Winifreda recuperará la historia de Bruno López, un antiguo poblador que administraba un almacén de campo y se dedicaba a la “huesoescultura”: convertía huesos de animales en singulares obras de arte.
Algunas de sus piezas fueron expuestas en galerías de Buenos Aires y un artista llegó a compararlo con Picasso por el nivel de su trabajo.
La investigación quedó plasmada en el libro “Un artesano en el camino: biografía de Bruno López”, escrito por Silvia Martín. La autora lo presentará este viernes 2 de octubre, a las 20, en el Centro Cultural y Cooperativo, acompañada por familiares directos del homenajeado.
Autodidacta.
López vivió durante varias décadas en la zona rural de El Guanaco, donde estuvo al frente del recordado “Gran Almacén El Guanaco”, ubicado a la vera de la Ruta Nacional 35.
En diálogo con InfoWini, Martín explicó que Bruno comenzó a desarrollar su producción artística en medio de la vida rural.
«Era un autodidacta. Su producción incluía esculturas realizadas con huesos y osamentas de animales que encontraba tirados en el campo. También tallaba la madera, especialmente troncos de tamarisco, y realizó pipas y bastones», relató.
Vasco.
Martín reconstruyó que Bruno López era un vasco oriundo de la provincia de Álava, en el norte de España. «Llegó joven a la Argentina durante el período de la gran inmigración y se radicó inicialmente en Buenos Aires, donde formó una familia con una mujer de origen gallego, también inmigrante. Tiempo después se trasladó a La Pampa. Primero se radicó brevemente en La Espiga de Oro y luego en El Guanaco, en la década de 1930. Su intención era comprar el almacén, aunque nunca pudo concretar la adquisición», contó.
El inmueble comercial tuvo distintos propietarios y también cambió de ubicación a lo largo del tiempo, entre las lagunas de la zona. Su último emplazamiento estuvo a la vera de la Ruta Nacional 35, a la altura del kilómetro 363.
Allí, López desarrolló buena parte de su actividad artesanal, que comenzó después de enviudar en 1941. Permaneció en El Guanaco hasta mediados de la década de 1960, cuando se trasladó a Winifreda donde finalmente falleció.
La familia.
La idea de reconstruir la vida de Bruno López surgió de su propia familia. Martín reveló que la iniciativa fue impulsada por su nieta Susi Ballester y sus bisnietas María Angélica y María Elena Ballester.
Susi, hija de Lina López -la hija mayor de Bruno- y de Salvador Ballester, un poblador de Winifreda, conocía de cerca la historia familiar y había colaborado con la revista del Museo local en sus dos etapas. «Ella tenía la intención de escribir la historia de su abuelo porque era maestra, pero un día me dijo ‘Silvia, quiero que lo hagas vos’», recordó Martín. «Nos pusimos manos a la obra y el libro ya es una realidad», señaló la literata.
Para desarrollar la investigación, Martín contó con el aporte documental de la familia, que conserva distintos materiales vinculados con la trayectoria artística de López. Entre ellos, una carpeta organizada por Susi Ballester, con recortes periodísticos sobre su producción artesanal.
Es que la ubicación del antiguo almacén El Guanaco, a la vera de la Ruta 35, fue determinante para que su obra pudiera ser conocida. Por allí transitaban viajeros, escritores y personas vinculadas con el ámbito cultural que se detenían en el almacén y descubrían las asombrosas esculturas realizadas por Bruno.
Entre los documentos conservados por la familia aparece una publicación del diario Noticias Gráficas de 1956, que definió a Bruno como «un auténtico creador, un artista del pueblo».
A Buenos Aires.
Martín también destacó el paso por El Guanaco de León Benarós, quien fue escritor, artista plástico, abogado y profesor de arte de la Universidad Nacional de La Plata. Según relató, «Benarós conoció las obras de Bruno, quedó sorprendido por su producción y llevó algunas de sus esculturas a galerías de arte de Buenos Aires, donde llegó a comparar su trabajo con el de Picasso».
La autora señaló que Bruno comenzó a dedicarse a la escultura después de quedar viudo. «Para apaciguar tanta soledad y tristeza, recogía osamentas de animales que encontraba en el campo y, con las herramientas y pinturas disponibles en aquella época, comenzó a transformarlas en sus particulares ‘huesoesculturas’», precisó.
Sus obras.
Detalló que entre sus obras hubo peces, aviones, grandes lagartos, rostros y figuras humanas. Algunas representaban personajes históricos y políticos como José de San Martín, Juan Domingo Perón y Eva Perón, mientras que otras reproducían escenas y personas de su entorno cotidiano.
«Veía dos comadres charlando y las esculpía en hueso», relató la autora al describir la particular mirada de López sobre aquello que lo rodeaba.
Diario de viaje.
Entre los documentos que la familia conserva hay un testimonio personal de Bruno López: un diario que escribió durante un viaje en barco, cuando regresaba a la Argentina después de visitar a su madre en el País Vasco.
El manuscrito fue incorporado al libro. «Ese documento está tal cual él lo escribió», dijo Martín. Para facilitar su lectura, el diario fue transcripto y tipeado en la obra, permitiendo recuperar en primera persona parte de la experiencia de aquel viaje y de la vida del artesano.
Documental.
La repercusión de la obra de Bruno López continuó después de su muerte. Según comentó Martín, el documentalista Jorge Prelorán supo de su trabajo a través de León Benarós y tomó contacto con la familia Ballester López. Años después, realizó una serie documental con las esculturas de hueso de Bruno para la Universidad Nacional de Tucumán.
Tras su muerte, el antiguo almacén El Guanaco permaneció en pie durante un tiempo, aunque con los años comenzó a desmoronarse. «El lugar fue visitado por cronistas de la zona norte pampeana, que ingresaron al inmueble y recuperaron en sus escritos periodísticos la historia del artesano que había vivido y trabajado allí», dijo Martín.
Esas crónicas también contribuyeron a mantener presente la figura de Bruno López y a plantear la necesidad de «valorar y preservar» la memoria de quien convirtió los huesos encontrados en el campo en una particular expresión artística.
Foto: El libro de Silvia Martín recupera la historia de Bruno López, el artesano de El Guanaco.
Winifreda: Silvia Martín presentará su libro sobre Bruno López




















