Rosana Griselda Lucero, vecina de la localidad pampeana de Doblas, convirtió el amplio patio de su vivienda, de 2.500 metros cuadrados, en una próspera huerta orgánica que produce una gran variedad de frutas y verduras. Además, elabora su propio abono de manera artesanal.
Sembrar en casa.
En diálogo telefónico con Infowini, la horticultora recordó que su vínculo con la tierra comenzó en la infancia. «A los 10 años hice mi primera huerta en Santa Rosa, donde vivía. Luego, cuando regresé a mi pueblo natal hace unos 15 años, pude comprar una casa con un terreno grande que me permitió retomar esta pasión», contó.
Antes de desarrollar su espacio actual, participó de un proyecto de huertas comunitarias impulsado por la municipalidad, con acompañamiento técnico del INTA de General Acha, que entregaba semillas del programa Pro Huerta. Junto a otros vecinos trabajó en un terreno ferroviario acondicionado para la producción hortícola. «Cultivábamos distintas hortalizas, yo aprendía y después llevaba esa experiencia a mi casa», rememoró.
Con el tiempo, la iniciativa comunal se discontinuó, pero Lucero continuó de manera autónoma, sosteniendo su interés y amor por la ecología.

Producción de tomates peritas.
Pulmón verde.
Su formación también se nutrió de capacitaciones específicas. «Durante un año asistí a la Escuela Agrotécnica de Alpachiri, donde cursé trayectos en cultivo bajo cubierta de hortalizas, paisajismo, jardinería, y elaboración de dulces y conservas, todos programas dependientes del Ministerio de Educación de La Pampa. En ese período también visitamos el CERET de General Pico, que tiene una producción intensiva. Así fui fortaleciendo mis conocimientos a base de estudio, práctica, ensayo y error», explicó.
Su huerta está ubicada en el patio de su casa, en pleno centro de Doblas, y es completamente agroecológica. «Es un gran pulmón verde», definió. «Soy pro ecología y promuevo una alimentación sana. No utilizo químicos y empleo métodos naturales para el control de plagas, como tierra de diatomeas para las hormigas y jabón potásico para los bichos. En una compostera elaboro abono fértil utilizando viruta de madera sin tratar, restos de frutas y verduras crudas, estiércol, hojas secas y otros materiales orgánicos», detalló.

No utiliza químicos.
Producción ecológica.
Actualmente produce tomates redondos y peritas, zapallos, calabazas, morrones, frambuesas, frutillas, aromáticas como romero y laurel, y cítricos como naranjos, mandarinas y limoneros, todos adaptados al clima pampeano y a los fuertes vientos de la región.
Lucero destacó que la producción depende en gran medida de las condiciones climáticas y de las bajas temperaturas características del sur pampeano, que pueden afectar el rendimiento, especialmente en las especies más delicadas. «A pesar de eso, mantengo una producción estable que destino principalmente al consumo familiar y a mi entorno cercano. Yo tengo un comercio de comestibles donde también vendo frutas y verduras, pero esas las traigo del mercado concentrador», aclaró.
Gran parte del trabajo en la huerta lo realiza sola, con ayuda ocasional de su hijo Imanol en las tareas más pesadas o de algún vecino contratado para labores puntuales.

Durazneros maduros.
«Cultiven sus patios».
Su objetivo va más allá del autoconsumo. «Intento inculcar que la gente cultive en sus patios, porque las frutas y verduras están muy caras. El año pasado subieron muchísimo de precio, y prácticamente todos tienen un espacio donde podrían plantar algo útil. Yo comparto en redes sociales fotos de mi huerta para demostrar que es posible», alentó.
La vecina doblense, a punto de cumplir 61 años, proyecta seguir ampliando su producción y sumar nuevas especies como frambuesas, frutillas y arándanos. «Voy a continuar promoviendo la producción ecológica como una opción sustentable y accesible para las familias de mi pueblo», concluyó.

Produce para el autoconsumo.
Foto: Rosana Lucero transformó su patio en una huerta agroecológica productiva.
Mayer: municipio asistió con semillas y plantines a 50 familias




















