La Asociación Descendientes de Alemanes en La Pampa realizó el domingo pasado, en coincidencia con el Día del Inmigrante, una actividad en conjunto con la Municipalidad de Winifreda para homenajear a descendientes de la colectividad. En esta ocasión, se reconoció a las vecinas Bárbara Keler, Guillermina Heck y María Gruber vda. de Guinter. Todas ellas son residentes en esta localidad, en donde nacieron, crecieron, trabajaron y formaron sus familias convirtiéndose en transmisoras de la cultura y costumbres alemanas.
Las mujeres cantaron a coro y en el idioma alemán una canción religiosa y entablaron una graciosa conversación que era traducida al castellano por una de sus hijas. Así de ameno y entretenido estuvo el agasajo que recibieron. De esta manera, la asociación continúa con la labor de transmitir la cultura heredada de sus antepasados.
La actividad se desarrolló en el salón del Concejo Deliberante en donde se dieron cita las tres abuelas homenajeadas, sus familiares, vecinos del pueblo y de otras localidades allegadas. En el hall de ingreso se podía apreciar la muestra fotográfica que recrea la vida de los alemanes en La Pampa, desarrollada por la Asociación junto al fotógrafo Javier Martín de Santa Rosa (también presente en el lugar). Dentro del salón se exhibieron objetos antiguos y fotografías referidas a la religiosidad y las colonias alemanas en nuestro territorio.

El acto comenzó con palabras de miembros de la Comisión Directiva de la asociación quienes recalcaron la importancia que tienen este tipo de encuentros para el rescate de las tradiciones alemanas. Seguidamente, se leyeron palabras en alusión al día del inmigrante y luego se dio paso a la entrega de los reconocimientos a las personas mayores homenajeadas. Cada una tiene una historia de vida de esfuerzo y superación.

Guillermina Heck nació el 25 de junio de 1939 en la zona rural de Espiga de Oro, cerca de Winifreda. Sus abuelos paternos se llamaban Cristian Heck y Verónica Ackerman, quienes partieron desde Rusia con destino Argentina a comienzos del 1900 junto a 3 hijos, entre ellos Cristian (padre de Guillermina). Su madre se llamaba Rosa Ressler. De su infancia Guillermina recuerda haber ido a la escuela García, en el campo, y contó una anécdota de cuando iba al colegio con su hermana Bárbara. «Íbamos en sulky. Un día dimos una vuelta muy cerrada y quebramos una rueda. Tuvimos que volver a casa a caballo y mi papá tuvo que ir a buscar el sulky a donde había quedado». Además, relató que entre los juegos que más jugaba con sus hermanos y amigos estaban la mancha, la rayuela y la banderita (una especie de carrera de posta). En la casa tenían tareas, por lo que se levantaban temprano para ordeñar entre 20 y 30 vacas. Luego, desnataban y vendían crema y manteca. El 22 de abril de 1960 Guillermina se casó con Genaro Berg, con quien tuvo tres hijas: Marta, Norma y Graciela. Hoy tiene 5 nietos y 5 bisnietos para quienes sigue cocinando la riwel kuchen y otras delicias de la gastronomía alemana.

Bárbara Keler nació en la zona rural de Espiga de Oro el 15 de septiembre de 1931, siendo la menor de seis hermanos. Sus padres Miguel Keler y Antonia Eberle habían nacido en Rusia y migraron a estas tierras. De su niñez contó que jugaba a la rayuela, con muñecas de trapo y con los huesos de animales al kosser. Fue a la escuela pocos años, hasta 3er. grado, porque había que trabajar, cuidando los chanchos. Se casó el 12 de febrero de 1954 cuando tenía 22 años y su esposo Leonardo Hecker tenía 24 años. Tuvieron 2 hijos: María Rosa (que actualmente reside en Colonia Barón) y César que vive con ella. Tiene además 5 nietos y 2 bisnietos. A sus casi 91 años, Bárbara sigue muy activa, aún cocina las recetas aprendidas de joven, sale a caminar por el pueblo, se ha sumado al taller de memoria y se reúne con varias amigas a jugar al chin chón.

María Gruber nació el 26 de junio de 1926, hija de Pedro Gruber y Ana Hagel, ambos inmigrantes llegados desde Rusia. María se crío en Colonia El Destino, fue a la Escuela de Presello, en cercanías de Conhelo. Tomó la comunión en la iglesia que había en Bajo de Las Palomas y ayudaba en las tareas cotidianas que implicaba la vida en el campo. Recordó las laboriosas jornadas de carneada y agregó «como no teníamos juguetes, juntábamos huesos de animales muertos y con restos de tela le hacíamos ropita, improvisando así muñecas con las que jugar». María se casó el 15 de agosto de 1946 con Antonio Guinter, a quien había conocido en un baile chacarero. Juntos vivieron en el campo y criaron ocho hijos. Unos años más tarde compraron un terreno y construyeron la casa en donde vive aún doña María, a media cuadra de la plaza de Winifreda. Al día de hoy cuenta en su familia, además de sus hijos, a 17 nietos, 19 bisnietos y 1 tataranieto con quienes suele reunirse los fines de semana.
Luego de la entrega de los presentes, las tres mujeres cantaron a coro y en el idioma alemán una canción religiosa. También, entablaron una jocosa conversación que era traducida al castellano por una de sus hijas. Fue una jornada amena, cargada de recuerdos y emociones, que tuvo su cierre con la degustación de tortas típicas como el riwwel kuchen, la torta de los 80 golpes, bretzels y dar kreppels.




















