La docente y escritora de Winifreda, Silvia Martín, reveló que ha trabajado como censista urbana en los últimos cuatro operativos del Censo Nacional de Población, Hogares y Viviendas, realizados en los años 1991, 2001, 2010 y 2022, con la organización del Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (INDEC) y la Subsecretaría de Estadísticas y Censos de la provincia.
La vecina tiene esta experiencia en su haber y conserva inolvidables anécdotas de los distintos momentos en que se desempeñó como encuestadora. Entre ellas, haberse enterado del fallecimiento de un ex presidente argentino mientras iba caminado bajo una intensa llovizna rumbo a una vivienda para encuestar a sus moradores. También, fue testigo de la evolución de la zona urbana.
Su cuarto Censo
El 18 de mayo se realizó el Censo 2022. Este fue el cuarto operativo censal en el que intervenía Martín. «Tuve la oportunidad de prestar nuevamente este servicio que requiere el país. En mi radio relevé 32 viviendas y censé a un total de 60 winifredenses. En algunos lugares llegué temprano y en otros a las 3 de la tarde. En todos los casos estaban esperando al censista», contó la vecina al referirse a su última participación. «Tres viviendas no estaban habitadas porque sus moradores viven en otros sitios. En las demás encontré muy buena voluntad. Me invitaban con un mate o con algo calentito, esa es la particularidad de nuestro pueblo. De todas maneras no nos podíamos detener mucho tiempo», siguió.
Sobre la atención, dijo que «ingresé a varios domicilios, en algunos realicé la encuesta desde la puerta, otros ya tenían el código de seis dígitos del Censo Digital y varios habían dejado en la puerta un cartelito con el código de seis dígitos y la cantidad de moradores que había en la vivienda, esa información era válida». En su radio, la mitad de los encuestados había completado el formulario digital incluso personas mayores con ayuda de algún familiar. «La modalidad virtual era la primera vez que se implementaba y la verdad que agilizó muchísimo el trámite. Pero tampoco tuve ningún inconveniente cuando hice las preguntas para rellenar las planillas de manera presencial. La gente estaba muy bien informada», destacó.

Atajacaminos
Martín también intervino en los censos argentinos llevados a cabo el 15 de mayo de 1991, el 18 de noviembre de 2001 y 27 de octubre de 2010. Conserva muchas vivencias.
«En el primer censo me tocó relevar una manzana completa. Y me acuerdo que me quedé charlando mucho tiempo en un lugar, eran como las 5 de la tarde y todavía andaba de recorrida», relató.
«En 2001 me tocó ir al domicilio de Don Germán González que vivía a una cuadra y media de la casa de mis padres. Cuando llego, estaba en la cama y lo primero que me dijo cuando entré a la habitación fue ´Pedro Atajacaminos´…en referencia a una biografía novelada que escribí y que lleva ese nombre por Pedrito Serra, un poblador pintoresco de Winifreda que tuvo un accidente, lo llevó por delante una chatita con melones y sandías en la que iba Don Germán. Nos quedamos charlando de eso y después le hice la entrevista censal».
La noticia que le dio El Ruso
«El 27 de Octubre de 2010 era un día lluvioso, iba caminando temprano y en una esquina frena su auto Ricardo Ostapchuk, ´El Ruso´, que en paz descanse. Siempre hacía chistes o tenía alguna ocurrencia. No había nadie en la calle. Baja el vidrio y me dice ´te enteraste que falleció el presidente Néstor Kirchner´. No le creí. Y cuando entró a la vivienda que me toca censar había un televisor encendido y el noticiero estaba dando esa triste noticia».
«Me hizo acordar a mi abuelo Saturnino que vivía con la radio en el oído y cuando iba a su casa me contaba noticias impactantes del país y yo le decía que había entendido mal. Pero después regresaba a mi casa, veía el noticiero y me daba cuenta que mi abuelo había escuchado perfectamente», comparó.
Evolución
Haber caminado las calles en distintas décadas le permitió ser testigo de la transformación urbana. «Este año me tocó censar una parte de los nuevos loteos que están en cercanías de la cancha de fútbol (estadio del Club Social). Hubo lugares que conocí recién ahora al igual que las personas que habitan allí. Te das cuenta que el pueblo va creciendo porque hay más habitantes en otros sectores de la zona urbana», señaló.
Las condiciones climáticas en los dos últimos censos fueron distintas. Martín dijo que «en 2010 caminamos bajo una intensa lluvia y este año amanecimos con una fuerte helada que se hacía notar en la piel y en los ojos. Con el paso de las horas la temperatura subió, yo había salido muy abrigada y me molestaba un poco la ropa».
Las convocatorias a los voluntarios fueron cambiando. «Siempre se convocaban a docentes exclusivamente para que cumplan la función de censistas. En 2010 recuerdo que también se convocaron a chicos jóvenes que estaban en la Facultad o gente que no estaba involucrada con la docencia y este año sucedió lo mismo porque está más poblado Winifreda».
Jubilación
Es una incógnita si será convocada nuevamente dentro de 10 años. Martín solo sabe que su vida continúa, ahora más relajada y dedicada exclusivamente a la escritura. Es que el 1 de junio de 2022 accedió a su jubilación después de haber ejercido la docencia durante 37 años y 4 meses. La educadora siempre se desempeñó laboralmente en una sola institución educativa de Winifreda. Estuvo 34 años en el Instituto Privado Cristo Redentor (IPCR) y el resto de su carrera la terminó en el nuevo edificio del Colegio Secundario. En los últimos diez años trabajaba en doble turno.
FOTO CENTRAL: En 2010, Silvia Martín iba caminando bajo la lluvia y un vecino la anotició de la muerte de un presidente.
Silvia Martín narra los orígenes de dos colegios secundarios de La Pampa




















