Winifreda: Alfredo Coronel vendió su premiada tropilla «Los Humildes»

Con esa caballada estuvo compitiendo en el tradicional concurso de encierre de tropillas entabladas alcanzando trascendencia provincial y nacional en destacados festivales. «Quedaron en buenas manos», aseguró en alusión al nuevo dueño de los pingos.

El tropillero Alfredo Coronel vendió recientemente su tropilla bautizada «Los Humildes» la cual le dio múltiples satisfacciones. Estaba formada por diez caballos criollos overos entreverados (son de distintos colores), un overo zaino que montaba el jinete y una yegua madrina lobuna overa. Eran parte de su familia. Con esa caballada estuvo compitiendo en el tradicional concurso de encierre de tropillas entabladas alcanzando trascendencia provincial y nacional en destacados festivales.

«No quería verlos sufrir»

Coronel es nativo de Pirovano, partido de Bolívar (Buenos Aires), y está afincado con su familia desde hace 20 años en Winifreda. «Los Humildes» lo acompañaron durante más de una década. «Lo venía pensando hace bastante tiempo. Los caballos se están haciendo viejos y antes de verlos sufrir tomé la decisión de venderlos». De esta manera explicó por qué decidió desprenderse de sus equinos. Enseguida aclaró que no los vendió «por necesidad económica sino porque además me salió un negocio muy bueno que realmente no esperaba». Entregó diez caballos y la yegua. «Algunos son crías de yeguas mías y otros los compré de chicos. En promedio los más grandes tienen 13 años y la yegua 14 años. Están todos sanos porque siempre estuvieron bien cuidados», añadió Coronel de profesión camionero. El comprador fue su ex patrón Hugo Duffó que tiene campos en la zona de El Destino, a unos 35 kilómetros de Winifreda. «Siempre le hago viajes. Un día a pedido suyo le llevé cuatro caballos y en el camino iba pensando en ofrecerle la tropilla. Mi cuñado trabaja como encargado en esos predios y le comunicó mi propuesta. Cuando Duffó regresó de Buenos Aires concretamos el negocio», amplió. «Me los compró por un gusto personal que se quiso dar porque a él le encantan los caballos para andar, siente adoración por todos los animales sean de su propiedad o no. Además, conozco al hombre y mientras trabajé con él pude ver que cuando un caballo moría quedaba ahí, nunca los manda al frigorífico. Es más me comentó que la única vez que tuvo una diferencia con su padre fue cuando era chico y le vendió un caballo para andar a un hombre que lo cargaba para el frigorífico». «Olvídate que Los Humildes se mueren acá», le afirmó Duffó. «Para mí es una tranquilidad saber eso», dijo Coronel.

Coronel y su hijo Agustín conservan trofeos, diplomas y un patacón de plata que ganaron con «Los Humildes»

«En buenas manos»

El último concurso de tropillas entabladas que ganó Coronel fue en febrero de 2020 en la fiesta del Caldén que se realiza en Nueva Galia, San Luis. Por ese motivo fue invitado a participar nuevamente en 2022. El año pasado fue suspendida por la pandemia. Su deseo es participar con «Los Humildes». Al respecto Duffó le manifestó: «No hay ningún problema, cuando los precises vení a buscarlos, acá van a estar».

Los animales siempre estaban pastando en una quinta o en las vías del ferrocarril porque Coronel no tiene campo. Jamás olvidará el día en que los transportó en su camión hasta su nuevo hogar. «Más de una semana anduve mal de ánimo, con un nudo en la garganta. Se me caían las lágrimas cuando me hijo Agustín (de 20 años) subió una historia al Instagram. Él andaba con la tropilla desde que tenía 9 años y algunos animales eran potritos de dos años cuando debutó con ellos. También tuvo la satisfacción de ganar varios concursos. Pienso que quedaron en buenas manos, puedo ir a verlos cuando quiera, trato de relajarme por ese lado», se sinceró.  Mientras tanto «quedan los recuerdos, lugares que hemos conocido, gente amiga que hemos hecho gracias a Los Humildes con los cuales participamos en festivales que jamás habíamos pensado llegar y tuvimos la suerte de ganar».

Tropilla premiada

En el entrevero, Coronel desplegaba su habilidad, recuperaba toda su tropilla y era el primero en regresar al corral. Varias veces representó a La Pampa en los festivales nacionales de Jesús María, Córdoba, y del Caldén, Nueva Galia, San Luis. En nuestra provincia participó en la Fiesta Nacional de la Ganadería en Victorica, en festivales criollos de General Acha, Quehué, Luan Toro, Guatraché, Rancul, Catriló, Lonquimay, La Carlota, paraje ubicado entre las localidades de Mauricio Mayer y Colonia Barón, entre otras localidades.

En su vivienda conserva trofeos y diplomas incluso una plaqueta y un patacón de plata, que es una moneda que se puede anexar a la rastra del jinete. La familia Coronel se completa con Noemí, esposa de Alfredo y su hija Bianca. Se siente identificada a ese mundo tan apegado a las costumbres criollas.  

FOTO CENTRAL: Coronel con su tropilla cuando ganó concurso en Jesús María. 

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