Productor pampeano apuesta a la raza ovina karakul: «El que la prueba la vuelve a comprar»

Hay un boom en la ganadería argentina que no es el de la carne vacuna, sino de la ovina. Esto se está dando sobre todo en la zona central del país, donde se está recuperando la cultura de la cría de esta especie que fue la reina de la pampa húmeda, antes de que la especie bovina se impusiera gracias a la alta demanda de sus cueros primero y de su carne después. 

Y en eso anda Walter Soncini, productor de 41 años que nació y se crio en su campo familiar ubicado entre Winifreda y Eduardo Castex, La Pampa. En ese establecimiento su padre y su abuelo supieron tener una majada ovina de la raza karakul que él está reviviendo y de la que espera contar nuevamente con registros genealógicos.

La raza karakul tiene características particulares. Sus patas son bien delgadas, pero produce mucha carne, de muy buen sabor y sobre todo es magra ya que la grasa la acumula en la cola. Esto es así porque se trata de animales originarios de medio oriente, que se adaptan a un clima seco donde no abunda el pasto, por lo que ese reservorio de energía le permite sobrevivir cuando no hay forraje.

Apasionado por los ovinos     

Soncini cuenta que en el campo producen un poco de todo, pero sobre todo cultivos doble propósito, aquellos que sirven para alimentar a los animales y para su comercialización como el maíz, el trigo y la avena. El productor cuenta además que están recuperando la producción bovina, pero que tiene todas las fichas puestas en el desarrollo de su majada karakul. «Soy apasionado de la cría ovina y tengo un amor especial por esta raza, se adapta muy bien a los cruzamientos y por eso estoy pudiendo vender los reproductores en el oeste pampeano y en Mendoza, donde por lo general lo único que anda bien es la cría de cabras».

«Mejorar la genética»

El productor pampeano contó que armaron un grupo de criadores de la raza que se comunican e intercambian animales para mejorar la genética. También quieren revivir la asociación de criadores que supo tener registros genealógicos y presentaciones en las grandes exposiciones como la de Palermo, con el objetivo de atender la fuerte demanda de estos animales. «Somos pocos los productores que hay metiendo genética y por eso no podemos satisfacer a toda la demanda de reproductores. El mensaje al que lea esta nota es que estamos buscando productores de todo el país para intercambiar sangre». En cuanto a la asociación de la raza, contó que ya tomaron contacto con el último presidente y que la intención es recuperar los registros o traer en algún momento animales del exterior para mejorar la genética y volver a armarlos.

Más consumo 

Los resultados de la experiencia de Soncini con la raza se reflejan en la buena demanda de animales para la cría, pero también en la venta de los mismos para la faena, se los sacaron de las manos antes de tenerlos. «Tengo el servicio estacionado y en agosto se están dando las pariciones, las madres me las voy a quedar para aumentar mi rodeo que ya es de 300 ovejas, pero los corderos ya están todos comprometidos para las fiestas de Navidad y Fin de Año», explicó.

Sabor especial  

Con respecto a la calidad de la carne dijo que «tiene buen gusto y con poca grasa, un sabor especial. El que prueba la vuelve a comprar, nunca me alcanzan los corderos. Está saliendo la segunda tanda y ya tengo todo encargado para fin de año. Lo único que me tengo que preocupar es en producir y agrandarme, porque tengo todo vendido gracias al auge del consumo de carne ovina».

Crónica de Nicolás Razzetti para el portal Bichos de Campo. 

Fotos: Las majadas Karakul criadas por Walter Soncini. 

Darío Priotti debutó a lo grande en Palermo: logró el Gran Campeón Limangus

Copy Protected by Chetan's WP-Copyprotect.