El domingo pasado fue exhibido en el balneario de Colonia Barón el Renault 12 modelo 1993, versión TL, motor 1.6, que Gonzalo Gorosito le regaló a su abuelo Alberto López para cumplirle el sueño de tener su primer auto. Ambos viven en General Pico y llegaron a esta localidad invitados por FM TOP. Vecinos quedaron maravillados al ver el estado del rodado, charlaron con su dueño y su familiar directo. Muy pronto estarán en Winifreda.
«Apenas llegamos nos reconocieron enseguida. Los chicos de la radio estacionaron el auto cerca de la pileta, la gente se sacaba fotos y charlaba con mi abuelo. Eso para una persona grande es muy lindo, aparte a él le gusta mucho socializar», manifestó Gonzalo. «Hasta el día de hoy estoy sorprendido, me felicitan todos. Diariamente le abro el capó, le mido el aceite, el agua. Las cosas se dieron así gracias a mi nieto», expresó Alberto. Anticiparon que muy pronto viajarán con esta “joya” automovilística hasta Winifreda para conocer su Parque Acuático. Cabe destacar que la empresa Renault Argentina a través de su filial en General Pico se hizo cargo de la restauración completa del vehículo y le brinda a su propietario el mantenimiento gratis de por vida.

El Renault 12 estacionado en el balneario de Colonia Barón. Alberto charló con todos.
Solidario.
Gonzalo tiene 34 años y tuvo un gesto solidario con su abuelo Alberto de 77 años, acción que alcanzó trascendencia nacional. El entrevistado contó que su familiar directo fue mozo hasta que cumplió 65 años y se jubiló. Siempre soñaba con tener un R12 pero nunca pudo conseguirlo. A fines de octubre de 2021 quedó viudo tras el fallecimiento de su esposa María Rosa, abuela de Gonzalo. «Mi abuelo se vino abajo, más que nunca había que acompañarlo y apoyarlo. En ese momento retomé las gestiones para conseguirle el auto de sus sueños. Un amigo mío, Ramiro Olguín, tenía un Renault 12 en muy buen estado. Cada vez que me lo cruzaba le decía que, si algún día se decidía a venderlo, me avisara primero», recordó. «Recién a principios de diciembre me dice que estaba dispuesto a vendérmelo porque necesitaba invertir en su vivienda. Justo en ese momento estaba teniendo mucho trabajo de disc jockey, tenía plata ahorrada y vendí mi moto, una Yamaha de 125 centímetros cúbicos que tuve durante 10 años, confieso que no me dolió venderla», agregó. Para obtener la unidad desembolsó la suma de 300.000 pesos, los últimos 30.000 pesos se los prestó su hermano gemelo.
«Le brillaban los ojos».
Gonzalo se lo llevó a su casa, y lo primero que hizo fue ponerle las luces nuevas, y aprovechó para cambiar el tanque de nafta, que estaba un poco picado. Días después, alquiló una quinta para llevar a cabo el festejo de fin de año con toda su familia. El 31 de diciembre, casi cuando ya era de noche, llevó el auto hasta la esquina de la quinta y lo estacionó ahí, para que nadie lo viera. «Antes de que comenzara el nuevo año lo fui a buscar y lo traje con las luces apagadas hasta la puerta de la entrada. Mis familiares le dijeron a mi abuelo que teníamos una sorpresa para él y lo llevaron para el portón. Y cuando llegó, prendí las luces, lo puse en marcha y lo entré. No lo podía creer. Le brillaban los ojos de emoción», relató ese momento que jamás olvidará. Lo tiene filmado, imágenes que subió a las redes sociales y se viralizaron.

Parte del equipo de la concesionaria que llevó adelante la restauración del vehículo.
Restauración.
La noticia fue cubierta por medios locales, regionales y por la televisión nacional. Entonces entró en escena la marca. «Me llamaron dos gerentes generales de Renault Argentina de Buenos Aires para decirme que el presidente y CEO de la firma, Pablo Sibilla, había propuesto restaurar el auto en todo lo que le hiciera falta para dejarlo como nuevo, y además, regalarnos el service de por vida. Quedé sin palabras, no podía creer lo que estaba escuchando», rememoró Gonzalo. Fue así como se acercaron a Manera Pérez, la concesionaria de General Pico. «Nunca habíamos tenido contacto con una concesionaria. Cuando llegamos lo recibieron muy cálidamente a mi abuelo, lo estaban esperando entusiasmados y fue algo insólito porque el local estaba lleno de autos 0 kilómetros más nuestro Renault 12 modelo 93», señaló.
En el taller, unas quince personas trabajaron en la restauración del auto. Le cambiaron el paragolpes delantero por uno nuevo, le renovaron toda la instalación eléctrica y algunas luces, incluyendo las ópticas delanteras, y le colocaron todas las insignias originales. Además, se le reemplazó el escape completo, se desarmó la caja de cambios de 5 velocidades, se cambiaron placa y disco de embrague y varillaje de la selectora, además de un cambio de bujías, depósito de líquido refrigerante del motor, los cuatro amortiguadores y el tren delantero completo. En diciembre del año pasado, volvieron a la concesionaria para que le hagan chapa y pintura. Gonzalo y Alberto pagaron los materiales y la agencia puso la mano de obra. «Quedó impecable, hicieron un trabajo espectacular. El 27 de diciembre presentaron públicamente el vehículo con un show artístico. Nos acompañaron familiares, amigos y gente conocida», resaltó Gonzalo.

Alberto, el titular de la agencia y la joya automovilística con los trabajos de chapa y pintura finalizados.
«Un pibe».
«Gracias a Dios mi abuelo está muy bien de salud. Todo esto que sucedió le levantó muchísimo el ánimo. Es más, la gente cuando lo ve le dice que está hecho un pibe con 77 años», expresó entusiasmado. En el final, reflexionó: «Una persona que tiene mucho dinero puede regalar un auto, una casa, pero la gente valora más cuando se trata de personas humildes como nosotros, que nos cuesta conseguir todo. Por eso pienso que la gente se siente identificada con nuestra historia».
FOTO: Gonzalo y su abuelo Alberto con el R12, una de las últimas unidades fabricadas en el país en 1993.
Familia de mecánicos victoriquenses atesora una gran colección de autos antiguos




















