Adolescentes de Winifreda abrieron un merendero: «Toda ayuda es bienvenida»

Las winifredenses Gianella Galeano, Luz Aguilera, Tania Palacios, Priscila Toranzo, Natalí Aguilera y Elena Schenhaiter tienen entre 15 y 18 años de edad. La semana pasada abrieron un merendero en las instalaciones del ex Instituto Privado Cristo Redentor. Allí les dan la leche con tortas a unos 20 niños y niñas. 

En este sentido, las jóvenes estudiantes explicaron cómo partió la idea de abrir este espacio comunitario. «La iniciativa surgió después de que un compañero de curso me dice si me gusta tanto cocinar porque no lo hacía para la comunidad y si nunca se me había ocurrido abrir un merendero», contó Gianella, quien en su hogar prepara distintas comidas. Le pareció interesante la propuesta, se la comentó a sus amigas y se pusieron manos a la obra. «Rápidamente conseguimos un espacio gracias al sacerdote de la iglesia que nos cedió este lugar para llevarlo adelante», dijo en referencia al edificio del ex colegio secundario, propiedad del Obispado de Santa Rosa. 

Demanda

Luz agregó que el lunes de la semana pasada realizaron tareas de limpieza y al día siguiente empezaron a brindar el servicio. Lentamente empezaron a acercarse menores de edad. Llegan solos, caminando o en bicicleta. «Los chicos que se acercaron han corrido mucho la voz a sus compañeros de colegio y similares y hemos tenido una respuesta muy positiva», amplió Gianella sobre la concurrencia. Más de 20 chicos/as acuden a tomar la leche, mate cocido, jugos, té, con facturas, waffles, bizcochuelos, panqueques y demás. «Les ofrecemos un menú variado y rotativo en lo posible», señalaron. 

Cuidados

Reciben la merienda en un aula. «Llegan con barbijo, antes de ingresar y al salir les colocamos alcohol diluido en las manos y lavamos las tasas», dijeron. Aclararon que los concurrentes deben acercarse con tasas. «Todos se van contentos», aseguraron. 

Fueron consultadas sobre si el merendero estará disponible para personas adultas. Al respecto, respondieron que fue pensado «especialmente para niños por eso funciona a la hora en la que salen de la escuela o se desocupan de otras actividades; pero si se da la oportunidad de atender a los adultos que quieran acompañar a los chicos no habrá ningún problema. Ya sabemos que hay nenes que necesitan del acompañamiento de alguien para sentirse cómodos en un espacio». 

«Ayudar a los demás»

Con respecto a los insumos, Gianella dijo que hasta ahora «son dados por mi familia, (al merendero) no lo quisimos hacer muy dependiente municipalmente, pero hemos solicitado a varios comerciantes y kioscos y no han tenido ningún problema en donarnos leche. También se ha acercado una chica a entrevistarnos y nos ha dado magdalenas. Toda ayuda es bienvenida». 

Las adolescentes se sienten felices con la tarea solidaria que llevan adelante. «Te llena mucho de felicidad ayudar a los demás, está muy bueno», dijeron. «Es bueno saber que hubo un buen recibimiento a esta iniciativa y los chicos están muy satisfechos según nos manifestaron», culminaron. 

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