Pluma y Lucho, unidos en el Cumelén de Winifreda: «Juntarse y divertirse»

Carlos “Pluma” Streitenberger y Miguel Ángel “Lucho” Ojeda, dos amigos de toda la vida en Winifreda, comparten actividades recreativas en un mismo espacio: el Cumelén.

Pluma se incorporó recientemente al mencionado programa provincial, gestionado por la Municipalidad, mientras que Lucho participa desde hace varios años y lo conoce desde otra etapa, cuando trabajaba como chofer municipal y trasladaba a los adultos mayores a distintos encuentros provinciales y nacionales.

En diálogo con InfoWini, Carlos contó que su acercamiento al Cumelén se produjo «a partir de una invitación de amigos. Me gustan mucho las cartas, compartir y soy una persona muy dócil. Me pueden cargar tranquilamente, que nunca me enojo. Fui a los primeros encuentros y me sentí rápidamente integrado al grupo. Le agradezco a la coordinadora Graciela Neves por su acompañamiento».

Una de sus primeras experiencias fuera de la localidad fue un encuentro recreativo en Victorica que reunió a representantes de distintas localidades del oeste pampeano, además de Mauricio Mayer y Winifreda.

«La gente del oeste se portó de maravillas con nosotros. Tuvimos toda la suerte del mundo de jugar y divertirnos, que es lo que queremos», destacó.

Pluma tenía previsto participar en truco, una de sus disciplinas preferidas, pero como la modalidad era mixta y no contaba con pareja, terminó animándose al sapo. «Nunca había jugado», pero la experiencia «me resultó positiva» y, según manifestó, logró ubicarse «entre los cinco primeros».

Pluma destacó que en ese encuentro observó con admiración a personas «con muchas ganas y vitalidad. Te sorprende. Está el vecino Sopi Selinger, de 92 o 93 años, y juega a todo».

Actualmente, asiste al Cumelén martes y jueves. Para él, estas reuniones con otras personas mayores significan mucho más que participar en juegos recreativos: también le permiten romper con su rutina cotidiana.

«El roce con otra gente te cambia la perspectiva; ya no te ponés melancólico como cuando estás solo. La verdad que estoy agradecido al Cumelén», comentó.

Streitenberger continúa trabajando en su vidriería y, en sus tiempos libres, también ayuda a su hijo con algunas tareas vinculadas a la apicultura, como el armado de cajones.  

Del colectivo al Cumelén. 

A su lado estaba Lucho Ojeda, quien tiene una extensa historia ligada al programa. Durante muchos años fue chofer del colectivo municipal y estuvo a cargo de trasladar a los adultos mayores a encuentros en diferentes localidades y también fuera de la provincia.

«Hace muchos años que frecuento el Cumelén, ya que era el chofer municipal que trasladaba a sus integrantes. Viajamos a muchos lugares y me integré muy bien con personas mayores que yo», recordó.

Después de jubilarse, su relación con el Cumelén cambió. Dejó de ser el conductor del vehículo comunal para convertirse en uno de los participantes.

«Los veo amables, divertidos. Me siento bien, tranquilo, me río, les hago chistes, me cuentan cuentos y yo también», expresó. «Así es la convivencia dentro del Cumelén: es para juntarse, divertirse, pasar un rato agradable y no estar pensando en pavadas. Eso te da ánimo de seguir viviendo, de seguir andando», sostuvo.

Actualmente juega al tejo. En Victorica intervino en esa disciplina y ese encuentro fue una instancia de preparación para la etapa zonal que se realizará en Mauricio Mayer, donde se definirán a los representantes que participarán del Provincial.

Fundaron el cuartel. 

La historia de Pluma y Lucho no se limita al Cumelén. Ambos tuvieron una activa participación en distintas instituciones de Winifreda.

Lucho recordó especialmente sus años vinculados al Club Social y Deportivo. Comenzó a jugar a las bochas a los 12 años y posteriormente integró distintas comisiones relacionadas con las bochas y el fútbol.

También fue bombero y formó parte de la creación del cuartel de bomberos de la localidad junto a otros vecinos, entre ellos su amigo Pluma. «Hemos sido asadores, mozos, siempre ad honorem. Nunca cobramos un peso», enfatizó.

Además, «fui técnico del fútbol infantil junto a Néstor Torres durante cuatro años. Tengo el orgullo de decirlo: saqué a la séptima división campeona. Algunos de esos chicos hoy están en la comisión directiva del club», exaltó. 

«Hemos puesto el lomo para el único club del pueblo», subrayó.

Prudencia. 

Los años de Lucho como chofer también dejaron vínculos que todavía permanecen. Cuando visita otras localidades, muchas personas lo reconocen por aquella actividad laboral que realizó durante años.

Incluso observa con atención a los nuevos choferes que actualmente trasladan a los integrantes del Cumelén en las combis municipales.

Destacó la «prudencia» con la que conducen y valoró los pequeños gestos de acompañamiento.

«A un chofer le dije: ‘Te tengo que felicitar porque vos te bajás, le abrís la puerta al abuelito, lo recibís en la bajada, que no se vaya a caer. Eso suma y eso lo hacía yo’». Reveló que el elogio fue para Axel Arias, hijo de Marcela.

«El chico quedó muy agradecido. Son años», reflexionó, desde la experiencia que acumuló durante décadas al volante.

Hoy, junto a Pluma, encontraron en el Cumelén una nueva oportunidad para seguir participando, haciendo amistades y disfrutando de la vida en comunidad.

Foto:  Pluma y Lucho comparten sonrisas y nuevos momentos en el Cumelén. 

Cumelén de Barón logró triunfos y clasificaciones en los JDP

 

Facebook