Winifreda: cuadrillas municipales podan árboles y palmeras

El ingeniero forestal Ramiro Vicente, resaltó el trabajo que realizan las cuadrillas municipales, las únicas autorizadas para intervenir sobre árboles de vereda y en las palmeras. El personal aplica conocimientos técnicos para no dañar al arbolado urbano.

Poda «leve y precisa»

«Excepto en pleno verano, las cuadrillas que tenemos activas dentro del municipio vienen podando todo el año y resolviendo distintas situaciones que se van presentando, obviamente hacemos más hincapié en esta época invernal cuando la planta está en reposo», expresó Vicente. 

Sobre la técnica aplicada, el ingeniero contratado por el municipio precisó que llevan a cabo «una poda leve y muy precisa» con el objetivo de remover «un pequeño volumen» de ramas que interfieran en la circulación vehicular y peatonal, con artefactos de alumbrado público, para despejarlas de cables de baja tensión y sobre viviendas que generen problemas sobre la estructura. 

Asimismo, se le consultó sobre por qué no se realiza una poda total. En este sentido, el especialista respondió: «Los árboles tienen un crecimiento, una forma establecida genéticamente y un porte que desarrollan, entonces hay que respetar esa condición biológica impuesta. Las podas de rebaje, de altura, de remoción de copa completa, son técnicas que no les hacen nada bien, generan una situación de stress casi continua, se hacen más susceptibles a plagas y enfermedades». Además, amplió: «La poda tiene que ser la indispensable para que los conflictos que pudieran aparecer en el ámbito de la infraestructura urbana sea el tránsito, iluminación o una construcción, se puedan resolver con una mínima intervención sobre la planta. Además, tiene preparada su copa para resistir a su manera el viento, entonces alterar esa estructura implica correr un riesgo mayor. Este criterio no lo inventamos nosotros, lo certifican diversos estudios que nos han llevado a realizar esta tarea». 

Resuelven situaciones  

Cuando se le preguntó si la idea es infringirle a la planta las menores heridas posibles, respondió: «Si, porque una poda siempre es una herida y una herida es una entrada posible de hongos o bacterias que terminan siendo elementos que avanzan y dañan la madera y debilitan esa estructura, por eso siempre es importante hacer la mínima intervención con el mejor conocimiento técnico». En este sentido, se mostró sorprendido por la labor de las cuadrillas. «El año pasado empezaron a aplicar las nuevas técnicas y hoy trabajan solos con un muy buen criterio en cuanto a la resolución de cada problema, saben que cada árbol es un problema distinto al de al lado por su tamaño, especie y respuesta a la poda. El personal hoy aplica muy bien el conocimiento técnico y resuelven situaciones todos los días», resaltó. 

La única herramienta que utilizan es la podadora de altura, una máquina que otorga cierta seguridad a la persona que la manipula. «Antiguamente había que subirse a la planta con una escalera, eso implicaba más tiempo y se corría el riesgo de que alguien se cayera de una cierta altura. Estas podadoras nos dan una agilidad en cuanto a la respuesta del avance del trabajo», marcó como diferencia. 

Palmeras Pindó

Las grandes vedettes del arbolado son las palmeras Pindó, plantadas en octubre de 2017 en la avenida principal y en otros sectores de la zona urbana. «Se les hace una poda de muy baja intensidad, se remueven algunas hojas secas y otras que no están en ese estado pero por su vuelco o caída molestan al tránsito. También estamos removiendo la rama frutal, es como el racimo que llevan la semillas, aparece una vez al año y por la caída de esos frutos se genera un poco de suciedad. Y al tronco se le remueve una cáscara seca», explicó. 

Estos cuidados junto a otras estrategias de conservación permitieron que las palmeras lograran adaptarse al paisaje winifredense. «Son nativas de la Mesopotamia, de la zona de Entre Ríos, Corrientes, donde hay un clima mucho más cálido. Acá tuvieron una ventaja que fue conseguir ejemplares de muy buen tamaño, eso facilitó la adaptación al igual que el riego por goteo, justamente estuvimos calibrando la intensidad del riego, con lo cual tienen a disposición el agua que necesitan», detalló. «También en los primeros años estuvieron protegidas con una malla anti-heladas, que son las mallas que estamos usando ahora en los jacarandas de la plaza, eso también ayuda mucho a su desarrollo. Es cierto que en los últimos diez años en toda nuestra región el clima ha cambiado, las heladas son menos intensas y eso ayuda bastante no solo a las palmeras sino a todo un grupo de pantas que tienen susceptibilidad a las heladas», finalizó.

En Winifreda, las palmeras Pindó cumplieron tres años en el paisaje urbano

Copy Protected by Chetan's WP-Copyprotect.