Eduardo Campuzano, de 78 años, había viajado desde Ecuador junto a su nieto a un coto de caza de La Pampa para compartir una de sus grandes pasiones: la vida al aire libre y la cacería. Sin embargo, sufrió una complicación de salud que derivó en una internación de urgencia. Fue operado en cuatro oportunidades, pero murió.
Su hijo, Juan Campuzano (46), y su nieto, José Nicolás (15), lo velan desde este lunes en Winifreda, lejos de su país de origen. Ambos atraviesan horas de profundo dolor, pero aun así dialogaron con Infowini en la empresa velatoria Martín Servicios Sociales para relatar esta triste historia que enluta a toda una familia ecuatoriana.
Viaje de caza y tragedia.
«Viajamos con mi abuelo Eduardo a Argentina desde las afueras de Quito, Ecuador, y nos dirigimos a un coto de caza conocido como ‘La Colorada’. Él era un gran amante de la cacería y quería hacerme conocer su pasatiempo preferido. Fue allí donde ocurrió todo», contó el joven José Nicolás, conteniendo las lágrimas.
«Mi padre vino con mi hijo a pasear por los campos pampeanos. Sufrió un problema estomacal y fue trasladado al hospital, donde le diagnosticaron una peritonitis, que derivó en una falla orgánica general y una infección que, a pesar de cuatro operaciones, no lograron controlar. Lamentablemente falleció», explicó Juan, muy triste.
Reveló que a su padre «le encantaba La Pampa, ya había venido en siete ocasiones. Le gustaba la gente y el campo que tienen acá. Este era su sitio favorito y esta vez trajo a su nieto para que conociera la provincia; era su sueño, pero pasó lo que pasó», contó conmovido.
Eduardo Campuzano permaneció internado once días en el Hospital Favaloro de Santa Rosa, donde le realizaron cuatro intervenciones quirúrgicas. Tras su fallecimiento, su nieto quedó bajo la custodia del área de Servicios Sociales, mientras su padre, Juan, abordaba un avión con destino a La Pampa.

Un viaje familiar terminó en despedida en Winifreda.
«Lugar especial».
El velatorio de Eduardo se realiza en Martín Servicios Sociales, propiedad de Ignacio “Nacho” Martín, una empresa a la que llegaron por recomendación de la doctora Yanina Ratto en medio de la urgencia. «Nos recomendaron a Nacho, quien se ha portado maravillosamente en este momento tan duro. Junto a Gustavo, Guido y Miguel nos acompañaron de una manera excepcional. Estamos muy agradecidos», destacó Juan.
A su vez, agradeció la atención y contención brindada por el personal de salud del Hospital Favaloro a su hijo hasta su llegada.
La despedida es transitoria. La familia decidió que los restos serán cremados este martes y que sus cenizas regresarán a Ecuador, donde descansarán «en un lugar especial».
Mientras tanto, el dolor atraviesa fronteras. En Ecuador, la esposa de Eduardo y el resto de la familia recibieron la noticia con profundo impacto. «Es muy triste para todos, estamos muy apenados», expresaron padre e hijo.
Lo que iba a ser un viaje de encuentro y transmisión de pasiones terminó en una despedida inesperada. «A mi padre lo recordaré con todo el amor y el cariño que siempre me brindó», compartió Juan en el final.
La relación de José Nicolás con su abuelo era «muy fuerte». «Siempre tuve un gran apego hacia él. Desde pequeño compartíamos muchas actividades; fue él quien me inculcó la pasión por la pesca recreativa, una actividad que hago hasta el día de hoy. Me enseñó tantas cosas», recordó el joven, visiblemente afectado.
Foto: Juan Campuzano y su hijo José junto a “Nacho” Martín en la sala velatoria.
Velan en Winifreda los restos de la pareja fallecida en la Ruta 143




















