En la subsede Winifreda, la tercera edición del concurso de asadores criollos contó con un jurado de amplia trayectoria.
El equipo estuvo integrado por José Luis Vicenz (Santa Rosa), Oscar García (Miguel Riglos), Ramón Álvarez (Santa Rosa) y la incorporación de Mónica Reinoso, también de la capital pampeana. Los cuatro comparten una pasión especial por el fuego, la competencia y el amor por las tradiciones.
Mientras los asadores y sus fogoneros preparaban los costillares, el jurado recorría cada parcela, observando con atención cada detalle y anotando las puntuaciones en hojas adjuntas a sus carpetas. En una pausa de su labor, los tres hombres conversaron con Infowini.
Vicenz relató que su incorporación al jurado se dio tras años de experiencia como participante: «A mí me eligieron en la Fiesta Nacional del Asador Criollo, organizada por los Bomberos Voluntarios de Riglos; ahí comenzó todo. Estuve desde los orígenes: primero como asador durante ocho años y luego como jurado durante un período similar».
Una evolución parecida vivieron sus compañeros, quienes también transitaron el camino del asador a la labor evaluativa.
Al momento de calificar los costillares, los criterios son claros y exigentes. «Todo empieza desde que prenden el fuego. Después, evaluamos higiene, presentación y, fundamentalmente, la cocción», explicó Vicenz. En ese sentido, remarcó que la carne «debe estar bien cocida, a punto, sin ningún chorrito de sangre, logrando un equilibrio justo: ni cruda ni pasada, porque si está seca pierde puntaje».
Consultados sobre qué diferencia hay entre un buen costillar y uno sobresaliente, coincidieron en que la cocción es determinante. «Tiene que estar bien dorado, no quemado. También influye el tamaño del costillar y, por supuesto, el sabor. Un corte grande, bien logrado y sabroso puede marcar la diferencia frente a otros de menor calidad», marcaron.
Entre los errores más comunes entre los asadores, mencionaron las fallas en la cocción desigual. «Cuando hacemos la jura realizamos cuatro cortes en cada costillar y a veces vemos que no están parejos: tres bien y uno crudo. Eso baja mucho el puntaje», indicaron. Advirtieron sobre el exceso de cocción, que deja la carne seca. Otro punto clave es respetar el reglamento: «No pueden usar el cuchillo para pinchar o cortar la carne durante la competencia para ver cómo está. Si lo hacen, quedan descalificados».
A quienes se inician en el arte del asador criollo, recomendaron estudiar el reglamento que la organización entrega a cada dupla participante. «Pueden equivocarse, pero también estamos para orientarlos», afirmaron.
Finalmente, dejaron en claro la pasión que los une. «Nos encanta esta tarea», pero cuando se les consultó si preferían ser asadores o jurados, respondieron entre risas que siempre elegirían «ser asadores». No es casualidad: en su momento, cada uno de ellos se consagró campeón en la tradicional fiesta de Riglos, un logro que hoy los posiciona como referentes y jurados destacados en este tipo de certámenes gastronómicos.
Foto: Vicenz, García, Álvarez y Reinoso, jurados con historia.
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