Winifreda: «Un viejo perdido», la primera novela de Daniel Pellegrino, cumple 17 años

El escritor Daniel Pellegrino nació en la zona rural del Lote XIII de Winifreda y actualmente es docente de Letras en la Universidad Nacional de La Pampa. En el año 2000 presentó su primer libro de cuentos titulado «Cuentos de la Vida Ciega». En 2005 publicó su primera novela titulada «Un viejo perdido». La impresión estuvo a cargo de José Luis Mangeri de la editorial Libros de Tierra Firme.

Ya pasaron 17 años de una interesante obra literaria que perdura en el tiempo. «Un viejo perdido está dividida en tres partes», dijo el autor y reseñó la idea argumental de cada una.

«En la primera parte encontramos una persona que vive en esta zona, luego se va a Buenos Aires y que no tiene una mayor preocupación por su vida. Pero llega un momento, cuando es viejo, que decide volver a sus antiguos pagos para tratar de recuperar su propia historia, una especie de identidad. Pero quiere volver como un perfecto desconocido, sin que nadie lo reconozca. Quiere instalarse y ver qué ha sido de su propia vida antes y qué puede tomar de lo que esta viendo para él decir ´yo puedo pertenecer a este lugar´».

«La segunda parte muestra cómo los distintos puebleros ven a ese extraño que está llegando al pueblo. Entonces la definición de ese viejo es la mirada de esos puebleros que observan a ese personaje, lo siguen, lo marcan de cerca, piensan familiar de quién puede ser. Y a medida que se va desarrollando la segunda parte hay una historia del lugar, del sitio».

«En la última aparece una mujer llamada Clemencia que ayuda al viejo en el pueblo. Intercede por él, lo visita y lo acompaña. Y también hay un adolescente que se interesa por el adulto mayor. La mujer tiene una historia muy cargada porque es un personaje marginal, maltratada, que tiene una visión también particular del pueblo. Ese sería un nuevo costado de esa identidad donde el viejo vuelve después de tanto tiempo».

«El  clima que envuelve al personaje poco ha cambiado»

En un análisis más profundo de su obra, Daniel Pellegrino consideró que «en la perspectiva de tantos años de la publicación quedan algunas devoluciones sobre las temáticas de la nouvelle, particularmente de la tercera parte, y sobre el personaje Clemencia, su marginalidad, los abusos cometidos contra ella por parte de una sociedad pueblerina conservadora y patriarcal, como se diría hoy».

En la misma línea, sostuvo: «Desde entonces y hasta la fecha, a través de nuevos relatos y cuentos publicados en periódicos de la zona y en sitios web, observo con que esa temática de base no me ha abandonado. Se ha entrelazado con nuevos procedimientos estilísticos y puntos de vista narrativos que hacen a los aspectos experimentales, en este juego de enhebrar palabras, oraciones, párrafos».

Asimismo, reflexionó: «Hoy todavía pienso que el clima que envuelve al personaje Clemencia poco ha cambiado. Hoy estamos más tecnologizados y en contacto con la semiósferra, es decir, interconectados a escala planetaria. Sin embargo, en el fondo de nuestra vida cotidiana, no ha desaparecido la arrogancia, el deseo de humillar o someter al otro, y el maldito resentimiento que significa violencia individual y grupal que no siempre se canaliza en acciones de cambio político. Todavía nos queremos poco dentro del ámbito que nos toca en suerte vivir».

«Recordar estas cuestiones al momento de escribir ficción sigue siendo para mí un acto voluntario para no olvidar cuántas cosas debemos aún superar. La literatura no provocará cambio alguno, pero al menos es un modo de mostrar en qué punto de la historia nos hallamos. Escribir a veces es un desahogo, a veces es el deseo de que algún lector pueda acompañarnos en ese sueño de mejorar, aunque sea durante unos minutos, nuestra breve existencia terrenal a través del contacto literario», finalizó.

FOTO: Daniel Pellegrino con su libro «Un viejo perdido». En Winifreda está disponible en la Biblioteca Manuel Lej.  

Winifredense identificado con el Lote XIII: el caldén de sus cenizas

 

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