En una sesión extraordinaria, realizada a fines de enero, el Concejo Deliberante de Winifreda aprobó por mayoría la ordenanza que declara de “Interés Histórico y Patrimonio Municipal” al emblemático inmueble conocido popularmente como “El Boliche de Doys”, ubicado a la vera de la Ruta Provincial 10, a la altura del kilómetro 102, en el Lote XX, a unos 20 kilómetros al oeste de la localidad.
Además, convalidó el contrato firmado por su propietaria, Nelly Esther Doys, mediante el cual cedió gratuitamente al Municipio el uso del predio de su propiedad, con una superficie de 30 hectáreas, por un período de cinco años, con destino a proyectos turísticos y culturales, previa restauración y puesta en valor.
Nelly, como cariñosamente la conocen en la localidad, tiene 81 años y desde 2025 permanece internada en una residencia geriátrica de Colonia Barón. Es la heredera de este antiguo almacén rural, ícono de la historia y la memoria colectiva de la zona.
Durante el debate, los concejales oficialistas resaltaron la «transparencia» del proceso y aseguraron que la adulta mayor realizó este acto de «generosidad» de manera «consciente y con total lucidez». Asimismo, revelaron que la comuna se hace cargo tanto de los costos de su internación como de su medicación.
Su última aparición pública en el pueblo fue en julio del año pasado, cuando amigos, allegados y autoridades municipales le festejaron sus 80 años en una parrilla.
Por su parte, los ediles de la oposición se abstuvieron al momento de la votación, argumentando que Nelly Esther Doys «no es titular del 100 % del dominio» del inmueble, ya que una cuota parte corresponde a una persona fallecida y la sucesión no ha sido realizada.

Convenio: parte 1.
Contrato.
El convenio de “cesión de uso y goce” del predio “Boliche de Doys” -cuyo nombre comercial era Parador El Descanso-fue firmado el 8 de enero pasado entre su propietaria, Nelly Esther Doys, nacida el 16 de julio de 1945, y la Municipalidad de Winifreda, representada por la intendenta Adriana García y el secretario tesorero Claudio Senestro.
El acuerdo establece la entrega a título gratuito, por un plazo inicial de cinco años renovables automáticamente por un período similar, de una superficie de 30 hectáreas y 17 áreas. El Municipio tomará posesión del predio con el objetivo de «promover actividades turísticas, culturales y educativas, además de garantizar la conservación y el resguardo del patrimonio histórico del lugar, conforme a la Ley Provincial Nº 2083 de Conservación del Patrimonio Cultural».
El documento detalla que el predio cuenta con casa habitación antigua, baño exterior, almacén, depósito, mercaderías en estado vencido, heladeras, mostradores, muebles, molino, tanque, aguadas, corrales, bombeador con motor eléctrico, parrillas para visitantes, entre otras instalaciones en regular estado de conservación, además de monte de caldén.

Convenio: parte 2.
Deudas y alquiler.
Además, estipula que el municipio asumirá la regularización de las deudas pendientes vinculadas al suministro eléctrico, cuyo monto supera los dos millones de pesos, y del impuesto inmobiliario, con un saldo impago cercano a los 450 mil pesos.
Asimismo, consigna que la extensión de campo limpio y monte se encuentra actualmente ocupado por un arrendatario con contrato vencido. En caso de continuar el alquiler mientras se inician las obras destinadas a la creación de espacios para paseos y uso de visitantes, el nuevo contrato será renovado con términos y condiciones dispuestos por la municipalidad.

Convenio: parte 3.
Polo turístico.
La ordenanza aprobada establece el marco legal para la protección integral del sitio, abarcando no solo las construcciones, sino también la parcela en su conjunto, sus características naturales, vegetación, arboledas, alambrados antiguos, tranqueras, tanques de agua y molino. «Su preservación y protección resultan fundamentales para la memoria colectiva y la promoción del turismo histórico-educativo», señala el texto.

UCR: «Cesión ilegal».
Durante el debate hubo posturas contrapuestas. La concejala Yesica Bonkowski (UCR) fundamentó la abstención de su bloque. «Solicitamos un informe en Catastro Provincial, donde surge que Nelly Esther Doys no es titular del 100 % del dominio, existiendo una cuota parte perteneciente a una persona fallecida –Herminia Acquaroli- sin sucesión concluida», manifestó.
«En consecuencia, resulta ilegal donar, ceder el uso o autorizar la ocupación de un bien sobre el cual no se tiene dominio pleno. Hasta que esa situación no se regularice, y por responsabilidad institucional, vamos a decidir abstenernos», finalizó, mostrando copia del documento expedido por Catastro.

Documento presentado por la UCR.
PJ: «Generosidad y transparencia».
En contraposición, el concejal Miguel Platner, del bloque justicialista, defendió el proyecto y destacó el gesto de la propietaria: «Este proyecto no nace de una imposición estatal, sino de la generosidad y el compromiso de una vecina. Queremos agradecer públicamente a Nelly Esther Doys su voluntad de abrir las puertas de su propiedad. Su disposición para que este sitio sea declarado Patrimonio Histórico es un acto de amor a Winifreda. Sin su colaboración y compromiso esto no hubiera sido posible».
Platner remarcó: «El boliche de Doys, como siempre lo llamamos, es un símbolo de nuestra identidad social y cultural. Durante décadas fue punto de referencia, refugio de personas y centro de reunión de nuestra gente. Declararlo patrimonio histórico es reconocer que nuestra memoria colectiva tiene un lugar físico que merece ser preservada del paso del tiempo».
También, subrayó que su ubicación estratégica sobre la Ruta Provincial 10 «convierte este lugar en una opción turística muy interesante. Su reestructuración y mejoras son apuestas estratégicas para el turismo histórico y educativo. Queremos que quienes transiten por nuestras rutas encuentren un motivo para frenar, conocer nuestra cultura y generar un nuevo punto de atracción que beneficiará directamente a la economía local».
En el cierre, el edil cuestionó la abstención opositora: «Queremos resaltar la transparencia y la seguridad jurídica de este proceso. Contar con un convenio de cesión de uso y ocupación firmado y autorizado por la propietaria le otorga a la ordenanza una solidez legal que no da lugar a discusiones. Estamos ratificando un acuerdo de voluntades ya consolidado donde tanto la propietaria como el municipio han fijado las pautas para una transición ordenada y segura».
Y agregó: «No hay razones lógicas ni entendibles para abstenerse. En los hechos, es oponerse a la voluntad expresa de una vecina que ha decidido ceder su patrimonio para el bien común. Sería darle la espalda a una oportunidad concreta de desarrollo turístico y, lo que es más grave aún, dejar una parte de nuestra historia a la deriva, sin la protección legal que merece».
«El voto de abstención no es en contra de nuestro gobierno, sino un mensaje de desinterés hacia las raíces de Winifreda, su comunidad y su identidad”, arremetió.

Escribanía.
Su compañero de bloque, Alexis Villena (PJ), reforzó esa postura al señalar: «Esto es legal, ya que está realizado mediante escribanía, con testigos y la firma de un escribano. Este es un motivo para celebrar».
Finalmente, la edila Romina Ojeda (PJ), a cargo provisoriamente de la presidencia del Concejo Deliberante, expresó: «Mi voto también es positivo. Por mayoría queda aprobada esta ordenanza».
Con esta decisión, el “Boliche de Doys” quedó formalmente incorporado al patrimonio histórico de Winifreda, abriendo el camino para su preservación y puesta en valor como espacio cultural y turístico.
Foto: El Boliche de Doys, de antiguo almacén rural a patrimonio histórico de Winifreda.




















