El árbol del corcho: la única plantación de alcornoques de La Pampa está en Winifreda

La única plantación originaria de alcornoques en La Pampa se encuentra en Winifreda, más específicamente en el vivero municipal «Ernesto Lucero». Fue este hombre, un ex empleado de Vialidad Nacional, quien implantó en la década del sesenta los primeros cien plantines de esta especie de roble. Se dedicó a su mantenimiento y cuidado, los vio crecer y desarrollarse. Esos árboles todavía están en pie y ha crecido una nueva plantación multiplicando la especie. A nivel nacional son conocidos porque de su corteza se obtiene el corcho. Estas plantas sobresalen del resto de la vegetación y constituyen un verdadero atractivo turístico dentro del predio, ubicado al oeste del cruce de rutas nacional 35 y provincial 10.

Historia

En una publicación realizada en la Revista del Museo de Winifreda, la familia Lucero cuenta que en el año 1956 Ernesto Lucero, después de contraer enlace con Angélica Nieves Maisterrena, fue destinado al vivero, que en ese momento pertenecía a Vialidad Nacional, Distrito 21, para cubrir una vacante generada por el traslado de otro trabajador vial. Cuando el matrimonio se instaló en el lugar existían pocos árboles. Lucero, con su entendimiento autodidacta en vegetación, diseñó una estructura ornamental que aún se puede apreciar, aunque no totalmente por el paso de los años. La actividad de forestación lo apasionaba y siempre procuraba conseguir especies variadas de árboles. Un ejemplo de ellos fueron las plantas de alcornoques. Obtuvo 100 plantines y gracias al cuidado minucioso que les brindó, los vio crecer en su totalidad a pesar del clima. Incluso enviaba plantines a otras provincias como Santa Cruz y Neuquén.

La tarea de Lucero no era solo forestar, regar y mantener libre de malezas el vivero, también tuvo a su cargo arbolar la ruta 35 en el tramo comprendido entre Santa Rosa y Eduardo Castex, teniendo al vivero como punto de referencia.

Originario de Europa

Los alcornoques originarios se mantienen en pie y ha crecido una nueva plantación de esta especie de roble. El número de plantas que se pueden observar es realmente interesante. Al respecto, el ingeniero forestal Ramiro Vicente dijo que «no es habitual encontrar en Argentina plantaciones de alcornoques de estas características y dimensiones, acá debemos rondar la media hectárea con estas plantas. En el país hay otros lugares, pero son una especie de jardín botánico donde hay robles de distintas variedades en cambio una masa uniforme y específica de una sola especie solo se encuentra en Winifreda».

Con respecto a la antigüedad de los árboles, el profesional estimó que la mayoría tienen entre «50 y más de 60 años». Alcanzan una altura de 15-20 metros. Las hojas son de color verde oscuro en el haz y más claras por el envés. «Sabemos que se utilizan para obtener el corcho de las botellas y una particularidad que tienen es que son de crecimiento muy lento, esto le da un atractivo superior porque cuesta lograrlos en el tiempo», indicó. La corteza «es esponjosa» y con ella se logra el corcho. «Es el tejido muerto del árbol y tiene su manera de cosecharla, un proceso que en España y Portugal está muy desarrollado, de hecho el alcornoque es originario de Europa», señaló el profesional. Asimismo, reveló que antiguamente la corteza «también se usaba para hacer los mangos de la caña de pescar, después se fue sustituyendo por materiales plásticos o gomas artificiales».

300 años de vida

Lo cierto es que las plantas del vivero no se utilizan para fines industriales. Y la corteza queda de manera permanente. No daña la estructura arbórea al contrario la protege. «La planta tiene su mecanismo de respuesta innato ante una herida. Si mañana alguien se choca un alcornoque con un auto y le provoca una herida con el tiempo se va a ir cerrando con esa corteza», explicó.  

También, Vicente marcó una curiosidad: tienen una esperanza de vida «de entre 300 a 400 años». Mencionó que en España predominan «bosques aislados» que tienen entre tres y cuatro siglos de existencia. Consultado sobre la cantidad de alcornoques que hay en el vivero, Vicente dijo que no los contó, no obstante calculó que «por la distancia de plantación debería haber entre 200 y 250».

Interés botánico

Además de los alcornoques, otra vegetación resalta en el vivero, la mayoría da una sombra abundante. «Hay una buena variedad a pesar de que es un vivero más de fomento porque estaba pensado para la plantación de las rutas sobre todo la nacional 35. La familia Lucero plantó muchos frutales. Apenas ingresamos al predio se observan membrillos, peras, ciruelas. También, tenemos árboles más forestales como acacias visco, sóforas, casuarinas, variedad de cipreses, eucaliptos, pinos, olmos y ejemplares de caldenes nuevos», detalló. «Estas son las especies que predominan y tienen una importancia botánica interesante para el vivero», finalizó Vicente.

FOTOS: Los alcornoques plantados por Ernesto Lucero en el vivero que lleva su nombre. 

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