La Municipalidad de Winifreda retiró los residuos que habían sido arrojados deliberadamente frente al antiguo basurero a cielo abierto apenas dos días después de su cierre definitivo.
La limpieza del mini basural fue dada a conocer por el empleado comunal Miguel Llorens a través de su cuenta de Facebook, donde compartió imágenes de las tareas realizadas frente al acceso al predio y acompañó la publicación con la frase: «Vamos a ver cuánto aguanta».
Con esta expresión dejó entrever su preocupación de que ciertas personas vuelvan a tirar residuos en el camino vecinal.
Tras el cierre del basurero urbano, los desechos deben ser trasladados al nuevo sitio de disposición final, ubicado en un predio comunal de la zona rural.
El episodio pone de manifiesto uno de los desafíos que enfrenta la comuna durante esta transición: lograr que los vecinos se adapten al cambio.
Foto: Limpieza realizada por personal municipal.




















