La docente de Winifreda, Yesica Bonkowski, está viviendo su primera experiencia laboral en una escuela hogar de La Pampa.
Desde hace dos semanas, cumple funciones como suplente funcional en la institución Nº 156 de Pichi Huinca, donde tiene a su cargo un aula plurigrado que integra estudiantes de tercer y cuarto grado.
Cada lunes, bien temprano, parte desde su hogar y recorre 114 kilómetros por ruta para llegar a su nuevo lugar de trabajo. Los viernes, al finalizar la jornada, emprende el regreso a su pueblo natal.
Puntaje.
«El cargo salió a designación el pasado 5 de marzo, después de que la docente titular, responsable de esos niveles educativos, asumiera como directora. Yo, por el puntaje que tengo, pude acceder a esta oportunidad», contó en diálogo con Infowini. «Para mí es una experiencia nueva y muy enriquecedora, ya que el funcionamiento de una escuela hogar es muy distinto al de otras instituciones tradicionales», explicó.
La escuela cuenta con una matrícula de 28 alumnos: 16 cursan el nivel primario y 12 el secundario. «Doy todas las materias -Lengua, Matemática, Ciencias Sociales y Naturales- en un aula plurigrado integrada por estudiantes de tercero y cuarto grado. Además de los contenidos curriculares, realizamos talleres con docentes de especialidad y cada jornada incluye espacios destinados a trabajar normas de convivencia, Educación Sexual Integral (ESI), cuidado del ambiente y educación tecnológica», contó.
Uno de los principales desafíos que enfrenta «es permanecer durante la semana en la escuela hogar, lejos de mi casa. Acepté este reto sabiendo que cuento con el apoyo incondicional de mi familia y mi pareja; sé que, cuando los necesite, siempre estarán para ayudarme».
Historias de vida.
En cuanto a su vínculo con los estudiantes, destacó que muchos alumnos, especialmente del nivel secundario, «viven de lunes a viernes en la institución». Esto requiere un acompañamiento que va «más allá de lo pedagógico», involucrando «lo emocional y lo cotidiano». «Pasamos muchas horas juntos, sobre todo cuando me toca la guardia. Les ayudo a hacer las camas, les indico que se bañen, les sirvo la cena y los mando a dormir. Es en esos momentos donde se afianza la confianza», precisó.
Explicó que el sistema de guardias «consiste en acompañar a los estudiantes fuera del horario escolar, ayudándolos a organizar su rutina diaria y compartiendo momentos de esparcimiento, como juegos de mesa, ver televisión o conversar».
ESI.
La docente confió que muchas veces «los chicos comparten historias personales que no son nada fáciles y pueden ser muy tristes, lo que exige sensibilidad y contención». En ese sentido, remarcó la importancia de generar «un clima de confianza» en el aula. «Cuando nos reencontramos, antes de iniciar la clase, les pregunto cómo estuvo su día o si quieren contarme algo. También llevamos adelante un taller de propuestas integradas en el que trabajamos la ESI, los sentimientos y otras actividades para que puedan expresarse», indicó. Según sus palabras, «esto lo estoy viviendo como un proceso de mucho aprendizaje».
«Una de las experiencias más gratificantes fue observar cómo algunos chicos, que al principio se mostraban tímidos o inseguros, comenzaron a involucrarse en las actividades. Esto fue muy significativo para mí, ya que en ese momento era nueva y completamente desconocida para ellos», comentó.
«Acompañar y apoyar».
Para promover un ambiente seguro, «se desarrollan talleres donde trabajamos las normas de convivencia junto con las familias. Fomentamos el respeto entre compañeros y el diálogo cuando surgen conflictos. En estas instancias, es fundamental el trabajo en equipo entre docentes y el personal no docente».
«Es fundamental que la sociedad entienda que en una escuela hogar la labor docente no es solo enseñar contenidos, sino también acompañar y apoyar el desarrollo personal de los estudiantes. Los chicos pasan mucho tiempo en la institución, lo que la convierte en un lugar central en sus vidas», enfatizó.
Antes de asumir este rol, «trabajé como docente de quinto y sexto grado en la Escuela N° 242 de Santa Rosa, a donde viajaba diariamente. Estoy muy agradecida con esa institución, ya que me dejó muy lindos recuerdos». Además, dio clases en la Escuela 104 de Winifreda.
Foto: Yesica Bonkowski en la entrada de la Escuela Hogar de Pichi Huinca.
Winifredense estudió en escuela rural y es flamante doctora en Agronomía




















