Winifreda: Juan Thome y sus hijos, expertos en reparación de mecánica pesada

El vecino Juan Thome, de 56 años, trabaja desde hace 16 años continuos en la reparación de vehículos de mecánica pesada. También manipula el torno y domina la metalúrgica. Sus hijos Maximiliano (34) y Luciano (32) realizan las mismas actividades laborales. Todos los días utilizan distintas herramientas manuales y eléctricas para reparar partes de camiones, acoplados, máquinas e implementos agrícolas.

El taller familiar se encuentra en el denominado Parque Industrial de Winifreda, ubicado al norte de la zona urbana. Es un galpón de grandes dimensiones, en cuyas instalaciones pasan muchas horas del día entre los fierros. 

Antes de vivir este presente laboral, Juan Thome trabajaba como camionero. Como chófer recorría las rutas del país transportando cereales y hacienda. Cuando su padre falleció en 2005, decidió independizarse laboralmente y ese mismo año se hizo cargo de un pequeño taller que su progenitor tenía en la calle Primera Junta. Su esposa Rosana Reinhardt estuvo de acuerdo.

«Empezamos con una mano adelante y otra atrás en un lugar muy precario, tenía muchas filtraciones, entre otros defectos. Y las herramientas que teníamos eran las indispensables: una eléctrica, una amoladora, taladros, distintas llaves», recordó.

Juan tenía un propósito: enseñarles a sus hijos una profesión, todo lo que él había aprendido de manera autodidacta. «No quería que ellos sean empleados», confió. Es así que Maximiliano y Luciano apoyaron la decisión de su padre y hasta el día de hoy le agradecen por haberles inculcado que para obtener algo es necesario trabajar. 

Los primeros trabajos que realizaron fueron reparación de carrocerías, frenos, elásticos, arenado y pintado. Durante 10 años la demanda fue creciendo. La gran mayoría de los camioneros del pueblo estacionaban sus vehículos de gran porte frente al taller para que sean arreglados. 

Mudanza 

En 2012, Thome aceptó un ofrecimiento de la Municipalidad y adquirió un terreno a precio fiscal en la Zona Industrial, Comercial, Acopios y Servicios. Dos años después, junto a sus hijos y colaboradores empezaron a montar un tinglado. Un día, una fuerte tormenta derribó su estructura. Por suerte las chapas no estaban colocadas. Durante varios meses estuvieron trasladando partes de la estructura afectada al antiguo taller para enderezarlas, soldarlas, hasta que lograron armar el tinglado. Más tarde lo cerraron con bloques. En 2016 se establecieron definitivamente en la zona donde desarrollan su actividad sin inconvenientes. El taller tiene hoy 530 metros cuadrados cubiertos, de los cuales 475 metros cuadrados están destinados al trabajo y los restantes cubren una oficina y una matera para los infaltables asados con amigos. 

El recuerdo de Don Tomás  

Han dejado de lado el arenado y la pintura de carrocerías para dedicarse a otras tareas puntuales de la mecánica pesada. Para ello sumaron herramientas manuales y equipamiento de gran porte. Tienen dos máquinas de corte y plegado de chapas, una cortadora de plasma, rectificadora de campana, soldadoras de aluminio y dos tornos. «Mi maestro tornero fue Tomás Jañez. Siempre me decía que era necesaria mucha matemática para manejar el torno y tenía mucha razón», afirmó el entrevistado. 

Los trabajadores son especialistas en el arreglo de sistemas de frenos, mecanismos de dirección, cojinetes de las ruedas, entre otras partes de los rodados pesados. No se dedican al arreglo de motores. Tienen clientes de Winifreda, Santa Rosa, Colonia Barón y Eduardo Castex. Y hacen muchos auxilios en rutas. Sus servicios son requeridos por camioneros cuando a sus camiones se les corta un eje, un palier o presentan otros inconvenientes que les impiden movilizarse.

Martillan, desarman, sueldan. Esas y otras tareas realizan, entre aceites y lubricantes, Juan y sus hijos. Son un ejemplo de esfuerzo y tenacidad. 

ESPECIAL 106º ANIVERSARIO DE WINIFREDA

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