La winifredense Martina Thome, 25 años, desarrolla en su pueblo natal dos emprendimientos: Nina Costura y Minina Lencería. Se destaca en la confección de conjuntos de ropa interior bonitos, cómodos y de todos los talles. De esta manera, da respuesta a un colectivo de mujeres que deambulan de local en local en busca de una prenda a su medida y no la encuentran. Ella las prepara a medida.
Según comentó, su pasión por la costura comenzó de pequeña y sus primeras producciones fueron hechas totalmente a mano. «Tenía 6 años cuando jugaba con las muñecas, cortaba un cachito de tela que encontraba y les hacía la ropita cosiendo a mano”, recordó. A los 14 años hizo su primer bolso con retazos de jeans. A los 17, «me animé a utilizar la máquina de coser familiar con ayuda de mi mamá que siempre me apoya. En ese momento me di cuenta que me gustaba la costura. A los 18, terminé el secundario y decidí capacitarme: durante un año hice un curso de corte y confección en Santa Rosa».
Después, confeccionó remeras y vestidos para sus primas y demás integrantes de su familia para ir practicando las terminaciones. «La actividad me apasionaba cada vez más entonces me fui animando a otras producciones. Fue así como se me ocurrió hacer lonas materas y me di cuenta que a la gente le gustaba el producto porque lo compraba. Después, me empezaron a pedir porta libretas sanitarias. Cuando publiqué en redes esos trabajos hechos con lona me solicitaron una ornamentación adicional: el nombre de niños y niñas titulares de esas libretas. Los bordo a mano utilizando hilo y aguja», comentó. En 2018 bautizó a su emprendimiento Nina Costura. Recientemente cumplió cinco años de existencia.

Expansión.
Con el fruto de su trabajo pudo comprarse una máquina de coser y otra de bordar, las que utiliza diariamente. Sus últimas producciones de relevancia fueron la confección de una gran cantidad de pecheras con el nombre y un aplique (dibujo) para niños y niñas que asisten al Centro de Desarrollo Infantil (CDI), al jardín de infantes y este año hizo pecheras blancas para los estudiantes de la escuela primaria. Esta indumentaria es similar a un guardapolvo o delantal pero no tiene mangas. «Las diseño de variados colores, entre ellos acuadrillé rosa, azul, celeste de acuerdo a la demanda de padres y madres», precisó.
«Plus size».
El recorrido laboral la llevó a confeccionar lencería para cuerpos que no están contemplados por el modelo de moda imperante. Este emprendimiento nació en pandemia y lo sostiene en la actualidad. «Empecé a buscar cursos por Yotube, compré algunos insumos y me di cuenta que no era tan complicado», dijo. Así nació Minina Lencería. Se especializa en la confección de bombachas y corpiños de todos los talles o a medida. «Recuerdo que una chica me escribió contándome que no conseguía el talle grande y me preguntó si me animaba a hacerle un conjunto que se ajustara a su físico. Vino a casa, le tomé las medidas y cumplí con su pedido. Quedó re contenta y hace poco me escribió de nuevo para hacerme otro pedido», dijo entusiasmada. Los materiales que utiliza son encajes de distintos colores y elásticos. Aprendió las técnicas de costura específicas para elastizar este tipo de indumentaria.
Todo terreno.
En diciembre del año pasado «a las nenas del gimnasio Límites les hice unos tops para que puedan bailar. También, hago almohadones, mochilas, cartucheras», amplió. Afirmó que hoy está capacitada para confeccionar vestidos y pantalones infantiles. Su clientela es mayoritariamente de Winifreda y ha hecho envíos a Santa Rosa y Buenos Aires. «Al principio tenía miedo sobre si esta actividad iba a funcionar, pero hoy soy feliz dedicándome a lo que más me gusta, que es coser. Si bien la costura tiene altibajos, nunca me ha faltado trabajo, continuamente estoy haciendo desde arreglitos hasta una prenda más elaborada. Mis clientas están satisfechas», fue su balance.
Foto: Martina Thome, en su taller, confecciona lencería a medida y múltiples prendas.
Especial 108º aniversario de Winifreda. INFOWINI/LA ARENA.
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