Winifreda: matrimonio solidario de Chacabuco donó cocina industrial a merendero

El merendero que funciona en las instalaciones del ex colegio secundario Cristo Redentor recibió en calidad de donación una cocina industrial nueva por parte de un matrimonio de Chacabuco, provincia de Buenos Aires, que se hizo un viaje hasta Winifreda para entregarla personalmente. La pareja fue recibida por el sacerdote Miguel García a quien conocían desde cuando misionaba en la ciudad bonaerense y por las adolescentes que pusieron en marcha el emprendimiento. 

Solidarios

«Esta fue una donación de unos amigos de la ciudad de Chacabuco donde yo misioné hace algunos años. Estos son los frutos materiales, una mínima expresión, de las grandezas y riquezas espirituales que recibieron en ese momento en los retiros espirituales que organizaba», manifestó García. «Cuando se enteraron de la existencia del merendero enseguida quisieron colaborar y nos trajeron una cocina industrial muy linda para que los chicos puedan calentar la leche, preparar postres y tortas. Nosotros quisimos ir a buscarla pero ellos no quisieron. ´Cacho´ (apodo del bonaerense solidario) tiene 80 años y con su señora vino manejando desde allá pudiendo haber mandado un chofer porque tiene una empresa de transporte. Sin embargo, decidieron traerla personalmente y los chicos estaban felices de recibir este regalo», continuó. A su vez, confió: «Fruto de la evangelización es esta amistad y comunicación que todavía mantengo con ellos». 

Dentro de la parroquia: el matrimonio de Chacabuco, el sacerdote Miguel García y las adolescentes que atienden el merendero

«Felices de colaborar»

Antes de marcharse, la pareja escribió una carta para las adolescentes que atienden el merendero.  «Felices de poder colaborar con este hermoso proyecto que han iniciado. Dios y la Virgen nos han dado esta posibilidad de aportar este granito de arena, y serán bendecidos por esta tarea maravillosa que están realizando. Simplemente gracias de todo corazón», reza el sincero texto. 

«Confiar en ellos»

El merendero funciona en un edificio propiedad del Obispado de Santa Rosa. «Esta es una iniciativa de jóvenes y es una bendición de Dios tenerlos acá. La última vez atendieron a 29 niños y los días de lluvia se acercaron tres, pero a todos les dan el mismo amor. Por eso hay que confiar en ellos, muchas veces subestimamos su capacidad, creatividad e iniciativa. Hay que darles un espacio para que obren y no estar encima marcándoles las cosas. Ellos tienen un buen corazón», los valoró.

Carencias

Si bien es un término que se ha popularizado a nivel nacional, el sacerdote dijo que merendero «es una palabra que duele porque muestra una carencia. A mí me gustaría llamarla de otra forma como meriendas de amor». «Es algo incipiente pero gracias a Dios recibimos ayuda de pequeños comercios, kioscos, emprendedores como una vecina que tiene una panadería en un local alquilado y acerca facturas para que se las repartan a los niños. Incluso empresarios al ver esto han prometido ayudarnos y eso me parece muy bueno», cerró el titular de la parroquia Cristo Redentor. 

Adolescentes de Winifreda abrieron un merendero: «Toda ayuda es bienvenida»

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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