El victoriquense Feli Magarzo cumplió su sueño de competir «en el mundial de las jineteadas»
Con apenas 23 años, el victoriquense Feliciano Magarzo -más conocido como Feli- ya acumula una extensa trayectoria en el mundo de las jineteadas.
Su pasión por esta disciplina comenzó desde muy chico y lo llevó a competir en distintos puntos del país e incluso en Uruguay. Además, en enero de 2026 cumplió su sueño de participar en el Festival Nacional de Doma y Folklore de Jesús María.
De los petisos a Córdoba.
«Empecé a montar a los ocho años, medio a las perdidas, pero de manera más firme a partir de los 14. Mis primeras montas fueron en Victorica, en la quinta de Luis Castro, donde montaba petisos con gurupa surera, la misma categoría en la que participé en Jesús María. Luis veía que tenía habilidad y me llevó a las domas», recordó el jinete en diálogo con Infowini.
«Cuando tenía 15 años me invitaron a la jineteada de la Fiesta de la Ganadería de Victorica y monté los petisos de Daniel Piri, de América, y anduve bien. Después, competí en Las Varillas, Córdoba, y con el tiempo logré clasificar para la final de los Jinetes del Futuro en Sinsacate, Córdoba», contó sobre su recorrido.
Respecto a las categorías de animales, explicó: «Uno primero monta petisos, después aficionados y finalmente profesionales. Yo salté una etapa, la de aficionados».
Su primera experiencia con un caballo mayor fue a los 16 años. «Fue en Anchorena, San Luis, donde monté un ejemplar de tamaño mediano de Luis Castro», rememoró. Luego, continuó montando en distintas localidades pampeanas y del país, e incluso viajó al exterior: «Fui dos veces a Montevideo, Uruguay, a la Fiesta del Prado. El primer año monté tres caballos y logré jinetearlos con basto; al siguiente competí en clina limpia, pero ese caballo me bajó».
En enero de este año, Magarzo formó parte de la delegación pampeana en Jesús María, el festival de doma y folclore más destacado del país, en calidad de primer suplente. Uno de los jinetes titulares en la especialidad gurupa surera, Brian Mormont, fue apretado por un potro, lo que le provocó una lesión que le impidió continuar en competencia. Esa situación permitió que el joven jinete de Victorica ingresara a la pista. «Obtuve la clasificación en Intendente Alvear y cumplí mi sueño. Jesús María es algo muy lindo, es lo más grande que hay, sería el mundial de las jineteadas», comparó.
«Monté cuatro caballos en la categoría gurupa surera; uno de ellos fue ‘El Resero’, un reservado de la tropilla ‘La Andariega’, de los hermanos Rubén y Eduardo Tolosa, de Coronel Pringles. Me mantuve arriba hasta que los apadrinadores me rescataron. Solo un potro me volteó», señaló.
Consultado sobre las caídas, Magarzo fue directo: «Los golpes no son nada para mí; muchas veces siento más enojo que dolor, ya que cada caída afecta más a mi orgullo que a mi cuerpo».
Orgullo, trabajo y tradición familiar.
En cuanto a su vida laboral, comentó que actualmente «estoy trabajando como empleado de un alambrador, pero antes realicé diferentes actividades: trabajé en la feria, hice fletes, cuidé caballos de carrera de mi papá y supe amansar caballos».
Su padre, Mario Magarzo, fue hachero y hoy se dedica al cuidado de caballos de carrera, mientras que su madre, Sonia Díaz, es docente rural y se encuentra próxima a jubilarse; actualmente da clases en Santa Isabel.
Con un presente activo y futuro por delante, Félix Magarzo continúa representando a Victorica en cada jineteada, con la ilusión intacta de seguir creciendo en uno de los deportes más tradicionales del país.
Foto: Imprescionante monta de Feli Magarzo.
Especial suplemento 144º aniversario de Victorica. La Arena/Infowini.




















