Fuerte cuestionamiento de alumnos a directora del Colegio Winifreda

Un grupo de estudiantes del Colegio Secundario Winifreda acercó a InfoWini un escrito en el que expresa su «profunda preocupación y disconformidad» por una serie de situaciones que, según manifiestan, se vienen registrando de manera reiterada dentro de la institución educativa y que involucran directamente a la directora. 

Afirman que sus comportamientos «afectan la convivencia escolar» y generan un clima de «tensión, incomodidad y malestar» entre estudiantes, familias y parte del personal docente y no docente. «Continuamente nos desacredita», sostienen los alumnos.  

En el documento, presentado bajo el título «Manifestación de disconformidad ante situaciones vivenciadas en nuestra institución», los estudiantes sostienen que, ante determinados reclamos o pedidos de explicaciones, habrían recibido respuestas que percibieron como «intimidatorias».

También plantean inquietudes relacionadas con el manejo de ciertas recaudaciones, episodios que consideran de destrato y mencionan situaciones de bullying entre estudiantes que, aseguran, no se habrían abordado de manera adecuada.

En el texto también hacen referencia a una reunión organizada espontáneamente por alumnos y familias para plantear diversas problemáticas y revelan que algunos de estos reclamos ya fueron comunicados al Ministerio de Educación.

A continuación, InfoWini reproduce de manera textual el escrito acercado por los estudiantes:

«Como estudiantes de la institución, consideramos necesario expresar formalmente nuestra profunda preocupación y disconformidad frente a una serie de situaciones que venimos vivenciando de manera reiterada dentro del ámbito escolar y que involucran el accionar de la directora de la institución». 

«Nuestro objetivo no es generar un enfrentamiento, sino ser escuchados y visibilizar situaciones que, desde nuestra experiencia, han afectado la convivencia escolar y han generado un clima de tensión, incomodidad y malestar entre alumnos, familias y miembros del personal docente y no docente». 

«En distintas oportunidades, al intentar manifestar una disconformidad, realizar un reclamo o simplemente solicitar explicaciones, hemos recibido respuestas que percibimos como intimidatorias. Se nos ha advertido que nuestras acciones podrían traer consecuencias o reprimendas, generando en los estudiantes la sensación de que expresar una opinión diferente puede derivar en algún tipo de represalia». 

Dinero. 

«Una de estas situaciones ocurrió cuando los estudiantes consultamos sobre el destino de determinadas recaudaciones provenientes de aportes de las familias y del kiosco escolar. Oportunamente se nos había informado para qué serían utilizados esos fondos y, si bien el destino previsto se cumplió, posteriormente se realizaron modificaciones que no fueron comunicadas, lo que generó dudas entre los alumnos».

«Frente a nuestra intención de conocer qué había sucedido con ese dinero, en lugar de recibir una explicación clara, sentimos que la respuesta estuvo acompañada nuevamente por advertencias sobre posibles reprimendas. Algo similar ocurrió con la venta de rifas que se solicitaba realizar a los alumnos, respecto de las cuales tampoco nos resultaba suficientemente claro el destino de lo recaudado».

«Tontos». 

«También nos preocupa la forma en que, según hemos presenciado o conocido, la directora habla de determinados cursos y alumnos frente a otros integrantes de la comunidad educativa e incluso fuera del ámbito estrictamente escolar. Consideramos que una autoridad institucional debería contribuir a preservar el respeto entre los distintos grupos y evitar comentarios que puedan generar enfrentamientos, prejuicios o una imagen negativa de determinados estudiantes». 

«Entre las situaciones que mayor preocupación nos han generado se encuentra un episodio ocurrido durante una actividad cuyo objetivo principal era fomentar la unión y la diversión del grupo. En ese contexto, la directora tomó del brazo a un alumno y lo expuso frente a sus compañeros. Posteriormente, cuando nuestras familias plantearon lo sucedido, la situación fue negada. Esto nos generó aún mayor malestar, ya que quienes realizaron el reclamo sintieron que su relato fue desacreditado y que se los hizo quedar como mentirosos y tontos».

«Esta sensación se repite cuando los alumnos intentamos expresar nuestra opinión sobre determinados acontecimientos. En numerosas ocasiones sentimos que nuestros reclamos no son verdaderamente escuchados y que situaciones que nosotros consideramos concretas son reducidas a malentendidos o a una cuestión de percepción».

«Incluso hemos recibido expresiones que sentimos descalificadoras hacia nuestra capacidad de comprender lo ocurrido. Esto genera impotencia, porque no solamente sentimos que no se atiende el problema planteado, sino que además se pone en duda nuestra palabra».

Gritos. 

«Asimismo, hemos presenciado reiteradamente formas de comunicación que consideramos inapropiadas para una autoridad educativa: interrupciones de clases, utilización de un tono elevado, gritos, expresiones poco respetuosas y actitudes hostiles hacia alumnos, docentes y preceptores. Consideramos especialmente preocupante el trato hacia parte del personal docente, ya que se han producido situaciones que percibimos como destrato, descalificación o falta de respeto».

«Estas conductas terminan repercutiendo directamente en el clima institucional. La escuela debería constituir un espacio seguro, respetuoso y acogedor, donde alumnos y trabajadores puedan desarrollar sus actividades cotidianas sin sentirse constantemente expuestos a conflictos, gritos o situaciones de tensión».

«Las reuniones de delegados tampoco han logrado convertirse, desde nuestra experiencia, en un espacio efectivo de escucha. Ante planteos que generan tensión o desacuerdo, se producen intercambios en un tono elevado que dificultan el diálogo y provocan situaciones desagradables. Como consecuencia, muchos estudiantes sentimos que no contamos con un espacio genuino en el cual manifestar una disconformidad, porque existe el temor de recibir posteriormente consecuencias, advertencias o respuestas hostiles». 

Bullying. 

«Otro aspecto que consideramos especialmente grave es el abordaje de las situaciones de bullying y maltrato entre estudiantes. Se han comunicado distintos casos a la dirección y, aunque en algunas oportunidades se informó que se habían tomado medidas, alumnos y familias sostienen que esos problemas continuaron. Nos preocupa particularmente que se afirme que no existe bullying dentro de la institución cuando hay estudiantes que manifiestan haber atravesado o estar atravesando situaciones de hostigamiento».

«Consideramos que estos reclamos deberían ser escuchados, investigados y acompañados con seriedad, sin esperar necesariamente a que el conflicto alcance una instancia de denuncia formal para intervenir de manera efectiva». 

Autoconvocados. 

«La acumulación de estas situaciones llevó a que alumnos y familias llegaran al punto de autoconvocar a una reunión para plantear conjuntamente hechos de destrato, situaciones percibidas como violentas, desigualdades e injusticias dentro de la institución. Durante dicho encuentro volvieron a producirse intercambios que consideramos irrespetuosos, al punto de que algunos de los presentes tuvieron que solicitar reiteradamente que se mantuvieran formas adecuadas de diálogo. Lamentablemente, la reunión no produjo los resultados esperados y el sentimiento de disconformidad y malestar continuó siendo compartido por numerosos alumnos y familias». 

Denuncias. 

«También nos genera preocupación que, ante determinados conflictos con las familias, algunas situaciones hayan derivado en denuncias, lo cual incrementa la sensación de tensión existente y dificulta todavía más la construcción de un diálogo genuino entre las partes».

«Queremos remarcar que no estamos planteando un hecho aislado ni una diferencia personal con una autoridad. Lo que nos lleva a expresarnos públicamente es la reiteración y acumulación de situaciones que, en conjunto, han generado un profundo malestar dentro de nuestra comunidad educativa». 

Ministerio. 

«Según nuestro conocimiento, algunos de estos reclamos ya habrían sido comunicados ante dependencias del Ministerio de Educación. Sin embargo, quienes actualmente manifestamos esta preocupación no consideramos que se haya producido una modificación suficiente de las situaciones señaladas».

«Consideramos que ejercer la autoridad dentro de una institución educativa no debería implicar impedir el cuestionamiento, desacreditar la palabra de los estudiantes ni generar temor frente a la posibilidad de expresar una opinión diferente. Por el contrario, entendemos que una escuela debe enseñar también mediante el ejemplo: promoviendo el diálogo, el respeto, la escucha, la responsabilidad y la resolución pacífica de los conflictos».

«Por este motivo, solicitamos que las situaciones aquí expresadas sean escuchadas, analizadas e investigadas seriamente por las autoridades correspondientes, garantizando espacios donde alumnos, familias, docentes y preceptores puedan brindar su testimonio libremente y sin temor a sufrir represalias por hacerlo». 

«No buscamos privilegios ni pretendemos evitar las normas institucionales. Pedimos poder estudiar y convivir dentro de un ambiente basado en el respeto, donde podamos expresar una disconformidad sin sentirnos amenazados, donde nuestra palabra tenga valor y donde las situaciones de violencia o maltrato sean atendidas de manera adecuada». 

«Llegamos a esta instancia porque sentimos que los mecanismos de diálogo utilizados hasta el momento no han sido suficientes para revertir la situación. Por ello, consideramos necesario dejar constancia formal de nuestro malestar y solicitar una intervención que permita recuperar un clima institucional basado en el respeto, la escucha y la convivencia». 

Foto: Estudiantes protestan por maltrato y falta de escucha. 

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