Familias de estudiantes de la Escuela 100 de Colonia “El Destino”, ubicada en jurisdicción de Winifreda, cuestionaron el archivo de una investigación administrativa iniciada a partir de una presentación realizada por ellas ante la Fiscalía de Investigaciones Administrativas (FIA) de La Pampa, por situaciones que consideraban preocupantes en relación con el trato dado a los alumnos por parte del personal docente y no docente del establecimiento.
La investigación fue archivada por falta de elementos suficientes para acreditar las irregularidades denunciadas. Sin embargo, el propio expediente recomendó «un proceso de mediación entre las partes, con el objetivo de recomponer el vínculo entre la escuela y las familias». No obstante, estas expresaron su disconformidad con la mediación y aseguraron que no creó «el espacio de escucha y diálogo que esperábamos».
Para las familias, el archivo de las actuaciones «no significa que las situaciones que motivaron la presentación hayan desaparecido», según expresaron en un escrito presentado a InfoWini.
«Consideramos especialmente preocupante que los elementos aportados durante la investigación no hayan sido valorados de manera suficiente. Entre ellos se encontraban testimonios de menores que manifestaban no querer regresar al establecimiento debido a las situaciones que, según relataban, habían vivido; declaraciones de testigos presenciales y testimonios de familias que, ante la falta de respuestas que consideraron efectivas, optaron por retirar a sus hijos del establecimiento educativo y trasladarlos a otra institución», señalaron.
Recomponer el vínculo.
La situación llegó a la FIA a partir de una presentación realizada por familias de estudiantes. En el expediente Nº 3848/2026 se investigaron presuntas irregularidades vinculadas con el accionar del personal directivo, docente y no docente de la Escuela rural 100.
La Fiscalía dispuso una investigación administrativa y dio intervención al Tribunal de Disciplina. Finalmente, mediante una resolución fechada el 30 de julio de 2026, se resolvió archivar las actuaciones al considerar que no existían elementos suficientes para acreditar las irregularidades denunciadas.
«No se encontró prueba fehaciente respecto de los posibles malos tratos hacia los estudiantes. Además, parte de las acusaciones se sustentaba en testimonios de carácter referencial», indica la resolución.
No obstante, el Tribunal de Disciplina recomendó a la Dirección General de Educación Primaria y a la Coordinación de Área «continuar trabajando mediante un proceso de mediación entre las partes, con el objetivo de recomponer el vínculo Escuela–Familia».
Además, antes de resolver, dio intervención a la Defensoría de Niñas, Niños y Adolescentes. En su informe, el organismo destacó la importancia de «garantizar el derecho de los niños a ser oídos en los asuntos que afectan su vida».
«Nos tratan mal».
Más allá de lo señalado en el expediente administrativo, las familias aseguran que existe una realidad cotidiana que, según ellas, no puede ser ignorada: las manifestaciones que los propios niños realizan al llegar a sus hogares.
«Algunos chicos expresan que no quieren ir a la escuela porque sienten que son tratados mal, que les gritan por todo y que no los dejan hacer nada. También cuentan que algunos tienen miedo de preguntar cuando no entienden una actividad, por temor a recibir un reto o un grito», manifestaron las madres. Mencionaron además que los niños «sienten que no pueden correr ni jugar libremente».
Una de las situaciones que, según relataron, más impactó a una familia ocurrió cuando una niña llegó a su casa y expresó: «Mamá, esa seño me mira con odio».
Para las familias, escuchar este tipo de expresiones genera una pregunta difícil de responder: «¿Qué hacer cuando sus hijos sienten miedo o rechazo hacia un lugar al que tienen que concurrir todos los días?».
Según explicaron, con el paso del tiempo comenzaron a modificar incluso las recomendaciones que les daban a sus hijos antes de ir a clases. «Antes de salir de casa les decimos: portate bien, no corras, no hables mucho, hacé las actividades, copiá, no faltes el respeto».
Las familias sostienen que esas indicaciones, que deberían formar parte de la educación cotidiana de cualquier niño, comenzaron a sentirse como una forma de preparar a los chicos para evitar posibles conflictos o llamados de atención dentro de la escuela.
Reclamos y traslado.
Las situaciones relacionadas con el trato hacia los niños, según manifestaron las familias, «comenzaron a hacerse notar hace aproximadamente dos años».
«Nos acercamos en reiteradas oportunidades al establecimiento con la intención de dialogar con las docentes y buscar una solución. Sin embargo, nos encontramos con una actitud negativa y con el rechazo de los hechos que los menores relataban», recordaron.
Los encuentros se realizaron con el objetivo de buscar respuestas y garantizar el bienestar de los alumnos. En varias oportunidades, las reuniones también se mantuvieron con la coordinadora de área.
Pese a ello, las familias sostienen que «nunca nos sentimos escuchadas y no observamos cambios concretos luego de los reiterados reclamos».
Durante el inicio de 2026, según relatan, las situaciones se intensificaron hasta el punto de que varias familias decidieron retirar a sus hijos del establecimiento y trasladarlos a otra institución.
Alimentación.
Las familias también se quejan de la forma en que los alumnos reciben algunos alimentos durante la jornada escolar.
Según comentan, «cada niño consume sus alimentos de manera individual, sentado en su respectivo pupitre. Al momento de servir la leche, el personal no docente no consulta previamente a los alumnos qué cantidad desean consumir, sino que sirve directamente en sus tazas».
Las familias relatan que, cuando algún niño no logra consumir la totalidad de la leche servida, «recibe recriminaciones por dejarla», lo que, según consideran, genera situaciones incómodas para los menores.
También aseguran que, en varias ocasiones, durante el horario del desayuno, se les habría ofrecido «pan y pizza congelados».
Para las familias, esta situación «merece ser revisada y explicada por las autoridades correspondientes, especialmente por tratarse de alimentos que reciben los niños durante su jornada escolar».
La mediación.
El pasado 21 de agosto se llevó adelante la reunión de mediación prevista en la resolución administrativa, con la participación de las familias y autoridades educativas.
Según relataron las familias, durante ese encuentro la coordinadora de Educación Primaria «mantuvo una actitud que percibimos como distante y despectiva hacia nuestros planteos. Terminó defendiendo las actuaciones de la docente y de la directora en lugar de escuchar nuestras preocupaciones».
Las familias manifestaron su «desconcierto» ante esta postura, ya que sostienen que la propia coordinadora «presenció anteriormente una situación en la que una docente a cargo del primer ciclo estaba gritándoles a los alumnos». Según revelaron, posteriormente «esa docente fue cambiada de curso».
Por este motivo, cuestionan que durante la instancia de mediación «se hayan minimizado o negado situaciones que consideramos relevantes y que ya habían sido conocidas por las autoridades educativas».
Las familias aseguraron que durante la reunión se sintieron «expuestas y desprotegidas». Para ellas la mediación «no cumplió con sus expectativas de generar un verdadero espacio de escucha y reconstrucción del vínculo entre las familias y la institución».
«Resulta especialmente difícil comprender que una instancia creada precisamente para recomponer el vínculo Escuela–Familia termine haciendo que quienes plantearon las preocupaciones nos sintamos otra vez cuestionadas en lugar de escuchadas».
Preocupación que continúa.
El archivo de la investigación «no significa que las preocupaciones que motivaron la presentación hayan desaparecido. No buscamos una confrontación personal con ninguna autoridad ni docente. Reclamamos que se tomen en serio las manifestaciones de los niños, que se revisen las situaciones planteadas y que las autoridades educativas actúen priorizando el bienestar de los estudiantes», finalizaron las familias preocupadas.
Foto: Familias de la Escuela 100 cuestionan el archivo de denuncias por el trato a los alumnos.




















