En el estadio Enrique Parodi del Club Independiente de Doblas, el pasado domingo, se vivió una tarde cargada de emociones.
Arturo Daniel “Colo” Gehl jugó su último partido en el club que lo vio nacer. Se retiró rodeado de los suyos, con la familia del deporte respetándolo, con propios y extraños admirándolo, y con un pueblo entero convirtiéndolo en leyenda.
El máximo goleador en la historia del fútbol nuestro colgó los botines a los 43 años dejando un registro imborrable de 370 goles que aquedarán para siempre en la memoria colectiva.
Por la cuarta fecha del Torneo Oficial de la Liga Cultural, el Rojo de Doblas recibía a Deportivo Winifreda, aunque todas las miradas estaban puestas en la despedida del “Colo”.
El máximo artillero pampeano ingresó al campo de juego acompañado por sus hijos y su sobrina, atravesando un pasillo de honor formado por los jugadores de ambos equipos y el cuarteto arbitral encabezado por Paolo Macchi.
Luego llegaron los reconocimientos: plaquetas y obsequios entregados por ex compañeros, integrantes de la comisión directiva y amigos. Antes del inicio del partido, saludó a los futbolistas rivales, entre ellos Julio Furch.
Un periodista de El Diario buscó conocer qué significó para él enfrentarse a Julio Furch en la cancha, destacado delantero que decidió culminar su trayectoria futbolística, tanto internacional como nacional, jugando en Winifreda, su pueblo natal. Su respuesta reflejó admiración y emoción:
«Fue espectacular. La verdad que es algo que tenemos que valorar. Cada domingo que podamos tenerlo acá en nuestras canchas hay que valorarlo y homenajearlo. Él jugó donde todos soñamos jugar y, sin embargo, tiene una humildad enorme. Fue increíble haber jugado contra él. No puedo pedir nada más: hasta mi hijo se sacó una foto. Es un fenómeno. Y además tiene un equipazo. Verlo jugar, con la simpleza con la que lo hace, es para ponerlo delante de los chicos y decirles: así juega un delantero, así juega un nueve».
Foto: Colo Gehl y Julio Furch estrechan manos, un encuentro entre gigantes.
Crónica con apuntes de La Arena y El Diario.




















