La vecina winifredense Matilde Viñas lleva casi diez años jugando al newcom. El año pasado atravesó una compleja operación en la vista y, por momentos, creyó que no podría volver a practicar el deporte que tanto ama.
Sin embargo, su recuperación fue excelente: regresó a las canchas y se consagró campeona nacional en la categoría +68 junto al equipo de la Escuela 221 de Santa Rosa. Recientemente, fue convocada por el prestigioso equipo Las Pampeanas para participar en un torneo sudamericano en Chile.
Superación.
En diálogo con Infowini, Viñas contó: «El año pasado tuve un desprendimiento de retina en el ojo izquierdo y me sometí a dos operaciones, una en febrero y otra en abril. La recuperación fue muy difícil, porque tenía que estar prácticamente encerrada, sin hacer nada. Cuando empecé a mejorar, de a poco retomé en casa, peloteando para no perder el ritmo».
«En noviembre el médico me dio el alta; gracias a Dios quedé bien y progresivamente volví a practicar este deporte que tanto me gusta», agregó.
Titulo nacional.
La jugadora integra el equipo categoría +68 de la Escuela 221 de Santa Rosa, con el que disputa la Liga Provincial, y desde hace tres años también forma parte del equipo mixto de Macachín con el que juega la Liga Norteña. «Cuando estuve inactiva nunca perdí el contacto con mis compañeras, siempre estuvieron pendientes de mí», destacó.
Su regreso no solo significó volver a la competencia, sino también alcanzar un logro destacado: con el equipo de la Escuela 221 se consagró campeona en el Torneo Argentino +68, disputado en la ciudad neuquina de Zapala, logrando el título federal de manera invicta.
«La verdad que fue una alegría inmensa regresar a este nivel, porque cuando me pasó lo del ojo llegué a pensar que no podría volver a jugar más. Cuando me invitaron, al principio dudaba, decía que todavía no estaba del todo bien, pero me alentaron y pude hacerlo. Me llenó de felicidad, sobre todo porque salimos campeonas invictas», expresó.
«El último partido fue intenso. En el segundo set nos costó un poco porque nos desorganizamos, pero cuando volvimos a acomodarnos en la cancha, pudimos sacarlo adelante», recordó.
Viñas destacó el valor del grupo humano, tanto en la Escuela 221 como en el equipo de Macachín. «Hay mucho compañerismo, siempre están para ayudarte», afirmó. «Cuando tuve el problema en el ojo y me sentía muy mal, le pedí a Damián, el técnico de Macachín, que me sacara del grupo. Pero él me respondió: ‘No, Mati, vos sos parte de esto y cuando te recuperes vas a volver a jugar con nosotros’. Y así fue».
Rumbo a Chile.
La deportista continúa activa y con nuevos desafíos por delante. «En junio, con el equipo de Macachín, vamos a Villa Carlos Paz a competir en la categoría +60 mixta. Y después, con Las Pampeanas -uno de los equipos más reconocidos de La Pampa fui invitada a disputar un sudamericano en Chile a fines de noviembre, con la categoría +68», detalló. «Estoy muy contenta y trato de asistir a todos los torneos posibles», agregó.
Consultada sobre cómo cubre los gastos de sus viajes, explicó que los costos de estadía, combustible y otros «se comparten entre todos. Yo hago y vendo empanadas los viernes o sábados; por suerte la gente colabora mucho conmigo».
«Mente ocupada».
Con una década en el newcom, Viñas valoró el impacto del deporte en su vida: «Te mantiene la mente ocupada, te ayuda en lo físico y también en lo emocional». En ese sentido, alentó a quienes aún no se animan: «Desde afuera puede parecer un deporte tranquilo o incluso aburrido, pero cuando entras a la cancha es una experiencia muy linda y una vez que empezás no lo dejás. En muchos torneos conocí personas que estaban depresivas y, al integrarse, lograron salir adelante».
Hoy, ya recuperada, celebra seguir compitiendo y haciendo lo que más le gusta: «Gracias a Dios quedé bien, puedo jugar y eso es lo más importante».
Foto: Matilde Viñas no se rindió y luego de una operación se consagró campeona invicta.




















