Lo que comenzó como un pasatiempo durante la pandemia se transformó en un ambicioso emprendimiento deportivo.
Los hermanos Franco y Alexis Galván inauguraron la primera cancha de pádel vidriada full panorámica de Winifreda, un espacio que impulsa la práctica de un deporte que cada vez suma más apasionados en la localidad. La denominación comercial es BP Bros. Pádel Club.
La génesis.
«En pandemia empezamos a jugar al pádel porque prácticamente habíamos dejado el fútbol. La familia Alles nos prestó durante mucho tiempo la cancha de su quinta y nunca nos cobraron. Después se habilitó la cancha del parque recreativo y comenzamos a jugar de manera amateur», recordó Franco Galván en diálogo con InfoWini.
Con el tiempo, «empezamos a anotarnos en torneos, nos fue gustando cada vez más y nos fuimos metiendo de lleno en este deporte. Nuestros primeros pasos fueron así, jugando y aprendiendo», continuó. «Muchas veces cuando queríamos jugar no había turnos disponibles en el pueblo y ahí surgió la posibilidad de apostar por nuestra propia cancha», agregó.
Sueño concretado.
Franco y Alexis son camioneros. «Para no arriesgar tanto capital en la ruta, vendimos un camión e invertimos parte de ese dinero en este emprendimiento. Compramos el terreno donde hoy funciona la cancha, de aproximadamente 12,50 metros de ancho por 37 metros de largo, y lo cerramos con un tinglado de 12 por 25 metros, construido completamente con chapa y perfiles. Decidimos hacerlo así para no molestar a los vecinos con los ruidos».
La cancha tiene las medidas reglamentarias de 10 metros de ancho por 20 metros de largo y cuenta con 18 paneles de vidrio de 10 milímetros de espesor, preparados para resistir los impactos propios del juego.
El piso también fue pensado para brindar mayor seguridad y comodidad a los jugadores. «La base está construida con una platea de hormigón, provisto por la cooperativa local, fratachada para lograr una superficie uniforme, sobre la cual se colocó césped sintético azul con caucho. El sintético es más flexible para el cuerpo. Ayuda a cuidar los tobillos, las rodillas y la cintura de los jugadores, a diferencia de otras superficies más rígidas», explicó Franco.
Habilitación.
Aunque el complejo ya cuenta con habilitación municipal y está funcionando, los hermanos Galván continúan trabajando para completar algunos detalles de la infraestructura. En esta etapa, proyectan finalizar el cerramiento del frente con dos cabreadas y un portón de seis metros que permitirá abrir el espacio durante las noches de verano para que la gente pueda acercarse, observar los partidos y disfrutar del lugar.
Además, quieren sumar mayores comodidades, como baños con duchas, una cantina con refrescos y agua caliente, cocina y un espacio confortable para quienes acompañen los encuentros.

Punto de encuentro.
La respuesta del público superó las expectativas de los camioneros y emprendedores. «Estamos muy contentos. Armamos un grupo de WhatsApp para organizar los turnos y la demanda es muy buena. Incluso hubo días en que se vendieron todos los horarios disponibles desde la una de la tarde hasta la noche, como sucedió el sábado cuando jugó Argentina ante Suiza», destacó Franco.
Los turnos, que tienen una duración de una hora y media, están diseñados para quienes trabajan en horario comercial, ofreciéndoles la posibilidad de jugar a partir de las 13 horas. «El valor del turno es de 9 mil pesos por persona. En Santa Rosa son mucho más caros», señaló el entrevistado.
De cara al futuro, los hermanos proyectan organizar torneos de distintas categorías y poner en marcha una escuela de pádel. Para ello ya acordaron la llegada del profesor Ignacio Ramírez, de Colonia Barón, quien brindará clases para niños, jóvenes y adultos.
«Queremos que cualquiera pueda venir a aprender y disfrutar del deporte, sin importar la edad o el nivel de juego», señaló.
Panorámica.
Además, remarcó que se trata de «una cancha full panorámica, que permite seguir los partidos desde cualquier ángulo del exterior. La gente puede acercarse a mirar, tomar unos mates y disfrutar de los encuentros sin ningún costo. La idea es que este lugar también sea un punto de encuentro para la comunidad».
«También tenemos el acompañamiento de mi mamá Griselda, de Florencia, Oriana y mi hijo Ian, de diez meses», indicó.
Los hermanos destacaron la satisfacción por el camino recorrido. «Estamos re contentos», concluyó Franco.
Foto: Franco con Ian en sus brazos, y Alexis Galván en el nuevo espacio deportivo.
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