De niño, el cronista de InfoWini escuchaba una y otra vez la inolvidable canción Manuelita, interpretada por la recordada María Elena Walsh.
Aquella tortuga que «vivía en Pehuajó» despertó la imaginación de varias generaciones y convirtió a la ciudad bonaerense en un lugar emblemático.
El pasado fin de semana llegó la oportunidad de conocer personalmente a la célebre Manuelita, inmortalizada en tres monumentos ubicados a la vera de la Ruta Nacional 5, en el acceso a Pehuajó. Las esculturas, de distintos tamaños, son un atractivo turístico y un punto de encuentro para grandes y chicos.
Durante la visita, niños y niñas jugaban alrededor de las estatuas acompañados por sus padres y madres. La escena reflejaba el cariño que despierta el entrañable personaje creado por María Elena Walsh.
Cuando este cronista se acercó a una de las esculturas para tomarse una fotografía, un grupo de jóvenes que compartía unos mates advirtió su presencia. Habían dejado la yerba usada al pie del monumento y, al enterarse de que quería retratar a Manuelita, la llevaron enseguida al césped para que el lugar quedara limpio. Un pequeño gesto de respeto hacia un símbolo que sigue despertando nostalgias y que forma parte del patrimonio cultural argentino.

De escucharla de niño a verla en persona.
La verdadera historia.
En el lugar también fue posible conocer la verdadera historia detrás del famoso verso «Manuelita vivía en Pehuajó». Durante décadas circuló una leyenda popular que sostenía que, en tiempos remotos, tortugas gigantes, similares a las de las Islas Galápagos, habían habitado la zona. Sin embargo, esa versión fue desmentida por el periodista e historiador pehuajense Félix Peyrelongue.
Según relató Peyrelongue, fue la propia María Elena Walsh quien le explicó el origen del nombre durante un encuentro personal.
La elección no tuvo relación hechos históricos, sino con una amiga de la cantautora, María Armiña Bellaneda, quien visitaba con frecuencia la localidad de Juan José Paso, perteneciente al partido de Pehuajó. Cada vez que regresaba, saludaba a Walsh con la misma frase: «Vengo de Pehuajó». En una de esas conversaciones, la escritora le prometió que incluiría el nombre de la ciudad en su próxima canción. Así nació el inolvidable verso que inmortalizó a Pehuajó en todo el país.

Patrimonio argentino.
Parada obligatoria.
Desde el sitio oficial del Municipio destacan que las esculturas fueron erigidas «en homenaje a la tortuga que inmortalizó María Elena Walsh en su canción Manuelita la Tortuga» y remarcan que se convirtió en un emblema de Pehuajó y en uno de los principales atractivos para niños y familias.
Además, señalan que alrededor de la figura «se tejen numerosas historias sobre su llegada a la ciudad», aunque aseguran que, más allá de los relatos populares, Manuelita se transformó en una parada obligada para quienes transitan por la Ruta Nacional 5.
Nadie supo jamás bien por qué Manuelita partió de Pehuajó rumbo a París, como cuenta la canción. Lo que sí parece indiscutible es que nunca dejó de pertenecer a esa ciudad. Hoy, generaciones de viajeros siguen deteniéndose para fotografiarse junto a ella, confirmando que la entrañable tortuga forma parte, para siempre, de la identidad pehuajense.
Fotos: Tres monumentos mantienen viva a Manuelita en Pehuajó.




















