Florencia Ponce vende sus creaciones manuales en ferias, fiestas populares y virtualmente.
La emprendedora Florencia Ponce, de 25 años, teje al crochet y macramé con totoras de tela, también llamadas trapillos. Con gran variedad de colores, diseña las más lindas e innovadoras creaciones. Floreser se llama su emprendimiento. «Siento que planté una semilla y salió una flor», sostuvo. En cada feria popular muestra sus producciones manuales.

La artesana recordó que descubrió las totoras cuando estaba estudiando Paleontología en General Roca, provincia de Río Negro. Los fósiles son otra de sus pasiones. Le falta rendir unos finales para terminar la carrera. «Miraba videos tutoriales de Yotube y practicaba, me hacía muy bien para sacarme el stress después de muchas horas de estudio», rememoró. Cuando se declaró la última pandemia tuvo que regresar obligatoriamente a Winifreda. «Estaba todo el día dentro de mi casa, tenía algunas clases virtuales y el resto del tiempo tejía usando una aguja y tijeras. Fue así como incrementé mi producción», siguió. El tiempo pasó, retornó la normalidad y fue perfeccionándose.

Producción.
Actualmente, tiene un buen stock de cestos organizadores comunes, con temáticas de animales, con formas de cactus, ojos turcos, bolsos, bolsos materos, mochilas comunes y animadas, posapavas y alfombras de estopas ideales para la decoración de baños, living o usarlas como pie de cama. «Un cesto mediano a grande lo termino en dos horas», aseguró. Generalmente compra 40 kilos de totoras en ovillos de variados colores y consigue un buen precio mayorista. Comercializa sus artesanías a través de dos canales: virtual, vía red social de Instagram, y presencial, asistiendo a ferias y fiestas pampeanas que se realizan durante el verano. En este sentido, acomodó su stand en la cuarta edición de la Fiesta Provincial del Mate en Winifreda y en la Feria del Regalo en Santa Rosa. Quedó conforme con las ventas. «Tienen mucha salida los cestos organizadores comunes, la temática del chanchito es furor y gusta mucho también la temática perritos y pingüinos», destacó en cuanto a los productos más vendidos. Entre sus planes figura diseñar una página web para publicitar sus manualidades y así conseguir venderlas «en otra época del año» como otoño-invierno.

Identidad.
El nombre que eligió para su emprendimiento fue Floreser. «Me reencontré conmigo misma tejiendo, me sentí renacida y floreciendo. Siento que planté una semilla y salió una flor. Casualmente yo me llamo Florencia. Me identifica plenamente», explicó. Además, consideró que esta marca la pueden recordar fácilmente sus clientes. Cuando vivía en la ciudad rionegrina de General Roca pudo comprobar que «los emprendedores tienen mucho apoyo del público. La gente buscaba algo distinto e innovador y lo encontraba en los distintos puestos. No es lo mismo un producto fabricado por una máquina que uno hecho con las manos. Este último también es de muy buena calidad y comprobada. Yo uso los cestos que confecciono y me dan muy buenos resultados. Los recomiendo», enfatizó.

Cabe mencionar que cada día, más mujeres winifredenses dedican una parte importante de su tiempo al trabajo artesanal. Es un colectivo que crece año tras año. Utilizando distintas materias primas elaboran sus productos y los visibilizan por redes sociales o cuando son invitadas a ferias o festivales populares. En estos espacios pueden conseguirse bijouterie, pinturas personalizadas, trabajos en tela, resina, objetos de diferentes formas y tamaños en vidrio, entre otros rubros. Con tantas producciones queda claro que detrás de cada artesanía o manualidad hay bosquejos, ideas, otras que se desechan y muchas horas de trabajo.
FOTO: Flor Ponce «renació» con las totoras. Está presente en ferias y vía virtual. Sus creaciones manuales.
Especial FIN DE AÑO 2022: Diario La Arena/INFOWINI.




















