Con una temperatura que rozó los 40 grados, el Parque Acuático Winifreda recibió, ayer martes, la visita de una familia sueca que está recorriendo Sudamérica y eligió esta localidad para disfrutar de un refrescante día de verano pampeano.
El grupo familiar está compuesto por Rannveig Ödegaard Romanin, su esposo Héctor Romanin y sus hijas Enid, de 9 años, y Noor, de 12.
Oriunda de Suecia, Rannveig renunció a su trabajo para embarcarse «en esta gran aventura de vida». Según comentó, se trata de «un riesgo calculado». Su esposo es argentino, nacido en Río Seco, localidad ubicada al norte de Córdoba, y tiene la nacionalidad sueca. Su hermana vive en la localidad pampeana de Parera donde tienen planeado recibir Año Nuevo.
De Suecia a Winifreda.
«Somos de Suecia», dijo Rannveig en un entendible castellano al ser consultada por Infowini sobre su procedencia. Luego precisó: «Soy de Estocolmo, pero ahora vivimos en la isla de Gotland que está localizada en el mar Báltico, entre Suecia y Finlandia».
«Trabajaba en una autoridad sueca que maneja subsidios para los estudiantes. En Suecia los estudios son gratis y los estudiantes pueden obtener subsidios para mantenerse mientras estudian. Yo manejaba ese tipo de ayudas, aprobaba quién podía tenerlas y quién no», contó.
Consultada sobre los requisitos para acceder a esos beneficios, señaló: «Depende de qué nivel estudies, pero prácticamente no hay requisitos. Es libre para todos, mientras que no se abuse de los subsidios». También, explicó el funcionamiento del sistema educativo de su país: «Los niños estudian hasta el bachillerato y luego en la universidad, pero los primeros nueve años del sistema educativo son obligatorios».
Respecto al viaje, Rannveig señaló que la idea de explorar Sudamérica surgió hace varios años, luego de una experiencia previa en Argentina. «Estuvimos aquí hace seis años visitando a la familia de mi marido y viajamos bastante por varias provincias argentinas, pero después de seis o siete semanas tuvimos que volver. Cuando mirábamos el mapa, nos dimos cuenta de que en realidad no habíamos recorrido nada del país», recordó.
«Nos quedó pendiente y comentábamos que teníamos que volver y tomarnos mínimo medio año para conocer el continente porque necesitas tiempo», agregó.
Sin embargo, el proyecto se demoró. «Entre los niños, mis padres enfermos y la vida en general, tardamos seis años en poder realizarlo. Pero ahora estamos súper felices, porque ya comenzó nuestra gran aventura de vida», expresó.
Iniciaron el viaje actual el 2 de diciembre de 2025. «Salimos de Suecia y nuestra primera parada fue en España, donde nos conocimos con mi marido hace 15 años y tenemos muchas amistades, fuimos a visitarlas. Después, nos dirigimos a Uruguay, estuvimos en Montevideo esperando nuestro auto, y de ahí vinimos a Argentina para pasar las fiestas con la familia de mi marido», relató. El año 2026, adelantó, lo recibirán en Parera.
La llegada a Winifreda fue casi casual. «Estábamos buscando actividades para hacer con nuestras hijas para que se diviertan porque ya llevamos casi dos semanas en la casa de la hermana de mi marido. Buscamos en Google y encontramos el parque acuático. Es la primera vez que estamos acá y los niños están refrescándose en un día tan caluroso», explicó.
«En Suecia ahora es invierno, con temperaturas que oscilan entre cero y bajo cero grados. Hoy mismo hubo una tormenta fuerte allá. La verdad, estoy más feliz con los 40 grados de acá que con la tormenta de allá», comparó entre risas. Y subrayó: «El clima aquí no me molesta, puedo quedarme bajo un árbol y sentirme feliz».
Historia migratoria.
Por su parte, Héctor Romanin recordó su historia migratoria. «Me fui a España en 2001, seis meses antes de la gran crisis económica y social. Vendí mi coche con 25 años y me fui por trabajo, tenía familia y primos allá», rememoró.
Vivió en ese país europeo durante casi 18 años, tiempo en el que conoció a Rannveig y juntos formaron una familia. «Tuvimos a nuestras dos hijas y tras el nacimiento de la segunda decidimos mudarnos a Suecia por el tema de las escuelas y las ayudas a las familias. En Suecia el sistema te ayuda mucho para que puedas criar a tus hijos sin depender de terceras personas», reveló. «Ya hace diez años que estamos viviendo en la isla de Gotland», añadió.
Primer mundo.
Consultado sobre la vida en ese país, aseguró: «Dentro de Europa, Suecia es uno de los países más desarrollados como sociedad. Se vive muy tranquilo, muy cómodo». Incluso afirmó que la inflación no representa un problema: «Se vive demasiado tranquilo… a veces hasta falta un poquito de problemas», bromeó.
El recorrido continental de la familia viajera continuará en breve. «Ahora un par de días más en Parera y luego vamos hacia Ushuaia. No decidimos aún la ruta, pero seguramente será por la Ruta 40», adelantó Rannveig.
«Riesgo calculado».
Para concretar este sueño, la mujer tomó una decisión importante: «Yo renuncié a mi trabajo para hacer este viaje. Es un riesgo calculado que tomé para disfrutar esto. Cuando vuelva creo que voy a encontrar trabajo, y si no, volveré a estudiar con los subsidios que existen».
En el final de la conversación, la familia expresó su satisfacción con la experiencia vivida en el parque acuático y dejó abierta la posibilidad de regresar en el futuro. «Quizás volvemos el verano que viene a Winifreda», dijo Héctor.
Una historia de viaje, decisiones y encuentros que, por un día, tuvo a Winifreda como parte del mapa de una gran aventura familiar.
Foto: La familia sueca con sus hijas y una pequeña prima en el acuático.




















