La vecina winifredense María Gruber nació el 26 de junio de 1926 y el lunes festejó sus 97 años de vida acompañada por sus ocho hijos, cuatro varones y cuatro mujeres a quienes ama profundamente. En su casa estuvieron Mabel, Celia, Nélida, Alicia, Jorge, Raúl, José Luis y Daniel. Algunos llegaron de otras localidades y de la zona rural de esta jurisdicción. «Estamos orgullosos de tenerla, tiene una salud inquebrantable», dijeron sus familiares directos.
Además, otros integrantes de su familia y amistades pasaron a saludarla durante toda la jornada. Doña María es descendiente de la colectividad alemana, tiene 17 nietos, 19 bisnietos y 1 tataranieto.
Su hija Celia vive en Colonia Barón y no quiso perderse el festejo. En diálogo con INFOWINI, la mujer manifestó que su mamá tiene «una salud inquebrantable» y una prueba de ello es que «no toma ningún medicamente para dormir».
Antes del brindis, expresó: «Siento una emoción bárbara porque mamá gracias a Dios está muy bien, no toma ningún medicamento para dormir, come de todo y continuamente estaba preguntándonos quiénes iban a venir para su cumpleaños. Le preguntas cuántos años cumple y te dice 97. Además, conoce a sus hijos, nos habla, si falta alguno pregunta por qué no está, se acuerda del campo y siempre la hacemos caminar con el andador. Es muy lindo verla en ese estado».

En la misma línea sentimental agregó: «Tiene señoras que la cuidan de día y de noche pero sus ocho hijos nos hemos organizado para venir a verla durante todo el año, especialmente estamos con ella los fines de semana -sábado y domingo- y feriados, como para que se sienta más acompañada y mejor anímicamente». Eso demuestra el amor que tienen por su progenitora. «Mamá sigue viviendo porque se siente rodeada de sus hijos, nietos, nueras, yernos, tataranieto y demás». Asimismo, reveló que un amigo de la familia, Ignacio “Nacho” Martín, «siempre le dice a mami que le va a organizar la fiesta de los 100 años y yo creo que va a llegar a esa edad porque su salud es inquebrantable. Estamos orgullosos de tenerla».
María se casó el 15 de agosto de 1946 con apenas 20 años. Su esposo, Antonio Guinter, tenía 26 años. Se conocieron en un baile chacarero. «Mamá lo acompañó mucho a papá –falleció en 2001- y sueña con él», confió. «Cuando podemos la llevamos al Santuario San José que es milagroso. La última vez que estuvimos en la Colonia San José fue en el Día de San Blas y tuvimos la satisfacción de que estaba el (ex) arzobispo Mario Poli y le hizo la bendición de garganta. Y siempre que podemos y el tiempo acompaña la llevamos a la iglesia Cristo Redentor de Winifreda para que tome la comunión. Ella se siente muy bien», cerró entusiasmada.

María es hija de Pedro Gruber y Ana Happel. Creció en la zona rural El Destino y fue a la escuela de campo que le decían de Presello, cerca Conhelo. La vecina comentó que junto a sus hermanas ayudaba en muchas tareas hogareñas y rurales como juntar maíz, alimentar a los animales, pintar las paredes que eran de adobe (masa de barro) con ovillos de lana de varios colores. Las comidas eran la mayoría hechas con masa, algunas de relleno con carne picada o ricota. Desayunaba con panceta frita, huevo frito, café con leche, manteca, crema y pan casero. María tomó la comunión en una Iglesia que había en Bajo de Las Palomas, con el Parroco Juan Doll.
«La casa donde vivíamos era de adobe con piso de tierra que le pasábamos bosta de vaca mojada para que sea firme. Teníamos toda clase de animales y domésticos como gallinas, patos, pavos, gansos, gallaretas, corral con cerdos. Íbamos a los bailes en zonas rurales, ahí conocí a mi marido que también era alemán. No teníamos auto, usábamos una chata rusa tirada por caballos», se explayó en sus recuerdos. Con Antonio vivieron en el campo y criaron ocho hijos. Unos años más tarde compraron un terreno y construyeron la casa en donde vive aún la cumpleañera, a media cuadra de la plaza de Winifreda.
Foto: María Gruber cumplió 97 años y sus hijos e hijas se lo festejaron.




















