En Winifreda, las palmeras Pindó cumplieron tres años en el paisaje urbano

Las palmeras de la especie Pindó plantadas por la Municipalidad de Winifreda en octubre de 2017 cumplieron tres años de vida. Lograron adaptarse al clima de esta zona de La Pampa y superaron fríos y heladas. Se convirtieron en un atractivo paisajístico único en la provincia. 

La idea de incorporarlas al arbolado urbano fue de la intendenta Adriana García. La mayoría se plantaron en los canteros de la avenida «Raúl Alfonsín», algunas en veredas de la sede del Club Social y Deportivo, la plaza San Martín, del hotel de la Cooperativa Eléctrica y las restantes en diversos espacios públicos recreativos. 

Estas especies palmáceas, de entre 4 y 7 metros de altura, fueron compradas por el municipio al vivero Cultiva Sociedad Anónima de Lobos, Buenos Aires. Se adquirieron más de 150 ejemplares y muy pocos se secaron. El proceso de abono durante la plantación y su posterior cuidado fueron claves para que crezcan. En estas tareas intervinieron empleados municipales. Con palas y un martillo neumático, preparaban un hueco de 0,90 centímetros de profundidad y arrojaban medio kilo de maíz, el cual fermentó y le dio nutrientes y calor a la raíz. Después fumigaban contra un hongo y finalmente una máquina vial levantaba la planta, la introducía en la excavación y los obreros tapaban el hoyo con tierra. De este modo, las palmeras crecieron rápido y en mejores condiciones. 

 

Sus hojas permanecieron arrolladas durante los primeros tres meses y después se desplegaron. Al menos durante los dos primeros años las hojas fueron cubiertas con una malla anti-helada en la época invernal. Cada especie para mantenerse viva y no secarse necesita seis litros de agua por día. Para asegurar la irrigación diaria, la comuna instaló a lo largo de la principal avenida del pueblo un sistema de riego por goteo automatizado. El agua proviene de una perforación ubicada en la estación del ferrocarril. 

Al respecto el ingeniero forestal, Ramiro Vicente, explicó en Radio Compacto que las palmeras Pindó son nativas de la Mesopotamia Argentina. Consideró que la manera en que se implantaron fue correcta y eso permitió el desarrollo de las mismas dado que llegaron prácticamente sin raíces. “Como desventaja tienen problemas con el frío, por eso los vecinos habrán visto que se las protegía con una malla anti-helada, eso es fundamental hacerlo en los primeros años. Y la gran ventaja es que su crecimiento es rapidísimo. Ya van por su tercer año y tienen un tamaño fenomenal. Además ya no necesitan ningún tipo de protección porque adquirieron condición de resistencia”. 

 

Asimismo, el profesional marcó que mismas especies plantadas en Santa Rosa y General Pico “fueron libradas al azar y los resultados fueron opuestos”. Y contrapuso con lo sucedió en el pueblo. “Acá tienen riego asistido, eso es muy importante para que las plantas tengan buenas tasas de crecimiento año tras año y cuando llega el frío del invierno estén bien armadas y paradas”.

Más adelante, el entrevistado indicó que “no soy partidario de colocar palmeras en las veredas porque no dan sombra, salvo algún caso específico para resaltar algo concreto del entorno. Pero son un elemento más decorativo del paisaje, llaman la atención y uno focaliza la visión en ellas”. En cambio, “este tipo de especies son ideales para un bulevar porque tienen como ventaja una raíz pivotante central, cualquier otro árbol sería un problema para el asfalto o cordón cuneta”. 

En el final, Vicente alertó que “no me arriesgaría a plantarlas en Macachín o en General Acha. Hasta estas latitudes estamos justos en el límite para trabajar con estas especies como una opción paisajística, no tanto como beneficio al arbolado urbano”.  

FOTOS: Empleados comunales llevaron a cabo proceso de plantación.

Palmeras en la avenida principal. Los cuidados, claves para que crezcan. 

 

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