Winifreda: tras un trasplante, Nora Adrover pudo ver crecer a sus nietos

La docente jubilada de Winifreda, Nora Adrover, dio su testimonio durante la jornada de concientización sobre la Donación de Órganos y Tejidos organizada el sábado por el Hospital y el área municipal de Desarrollo Social.

Con profunda emoción, relató cómo un trasplante de córneas le permitió conservar la visión en ambos ojos y continuar disfrutando de momentos fundamentales de su vida. «He visto crecer a mis nietos, y cada mañana puedo ver a la gente que quiero», expresó la exvicedirectora de la Escuela 104.   

Distrofia.  

«Lo mío fue una ironía de la vida. Siempre me cuidé mucho los ojos por mi trabajo en la escuela. Usé lentes durante años para escribir y hacer mis tareas escolares. Un día fui a un control oftalmológico y recibí una mala noticia: tenía distrofia de Fuchs y córnea gutata, una enfermedad hereditaria que se solucionaba con un trasplante», recordó.

El diagnóstico fue detectado a tiempo en Santa Rosa por la oftalmóloga Soledad Román, quien la derivó de inmediato a Buenos Aires para continuar con los estudios y el tratamiento. Allí comenzó a atenderse en el Instituto Zambrano con la oftalmóloga especialista en córnea Paola Rinaudo, quien continúa siguiendo su caso hasta la actualidad. En 2015 fue incorporada a la lista nacional de espera

«Enseguida me avisaron que tenían que operarme. Había llegado una córnea desde Estados Unidos. No recuerdo cuánto tiempo pasó, pero fue rápido», contó.

Implantes. 

El tejido fue implado en su ojo derecho. Tras la cirugía, durante casi diez meses viajó regularmente desde La Plata, donde se alojaba en la casa de sus hijos, hasta Buenos Aires para realizar los seguimientos correspondientes hasta que le dieron el alta de ese ojo.

En 2016 le implantaron una nueva cornea en su ojo izquierdo y al mismo tiempo al operaron de cataratas. Sin embargo, el proceso no estuvo exento de complicaciones. «En ese ojo experimenté un episodio de rechazo de la córnea que requirió una nueva intervención quirúrgica. El año pasado sufrí un desprendimiento de retina, pero, por suerte, todo pudo ser controlado a tiempo», manifestó.

Fuerza interior. 

«Yo veo, pero no como antes. Igual estoy agradecida porque cada mañana puedo ver el rostro de la gente que quiero. He visto crecer a mis nietos, que eran muy chicos cuando me pasó todo esto», afirmó.   

«Gracias a Dios en ese momento encontré una fuerza interior enorme. Nunca me permití pensar que iba a quedarme ciega. Me aferré a la esperanza y seguí adelante con la convicción de que todo iba a salir bien. Tiene que ser muy triste quedarse ciego. Yo soy una agradecida, pero agradecida de verdad», enfatizó. 

Durante su exposición destacó «la importancia de la donación de órganos y tejidos». «Me parece maravilloso lo que hace el CUCAI en La Pampa. Gracias a los trasplantes hoy podemos disponer de algo extraordinario. En mi caso personal si no hubiese recibido las corneas habría perdido la visión por completo», señaló.

La vecina mencionó que la afección ocular que padecía tenía un antecedente familiar. «Mi tío sufrió este problema toda la vida y nunca le diagnosticaron la enfermedad. Murió ciego. Supongo que de él heredé la distrofia de Fuchs y la córnea gutata», comentó.

«Los veo a todos».  

«Hay mucha gente acá que no sabe que tengo un trasplante de córneas. Cuando se enteran, enseguida quieren ayudarme a caminar o acomodarme, y a mí eso me incomoda un poco porque uno quiere conservar su independencia y su libertad. Mis hijos, especialmente el mayor, siempre están pendientes: ‘Cuidado con las escaleras’, ‘llamame y te voy a buscar’, ‘a ver si te caés’. Y la verdad es que me he caído muchas veces: me he pelado las rodillas, la frente y la pera. Pero sigo adelante. Los veo a todos y eso es lo importante. Gracias», finalizó aplaudida.

«Eficientes y humanos» 

Nora Adrover dedicó unas palabras a la directora del Hospital de Winifreda, Valeria Zalazar, organizadora de la jornada. «Sentí una contención hermosa por parte de los médicos presentes. Tu trabajo fue excelente. Disfruté mucho haber compartido experiencias con otras personas que han pasado situaciones muy difíciles. Rescato la importancia de los trasplantes y vuelvo a felicitarte porque hiciste un trabajo bárbaro y estuviste en todos los detalles de la jornada. Me alegra muchísimo que el hospital cuente con profesionales tan comprometidos, eficientes y humanos». 

Foto:  Emocionante historia de Nora Adrover trasplantada de córneas. 

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