«Jamás atinó a ayudarme»: ciclista embestida en Winifreda

Una vecina de Winifreda reveló que fue atropellada por un automóvil mientras circulaba en bicicleta por la banquina del acceso oeste.

Cuestionó al conductor -un hombre de edad avanzada- por no brindarle ayuda tras el impacto. Según manifestó, el automovilista se detuvo únicamente para señalarle el estado en que había quedado el espejo de su vehículo, mientras ella seguía tirada en el suelo.

Citada por una oficial, la afectada se presentó el 10 de febrero en la comisaría, donde declaró que el día anterior, aproximadamente a las 21:30, «me desplazaba en mi bicicleta rodado 26, de color negro con naranja, equipada con luces intermitentes encendidas tanto en la parte delantera como trasera, en sentido oeste-este por el acceso oeste».

«Cuando estaba cerca de una quinta, fui sorprendida por un vehículo que circulaba por el mismo carril y sentido, y me colisionó con el espejo lateral derecho. Perdí el equilibrio y caí sobre el asfalto. Personas que transitaban en sentido contrario se detuvieron para auxiliarme y me retiraron del lugar. En primera instancia fui asistida por un vecino y luego trasladada al hospital local por personal de salud», relató.

En el centro asistencial le diagnosticaron escoriaciones en el codo izquierdo y en la cadera del mismo lado, indicándole antiinflamatorios cada ocho horas durante 72 horas. Permaneció 12 horas en observación y luego recibió el alta.   

En su declaración, la mujer afirmó que «es la primera vez» que atraviesa una situación de estas características y aseguró que el vehículo circulaba «a más de 40 kilómetros por hora». Reafirmó además que su bicicleta llevaba las luces reglamentarias encendidas. Identificó la marca del rodado y mencionó que el conductor era un adulto mayor de la localidad.

Insensible. 

En diálogo con Infowini, la vecina, quien prefirió mantener su identidad en reserva, expresó su enojo por la falta de acompañamiento posterior al incidente.  

«Estuve esperando tres días para ver si venía para preguntarme si necesitaba algo. Llamé a la persona que me atropelló y le expliqué que vivo sola, que tengo el brazo izquierdo inmóvil y que no puedo ni cortar la carne, ni bañarme, ni limpiar mi casa. Solo le pedí que me enviara una vianda con comida. Mis únicos apoyos son mis padres, pero ambos trabajan. Ellos han hecho un esfuerzo enorme para ayudarme, pero estos gestos de empatía deberían venir de la persona que me embistió. Sin embargo, ni él ni ningún familiar suyo se han acercado. No tuvieron la sensibilidad de venir a mi casa para saber cómo estoy», manifestó dolorida.

Y continuó: «Hacía unos días había comenzado a pintar mates y cuadros nuevamente para hacerme unos pesos y ya no lo puedo hacer hasta recuperarme. Estoy solventando la medicación de mi bolsillo y mis padres me tienen que llevar y traer del hospital porque no puedo manejar».

Además, recordó la actitud del conductor tras el impacto: «No puedo olvidarme que frenó para mostrarme cómo había quedado su espejo mientras yo estaba tirada en el piso. Jamás atinó a ayudarme. La policía igualmente le pidió su licencia y sus datos personales».

Finalmente, pidió mayores controles en la renovación de licencias de conducir. «Ojalá haya más controles para este tipo de carnet que se los dan a personas de 81 años y que no tienen reflejos. Él dice que no me vio, pero es una zona iluminada y yo llevaba las luces intermitentes encendidas. Era imposible que no me viera. Estoy viva porque iba por la banquina y no venía otro auto atrás; si no, me pasaba por arriba, porque quedé tirada en el pavimento», concluyó.

Foto: Vecina circulaba en bicicleta por el acceso cuando fue embestida. 

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