Después de pasar casie siete largos meses en la perrera municipal, un perro finalmente encontró una familia adoptiva dispuesta a brindarle un hogar lleno de cariño y cuidados.
La noticia fue compartida por Winhuellitas, una organización proteccionista que celebró la adopción de este animal.
Se trata de Chaltén, el nombre que le dieron Paola Elenchuk y Mauro Gómez, una pareja winifredense, a su nueva mascota.
Los perros aman.
Según relataron desde Winhuellitas en redes sociales, «el perro había sido dejado en la perrera de manera temporal mientras su familia humana realizaba obras en su vivienda, con la idea de levantar un tapial. Eran solo unos días, pero para nuestro amigo de cuatro patas terminó convirtiéndose en una espera que se extendió durante más de seis meses».
«Durante todo ese tiempo, el animal no entendía de calendarios ni de regresos. Solo sabía que su familia no estaba. Aun así, esperó. Día tras día, con la misma fe silenciosa, sin reproches ni rencores. Para él fue una ausencia que se sintió eterna», indicaron.
La historia no podía terminar allí. Desde la organización comenzaron a difundir su caso hasta que finalmente una nueva familia apareció en su vida.
«Al verla, su reacción nos conmovió a todos: su cola moviéndose sin control, sus ojos cerrados de felicidad y una sonrisa inconfundible. Porque los perros no miden el tiempo como nosotros; miden el amor. Y cuando aman, lo hacen para siempre», señalaron.
«Cerramos un ciclo. Bienvenido Chaltén a la vida que merecés», destacaron desde la entidad al confirmar la adopción definitiva. También, compartieron una imagen de Mauro Gómez y Chaltén mirándose cara a cara.
«Por más adopciones».
Por su parte, Mauro compartió ese momento en sus redes sociales con una frase de una canción: «No somos muchos, no somos pocos, pero estamos todos locos», seguido de un fuerte mensaje de concientización: «Por más adopciones y menos irresponsables. A ver si educan con el ejemplo y comienzan a tomar conciencia de que lo que se adquiere por propia voluntad es responsabilidad individual y no social».
Una historia simple, pero poderosa, que vuelve a recordar que adoptar un animal también es un acto de amor y compromiso.
Foto: Chaltén junto a Mauro, frente a frente.




















