Rosa Sánchez dedicó muchos años de su vida a la docencia en la Escuela Primaria 104 de Winifreda.
Su paso por la localidad junto a su familia y su trabajo en la institución educativa dejaron huellas imborrables que aún permanecen en la memoria colectiva, especialmente en la de sus exalumnos.
Radicada en la capital pampeana, continúa su vocación de servicio como voluntaria de la Cruz Roja Argentina, Filial Santa Rosa, donde hace tres décadas encontró un espacio para dar y recibir.
Desde la organización no gubernamental resaltaron que lleva 30 años eligiendo el voluntariado y, desde hace 27 años es la profesora del taller de tejido, una propuesta que trasciende lo técnico «para convertirse en un lugar de aprendizaje y acompañamiento».
«En el taller, la enseñanza de esta técnica se transforma en un punto de encuentro que promueve la integración y la contención de quienes participan. A través de esta actividad se fortalecen vínculos, se impulsa la participación activa y se construye una red de apoyo mutuo», destacaron.
Rosa compartió su testimonio, resaltando su experiencia personal y la importancia de esta iniciativa, valiosa para la filial y para cada una de las alumnas que forman parte.
«Me piden que venga».
«Hace más o menos 30 años que vengo al taller de tejido en la Cruz Roja. Me encanta. Todos los años digo que va a ser el último, pero cada vez tengo más alumnas que me piden que venga», contó Rosa en un video donde se la ve llena de vitalidad, luciendo el chaleco de la Cruz Roja.
Sobre el clima que se vive en cada encuentro, agregó: «Pasamos unas tardes hermosas, trabajan muchísimo. Han pasado no sé cuántas alumnas en todos estos años y ahora ya tengo compañeras que me están ayudando, como Dorita Besazarra y María Liz Blanco».
«Las quiero».
Para Rosa, el taller es mucho más que una actividad: «Venir acá es una satisfacción grandísima. Compartimos una tarde maravillosa; además de aprender, se charla, se toma el té, intercambiamos ideas. Creo que para ellas es igual que para mí. La Cruz Roja me permite armar este espacio y eso es muy valioso».
Finalmente, dejó un mensaje cargado de afecto para sus alumnas: “¿Qué les puedo decir? Que las quiero, las quiero… y van a seguir siendo mis alumnas”.
Foto: Rosa Sánchez fue docente en la Escuela 104 y actualmente es voluntaria en la Cruz Roja.
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