Después de más de tres décadas de pagar las cuotas, Matilde Viñas y Norberto “Cacho” Rach lograron escriturar su vivienda social. Recordaron la mudanza y los años compartidos con sus cinco hijos. «Se pudo, se llegó», expresaron emocionados.
Después de 34 años de pagar las cuotas, Matilde Viñas y su esposo, Norberto Pedro “Cacho” Rach, obtuvieron la escritura que acredita que finalmente son los propietarios de su vivienda social.
«Es una alegría inmensa porque hemos terminado, gracias a Dios, de pagar nuestra casita y hemos podido escriturarla», contó Matilde a InfoWini, mientras mostraba junto a Cacho el documento que representa el cierre de una larga etapa de esfuerzo familiar.
Según explicó, realizaron el trámite a través del Instituto Provincial Autárquico de la Vivienda (IPAV). «Una vez que terminamos de abonar las cuotas fuimos al organismo, donde nos prepararon la documentación necesaria para concretar la escritura y nos indicaron a qué escribanía debíamos concurrir», relató.
Matilde destacó que no tuvieron que afrontar el costo del trámite, ya que la escrituración fue cubierta por el IPAV.
«Fueron 34 años, más un ahorro previo que había que pagar antes de ingresar», recordó. Durante todo ese tiempo, la familia sostuvo el compromiso de abonar las cuotas, incluso en los primeros años, cuando el importe representaba un desembolso importante.
«Uno siempre tuvo que hacer un poquito de sacrificio para ir pagando las cuotas. Cuando recién nos dieron la casa, para nosotros era bastante alto el importe, pero se pudo, se llegó y, gracias a Dios, sentimos satisfacción y estamos re felices de tener nuestra casa hoy escriturada», expresó.
La mudanza.
La llegada a la vivienda quedó grabada en la memoria de Matilde. Su hijo Facundo era pequeño cuando la familia se mudó al barrio y actualmente tiene 31 años. La vecina recuerda especialmente aquel día, cuando trasladaron sus pertenencias en un auto Unión.
«Fue algo muy lindo para nosotros», dijo emocionada.
Matilde también recordó que Adriana García era la intendenta de Winifreda cuando se inauguró el barrio. Actualmente, García ejerce ese cargo público.
Una casa para siete.
Cuando Matilde y Cacho ingresaron a la vivienda, la familia estaba integrada por sus cinco hijos, además de la pareja. La casa, de tres habitaciones, se convirtió durante años en el hogar de una familia numerosa. «Éramos cinco chicos y nosotros dos con mi pareja. Por eso es una vivienda de tres habitaciones», reafirmó Matilde.
Con el paso de los años, los hijos crecieron, se independizaron y formaron sus propias familias.
«Los chicos ya tienen cada uno su familia, gracias a Dios están todos bien. Facu también tiene su lugar. Estamos Cacho y yo acá en esta vivienda», contó.
Hoy, Matilde y Norberto pueden mirar hacia atrás y celebrar que aquella vivienda que recibieron hace más de tres décadas ya tiene, finalmente, su escritura.
Foto: Matilde y Norberto celebraron felices la escritura de su casa.
Pagó todas las cuotas y, 17 años después, podrá escriturar su casa en Winifreda




















