La Escuela 104 de Winifreda puso en marcha la anhelada instalación de un cerco perimetral junto al tapial que rodea el establecimiento educativo.
La iniciativa, impulsada por la Asociación Cooperadora, busca reforzar la seguridad de los alumnos y del personal docente, además de brindar mayor tranquilidad a las familias.
Los trabajos están a cargo de Javier Rodríguez, reconocido alambrador de la localidad, quien cuenta con su propio emprendimiento, Felipa Trabajos Rurales. Junto a su equipo, colocará alrededor de 400 metros de malla metálica y, si no surgen inconvenientes, finalizará las tareas esta semana.
Malla metálica.
En una entrevista con InfoWini, Rodríguez explicó que la protección busca prevenir situaciones que puedan poner en riesgo a los alumnos de primero a sexto grado. «Lo que se está haciendo es para brindar seguridad a los chicos y tranquilidad a los padres. Esto evitará, por ejemplo, que los chicos salten el tapial y se crucen a la calle, que ingresen perros al patio de la escuela o personas desconocidas», expresó.
El alambrador detalló que el sistema contempla la colocación de «postes de tres metros de altura, pintados con pintura asfáltica en la parte inferior, y una malla metálica que ofrece mejores prestaciones y una estética diferente al tradicional tejido romboidal».
«Los postes ubicados en los extremos se fijan con hormigón, mientras que los restantes se entierran aproximadamente un metro y se compacta la tierra para garantizar su firmeza», precisó.
Los postes fueron cedidos por la Cooperativa Eléctrica. Rodríguez contó que su equipo se encargó de trasladarlos, cortarlos y pintarlos antes de comenzar la instalación.
Un trabajo en equipo.
Rodríguez trabaja junto a otras tres personas. «Tengo un muchacho que es de Doblas, otro que llegó de Neuquén hace muy poquito tiempo y un chico de Winifreda. Entre los cuatro vamos a colocar esta malla a lo largo de los 400 metros de tapial que rodean al establecimiento educativo», se comprometió.
«Comenzamos el viernes pasado, trabajamos sábado y domingo de corrido. Terminamos el domingo a las siete de la tarde de instalar todos los palos. Ahora queda el armado de la malla, que no genera riesgos para los chicos», sostuvo el alambrador.
Agradecimiento por Félix.
Con respecto al presupuesto, «se acordó con la directora y los integrantes de la cooperadora. El pago se realizará en tres etapas. Llegamos a un número para que la obra pudiera realizarse». «De parte mía es como una forma de agradecimiento por la atención y el acompañamiento que la comunidad educativa brinda a mi hijo Félix, quien cursa cuarto grado y es autista», manifestó. «Lo han atendido de una manera tan especial que esta es mi forma de retribuirles ese apoyo», manifestó.
Felipa.
El nombre de su emprendimiento también tiene un significado familiar. «Felipa era mi mamá, que falleció hace 21 años. Se cumplieron justo en el Día de la Madre. La empresa lleva su nombre en honor a ella», confió.
De esta manera, la iniciativa impulsada por la cooperadora comienza a materializarse con el aporte de vecinos y trabajadores de la localidad, con el objetivo de mejorar las condiciones de seguridad del predio escolar.
Foto: Javier Rodríguez y su equipo con sus herramientas de trabajo en mano.
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