La Pampa: el lago encantado de Caleufú, para navegarlo con botes a pedales

El turismo interno es una gran alternativa en este tiempo de pandemia. Así que vale la pena conocer los atractivos de cada una de las localidades pampeanas al momento de programar una escapada de fin de semana o de varios días. En este sentido, Caleufú tiene como estrella el Paseo del Lago, un encantador lugar para visitarlo durante todo el año. Fue ideado en los terrenos del ferrocarril, ubicados a unos 200 metros del edificio municipal. En el espacio público se destaca un gran lago artificial que puede ser navegado con botes que se mueven a pedales.

Además, cuenta con una isla que alberga un mangrullo y una hermosa cascada que le dan un toque de distinción. En el paisaje se observa la confluencia de una flora autóctona a través de decenas de caldenes con otras variedades de plantas y flores. Del mismo modo, el paseo se nutre con elementos de la historia del pueblo como son los galpones del ferrocarril, construcciones que fueron reparadas y retrotraen al tiempo en que el tren pasaba por la zona norte de La Pampa.

Desde la Municipalidad contaron que esta obra se llevó a cabo con la finalidad de unir el ambiente urbano y, a su vez, satisfacer las necesidades de esparcimiento y recreación de todos los caleufusenses. Con el tiempo se fue convirtiendo en un atractivo provincial.

 

Los inicios  

Sobre esto dio cuenta el intendente Oscar Baras, en diálogo con INFOWINI. «Cuando asumí mi primer mandato en 2011 los terrenos del ferrocarril estaban muy descuidados, había crecido un bosque de olmos y tenían acopiado más de dos millones de kilos de tosa. Era una columna de más de 200 metros de largo que impedía ver las viviendas que estaban de un lado de las vías», partió recordando. «Me propuse conectar los dos sectores del pueblo para que no haya ciudadanos de primera ni de segunda. Me llevó más de tres meses limpiar el predio. Para ello traje gente a desmontar incluso intendentes vecinos me ayudaron con herramientas», siguió.

Una vez finalizados los trabajos, Baras envió fotografías a la empresa Ferro Expreso Pampeano. «Pudieron ver las dos caras del lugar; antes era un bosque o un basurero y después quedó todo limpito y se había integrado el pueblo mediante la construcción de dos pasajes», indicó. Evidentemente las imágenes impactaron en Buenos Aires porque «40 días después me dieron la concesión de los terrenos, trámite que se renueva cada 10 años a nombre del municipio».

La impronta de Jorge

Su segundo objetivo fue convertir esos terrenos en un espacio recreativo. Fue en ese momento en que se gestó la idea de un paseo con un lago artificial dado que «el agua atrae a las familias y a los niños». El proyecto fue apoyado por el gobernador de entonces, Oscar Mario Jorge, nativo de Caleufú. «Teníamos proyectado un cuenco de 110 metros de longitud y en una visita que nos hizo Jorge nos dijo que era chico. Hoy el lago tiene más de 200 metros de largo, 40 metros de ancho con curvas, un metro de profundidad y 0,90 centímetros de agua. Están colocados dos géiser, que le dan una muy buena vista porque de noche están iluminados. Entre la cascada que es muy bonita y los dos géiser oxigenan el agua estancada. Además, el camión regador toma el agua del lago y tenemos dos bombas de 20.000 litros/hora que entran en funcionamiento cuando el lago baja por la evaporación, recuperamos el agua con las bombas», explicó.

Pleno de energía y mágico

El lago fue inaugurado el 15 de noviembre de 2015. Tiene una isla con su mangrullo. Se lo puede navegar en botes que se mueven a pedal. Las piernas de los navegantes son las encargadas de darles dirección y velocidad y para algunos resulta una verdadera aventura. Cada una de las embarcaciones son muy usadas. «En el verano no descansan, las familias pedalean todo el día. Tenemos la suerte de que nos visiten de muchos lugares, algunos muy alejados», confió Baras. En el entorno sobresalen galpones ferroviarios, zonas verdes, veredas peatonales para caminatas, un circuito para la salud con aparatos para ejercitarse físicamente, juegos para niños y niñas, numerosas mesas con sombrillas, bancos, parrillas y demás para el disfrute de las familias y visitantes. «Conservamos todos los caldenes», resaltó Baras. En un galpón se instalaron baños públicos. «Todos los años organizamos en el paseo el ciclo cultural desde diciembre hasta fines febrero con espectáculos musicales cada 15 días y más de 25 artesanos. Se juntaban unas 2.000 personas. Esta temporada no lo pudimos hacer por la pandemia», lamentó.

En el final, desde el área municipal de Cultura, sostuvieron que el Paseo del Lago «es un lugar pleno de energía y mágico, donde una rosa tiene una fragancia diez veces más dulce y un caldén adquiere una presencia imponente». «La importancia de este espacio verde en nuestro ecosistema urbano radica en su incidencia sobre los factores que lo configuran como son climáticos, físicos, luminosos, sociales y psicológicos», completaron. 

Revalorizan a los pueblos originarios

Al costado de la Municipalidad de Caleufú existe una fuente de agua con una escultura hecha en vidrio y hierros. Representa el rostro de una mujer originaria, más específicamente de la comunidad Ranquel. En consecuencia, el municipio trabaja en un circuito turístico cuyo recorrido incluirá un parque temático de los pueblos originarios a construirse en instalaciones del embarcadero, conservado en buen estado. El recorrido continuará por la casa de la ex estación de trenes convertida en Museo Histórico “Luis Fiandrino”, seguirá por el “Caldén Grande”, declarado Patrimonio Provincial, ubicado en una propiedad privada, el Vivero de 150 hectáreas, una empresa láctea, un viñedo privado y el Paseo del Lago.

 

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