Los integrantes del Ballet Esperanza de Winifreda vivieron una experiencia sumamente enriquecedora en el 22º Festival Internacional La Falda Danza, donde fueron elogiados por «la elegancia» de sus vestuarios y «la finura» de sus interpretaciones.
Además, en la ciudad cordobesa bailaron danzas sureñas en una escuela primaria y participaron de seminarios. Ezequiel Obert, director del ballet, señaló que el grupo avanza «por el buen camino, siempre creciendo juntos».
Obert hizo realidad su sueño de presentar a su ballet folclórico en este reconocido festival. La delegación winifredense estuvo integrada por 25 personas, entre ellas 23 bailarines.

Obert baila con su compañera de vida.
Escuela y seminarios.
«En el festival estuvieron presentes academias nacionales e internacionales. Y este año nosotros compartimos el escenario con una delegación de Chile», repasó el director en diálogo con Infowini.
«Llegamos el 6 de noviembre a las 10:30 y ese mismo jueves la actividad fue bastante intensa. Pisamos el escenario mayor y después fuimos a almorzar. El festival se organiza no solo con un enfoque en lo económico para la ciudad, sino también para que los sistemas educativos compartan la cultura que cada delegación lleva. Nos asignaron visitar una escuela muy cercana, a la que fuimos caminando en horas de la tarde. Allí mostramos nuestras danzas, incluso algunas mezcladitas. Bailamos una cueca cuyana, una huella y un gato. Los niños observaban con mucha atención. La verdad es que nuestra vestimenta llamó bastante la atención», rememoró.
«Después participamos de un seminario gratuito sobre zambas carperas, impartido por profesores de la compañía Estudio Folclore de Buenos Aires. Al día siguiente, durante la tarde, tuvo lugar un seminario de tango a cargo de un profesor que reside en el exterior y que, coincidentemente, estaba en La Falda. El director general del Ballet José Hernández, que organiza este festival, decidió contratarlo», continuó.

Cuadro de danzas norteñas.
Desfile y presentaciones.
Otro momento memorable fue cuando desfilaron por la calle principal de La Falda junto a las otras compañías de danzas, hasta alcanzar el escenario central.
«Bailamos durante la primera y la segunda noche. Habíamos preparado un cuadro estilizado con danzas norteñas. Los bailarines varones tenían puesta chaquetas y bombachas, mientras que las mujeres lucían sus hermosas polleras combinadas con mallas de encaje. Todo salió hermoso», resaltó Obert.
«Realmente me emocioné cuando Rudolf Lescano, el director del festival, reconoció nuestra vestimenta y finura. Le mostraba que se me ponía piel de gallina. Me sentí profundamente orgulloso del grupo y les reafirmé a todos que vamos por el buen camino, siempre creciendo y mejorando juntos», sostuvo.

Deslumbrante vestimenta del ballet.
Agradecimientos.
«El domingo almorzamos junto a todas las delegaciones en el anfiteatro. Contrataron a unos chicos que tocaban música instrumental para animar el ambiente y seguir bailando. La verdad es que después regresamos muy bien», indicó.
Finalmente expresó su «eterno agradecimiento a la directora de Cultura y a la intendenta por el apoyo que nos brindaron con el acompañamiento de la traficc y los dos choferes, además de darnos la oportunidad de mostrarnos en este festival tan importante».
Foto: Ballet Esperanza de Winifreda desfila en avenida principal de La Falda.
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