El vecino winifredense Raúl Schiebelbein, manifestó sentirse orgulloso porque su hijo Nicolás retomó sus estudios secundarios. «Le está yendo muy bien», aseguró.
«Nico» vive en Santa Rosa, donde trabaja en una empresa de seguridad privada.
En su adolescencia dejó la escuela secundaria, pero ahora, a sus 29 años, ha comprendido que regresar a cursar ese ciclo educativo fue «la mejor decisión».
Aunque terminar sus estudios es «una materia pendiente» que tiene, admitió que esta meta también permitirá que puedan «formalizarlo» laboralmente.
Nicolás transita la Escuela para Adultos Nº1 de Santa Rosa. «Siempre trabajé de chico, tenía mi plata, y a los 15 años me fui de mi casa. Nunca me faltó trabajo, pero considero que el estudio es una oportunidad para mejorar laboralmente», reconoció en diálogo con el diario La Arena y agregó: «Es cerrar una etapa que me quedó pendiente y quizás más adelante me gustaría estudiar algo más, pero aún no lo tengo definido».
Para muchas personas, no haber terminado la secundaria representa un obstáculo. Nicolás comentó que trabaja como monotributista, pero no pueden formalizarlo debido a que no completó la secundaria.
Explicó: «Tengo una familia con dos hijos, y se me complica con el sueldo. Busco estabilidad y quizás esto del estudio pueda ayudarme un poco».
En su caso particular, solo le quedaban 17 materias porque desde la escuela le reconocieron varias equivalencias.
Educación para Jóvenes y Adultos.
Nicolás, al igual que muchos otros habitantes de La Pampa, forma parte de la modalidad de Educación Permanente para Jóvenes y Adultos (EPJA) implementada por el MInisterio de Educación del gobierno provincial.
La Escuela para Adultos Nº 1, (que funciona presencialmente en el Colegio República de Santa Rosa), es la institución más grande de la provincia, con una matrícula de 641 estudiantes. Estos se distribuyen en diversas extensiones áulicas ubicadas en localidades como La Adela, Winifreda, Catriló, Lonquimay, Anguil y Uriburu.
En Santa Rosa, las clases se dictan en la Escuela Los Hornos, la Escuela 255, el edificio de la CGT, la Escuela 219 y San José Obrero “Fundalhum”.
En las comisarías, las y los docentes también acompañan las trayectorias de personas privadas de la libertad.
La directora de la institución, Valeria March, quien se ha destacado por su dedicación a esta modalidad educativa y se jubilará en marzo del año que viene, comentó: «Nuestro objetivo es llegar a la mayor cantidad de lugares posible. Cada vez que se nos presentó la oportunidad de integrar a un docente para acompañar trayectorias educativas, ya sea en algunas de las localidades o dentro de la ciudad, siempre respondimos afirmativamente».
Foto: Nicolás Schiebelbein (tercero desde la izquierda) junto a otros jóvenes y adultos que volvieron a estudiar.
Crónica con apuntes de La Arena.
Doce jóvenes y adultos terminaron el secundario: «Nos demostraron que sí podían»




















