Emotiva despedida a Roberto Calvo: el cortejo pasó por el club y la cancha de fútbol

El fallecimiento de Roberto “Tito” Calvo conmovió a los winifredenses y a numerosas personas de otras localidades que lo conocían y apreciaban.

Partió de este mundo en las primeras horas del viernes a sus 71 años tras haber luchado contra una penosa enfermedad. Estaba internado en el hospital local diagnosticado con Covid-19. Por este último motivo, sus restos no fueron velados sino que, respetando el protocolo para estos casos, permanecieron adentro de un féretro sellado en la sala funeraria de la empresa Martín Servicios Sociales. Durante la tarde de ayer se desarrolló el cortejo.  

No se utilizó un coche fúnebre, sino una unidad de traslado (ambulancia) que llevaba el cuerpo del vecino seguida por una caravana de autos. En el camino, la unidad se detuvo primeramente en la sede del Club Social y Deportivo. Otra parada fue en la iglesia Cristo Redentor donde el sacerdote dio un responso desde la vereda. Un emotivo momento se vivió cuando el cortejo se detuvo frente al domicilio de Calvo. Debajo del porche de la vivienda estaban su señora Berta Herlein, sus hijos Luciano, Leandro, Luciana y nietos. Desde ese espacio físico y a la distancia se despidieron de él con lágrimas en los ojos. No podían acompañarlo ni acercarse al ataúd porque se encuentran aislados por prevención. Su otro hijo, Lucas, cumple aislamiento en un campo.

El cortejo partió hacia el estadio Miguel Eloy Baldovino, propiedad del club. Una vez allí la unidad de traslado ingresó sola al predio y estuvo estacionada al lado de la cancha de fútbol. Es que Calvo defendió la camiseta del Depo en las décadas del 70 y 80 cuando fue un aguerrido jugador y más adelante fue presidente del club de sus amores e integrante de varias comisiones directivas. 

La recorrida terminó en el cementerio donde el féretro fue depositado en un panteón de la familia Cobreros. Desde la empresa destacaron «la conducta modelo» de las personas que acompañaron la peregrinación hasta el campo santo dado que ninguna se bajó de sus respectivos vehículos. Cuando regresaban al pueblo llovía copiosamente. El cortejo estuvo encabezado por un patrullero de la comisaría en el que iba el policía convocado “Chiche” López, quien antes de ingresar a la fuerza policial fue empleado de Calvo ya que por ese entonces se desempeñaba como contratista rural.   

Solidario

Otra de las grandes pasiones de “Tito” era la política. Siempre militó en la Unión Cívica Radical y nunca cambió sus convicciones. Su señora Berta Herlein fue intendenta de la localidad durante ocho años. Su marido supo integrar la mesa directiva del comité. Entre los años 2006 y 2007 había llevado adelante una acción solidaria a través del órgano partidario y la hizo pública: distribuyó 140 kits que contenían todo tipo de útiles escolares a hijos de afiliados, independientes y afiliados a otro partido. La mercadería había sido comprada con el diezmo que aportaban los concejales, la intendenta y los funcionarios públicos que cumplían funciones en aquellos años.  

Sentidas palabras  

Por su parte, Luciano despidió a su papá con un sentido mensaje publicado en redes. «Ojalá fuera un mal sueño del cual en un rato me voy a despertar», comienza la carta de despedida de Luciano, uno de los hijos del vecino winifredense. El joven acompañó su texto con una foto junto a su padre sacada cuando se recibió de Ingeniero Agrónomo. Ambos están sonrientes. Luciano recuerda que ese día le dijo a su padre «tú recibida, tú título. Esto es culpa tuya, porque vos me llevabas de chico al campo y estando ahí me di cuenta que ese era el camino que quería seguir». «Siempre estabas como ese gran día», afirma.

Hincha de River

«En los partidos de fútbol siempre te encontraba colgado del tejido entre tanta gente, estabas ahí mirando y alentando», indica. Y confiesa «terrible pata dura era, jamás salí como vos, pero igual vos siempre alentando y festejando cuando se ganaba y ni hablar cuando salíamos campeones. Hasta en el Papi-Fútbol tratabas de no perderte ningún partido, hasta que no ibas mas porque decías que ahí jugaban a matarse», agrega risueño.  

Revela que cada vez que llamaba por teléfono a su padre le preguntaba «cómo andas Calvito, todo bien Pa» y narra otras vivencias entre ambos. «Terrible hincha de River, me encantaba ver los partidos con vos tomando unos buenos mates amargos y rezongando por las jugadas. Los dos solos sin que nos molesten porque estábamos con los nervios de punta».

«Te quiero mucho»

«Millones de recuerdos me invaden. Al menos te pude decir miles de veces te quiero mucho Pa. Al principio no me animaba porque quería demostrarte que era fuerte y que no hacía falta decir eso. Que pensamiento tonto, pero aún así te lo dije muchas veces entre grandes abrazos y no te quería soltar más», rememora. Y finaliza: «Te voy a extrañar mucho. Y como te dije la última vez que te vi ´nos vemos allá en casa´ con el puño apretado para que le metas para adelante, pero va a ser allá arriba entonces. Ya nos vamos a volver a encontrar para charlar de nuestro gran Millonario (River) y por supuesto de campo. Y como debe ser con unos buenos amargos. Pone la pava con agua Pa… y espérame, así mateamos viejo. Te amo con el alma». 

 

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