Un mes a su lado: acompañó al abuelo Maldonado hasta su recuperación

La vecina Azucena Díaz estuvo durante un mes y cuatro días al lado del abuelo Maldonado, de 76 años que el jueves de esta semana recibió el alta médica.

El adulto mayor permaneció internado durante ese período luego de sufrir una caída en su vivienda, donde vivía solo, y presentar graves quemaduras en la zona del abdomen.

La mujer lo acompañó desde el momento en que requirió asistencia hasta su recuperación en el Hospital de Winifreda, donde «lo atendieron de maravillas», según destacó Azucena. Durante todo ese tiempo se ocupó de su cuidado diario, sus controles médicos y otras necesidades, con el apoyo de su hija Pamela y su yerno Javier.

«Un mes y cuatro días», respondió Díaz al ser consultada sobre cuánto tiempo permaneció junto a Maldonado. Su relato ayudó a reconstruir no solo el difícil momento que atravesó el hombre, sino también la red de solidaridad que se activó para apoyarlo.

Quemaduras. 

El episodio ocurrió el 10 de julio pasado. Ese día, Díaz había llamado a Maldonado para avisarle que podía pasar a buscar la comida, ya que ambos son vecinos. «Me pareció extraño porque andaba con un jogging que nunca se lo había visto puesto y de gorra. Le digo: ‘Abuelo, ¿cómo te vas a poner la gorra de noche?’. Y miraba para el costado y me decía que no le pasaba nada», recordó en diálogo con el programa Turno Mañana. Periodismo de Pueblo, de FM Compacto.

Para ese entonces, Maldonado ya había sufrido quemaduras y, después de comer, se acostó. Al día siguiente, Díaz intentó comunicarse telefónicamente con él, pero no obtuvo respuesta. Al observar que las ventanas de la vivienda permanecían cerradas, decidió acercarse. «Le grito: ‘Abuelo’. Y me dice: ‘Estoy tirado y no me puedo levantar’», relató.

La casa tiene rejas en la puerta y las ventanas, por lo que fue necesaria la intervención policial. Con la colaboración de un vecino, que acercó una amoladora y luego una barreta, lograron abrir el acceso. Al ingresar, Díaz encontró a Maldonado tendido en el piso y observó que tenía una importante quemadura en el abdomen.

Internación. 

El vecino fue trasladado al Hospital de Winifreda y posteriormente derivado a la Clínica Modelo de Santa Rosa, donde los profesionales determinaron que presentaba una quemadura de tercer grado. «Enseguida lo vieron los médicos y me dijeron: ‘Este hombre no se cayó arriba de la estufa, se ha quemado con agua hirviendo. Tiene una quemadura de tercer grado’», contó Díaz.

El paciente permaneció una semana en la clínica, donde, según Azucena, recibió «una excelente atención». Luego regresó a Winifreda, donde continuó internado hasta recibir el alta médica el jueves pasado.

Durante ese período, Díaz se mantuvo a su lado y se organizó con su familia para no dejarlo. Pamela y Javier fueron de gran ayuda especialmente cuando ella debía regresar a su casa. «Siempre nos reíamos, a veces estaba enojado y yo le decía: ‘Bueno, si estás enojado me voy’. Y después me decía: ‘No te vayas’», recordó esos momentos juntos.    

«Nadie le faltó el respeto». 

Gracias. 

Díaz destacó especialmente la atención recibida en el Hospital de Winifreda. «El equipo es único. Hasta la misma cirujana en Santa Rosa se quedó admirada de la forma en que lo curaban. Los chicos de enfermería, una barbaridad. Nadie le faltó el respeto. La directora me llamaba para tomar un café, un té. Gracias en nombre del abuelo y en nombre mío», manifestó.   

Díaz agradeció al área de Acción Social del municipio, a través de Marcos Ponce. «Le dije: ‘Me da vergüenza, pero ¿no me podrás dar la comida del comedor?’. A partir de ese momento me llevaban todos los días la vianda para poder estar junto al abuelo». También reveló que desde el municipio le compraron un colchón. «No tenía muchas condiciones de habitabilidad, pero estaba así porque quería, no porque estuviera abandonado», aclaró. “Y nos trajo un televisor para la pieza del abuelo», amplió.

La mujer también expresó su gratitud a Graciela Benavidez y al comisario, quienes siempre estuvieron a su disposición.  

«Lo vamos a cuidar nosotros». 

«Un rey». 

Tras recibir el alta, Maldonado fue llevado a la casa de su hija Pamela, donde continúa recuperándose. «Está hecho un rey. Se está sanando de a poco, pero del hospital salió muy bien», aseguró. «El día que llegamos a lo de Pamela él quería mates. Nos sentamos mano a mano a tomar mates», no se olvida.   

Ahora deberá concurrir diariamente a control y será acompañado por Pamela y Javier. Díaz aseguró que también continuará pendiente de su recuperación. «Lo vamos a cuidar nosotros», enfatizó.

Para Azucena, el vínculo con Maldonado comenzó varios años atrás, cuando llegó al barrio. «Él era una persona a la que nadie le daba bola. Un día fui a pedir una pala y ahí empezamos a charlar. Después se hizo compañero de Pamela y siempre se lo invitaba a comer los domingos», relató. Díaz confió que desde hace ocho años Pamela le prepara una torta de cumpleaños y que comparten celebraciones y encuentros. «Tiene una nueva familia, porque siempre nos ocupamos de él”, sostuvo.

La historia de Maldonado y Azucena puso en primer plano el valor del acompañamiento a las personas mayores que viven solas y la importancia de las redes de solidaridad que pueden construirse dentro de una comunidad.

Foto: Maldonado recibió el alta tras más de un mes de internación. 

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