Winifreda: Fernanda y Carla, 25 años de agrónomas

La Facultad de Agronomía de la Universidad Nacional de La Pampa (UNLPam) entregó recientemente diplomas a todos sus graduados de los años 1975 y 2000, reconociendo así sus 50 y 25 años de trayectoria profesional.

Dos ingenieras agrónomas de Winifreda, Fernanda Paulino y Carla Cornelis, estuvieron en la emotiva celebración y recibieron sus pergaminos por sus 25 años dedicados a la agronomía.

Las winifredenses junto con otras dos profesionales de localidades de la provincia de Buenos Aires formaron parte del grupo de cuatro mujeres que integró la promo del año 2000.

«Terminamos la cursada en el ´99 y obtuvimos el título en el año 2000», comentaron Fernanda y Carla en diálogo con Infowini.

Agrónoma, viverista y docente.

«En esa época vivía en Santa Rosa y durante casi toda la carrera compartí mi departamento con Carla. Nos graduamos juntas», rememoró Paulino.

La profesional repasó que después de terminar sus estudios, «comencé a trabajar en la Escuela Agrotécnica de Victorica donde tuve una suplencia en un espacio de  sexto año. Más tarde me trasladé a Winifreda para desempeñarme en la sucursal de ACA (Asociación de Cooperativas Argentinas) y desde ese momento vivo acá. En Colonia Barón brindé asesoramiento técnico y me dediqué a la venta de insumos como semillas y agroquímicos para la Compañía Argentina de Granos».

«Me independicé laboralmente en 2014 y desde hace nueve años gestiono un vivero de distintas plantas y flores. Ya no me dedico a la comercialización de productos para el campo, pero continuó brindando asesoramiento personalizado a numerosos productores», agregó. Además, da clases en el colegio secundario.

Casagrande.

Con respecto a la reunión en la facultad, contó que cada graduado podía elegir quién le entregaba la mención. «A mí me la entregó el ingeniero Guillermo Casagrande, quien fue mi profesor de Climatología durante la cursada, mi director de tesis, pero fundamentalmente era muy amigo de mi abuelo Juan y de mi papá Manuel, por eso lo elegí especialmente», explicó Paulino. 

En el campo y el BNA.  

Cornelis vive en Santa Rosa. Es hija de Lucy de Cornelis, una figura emblemática del Movimiento de Mujeres Agropecuarias en Lucha, que logró impedir miles de remates de campos en La Pampa. Su padre fue contador, ya fallecido.  

«Cuando comencé mis estudios en Santa Rosa, mis padres vivían en Winifreda, a mediados del ‘98 también se mudaron a la ciudad por cuestiones de salud», recordó Carla.   

«Tiempo después de haberme recibido, durante los años 2000-2001, entré a trabajar en el Banco de la Nación (sucursal Santa Rosa). El puesto requería ser ingeniero agrónomo, y desde entonces sigo desempeñándome allí», señaló.  

-¿Cuál es el rol de un ingeniero agrónomo en el BNA?

-Fuimos migrando y ahora somos parte del equipo de apoyo técnico que depende del área de riesgo crediticio. Entre nuestras tareas se encuentran las tasaciones, evaluaciones de proyectos de inversión, la valoración de maquinarias y el análisis de carpetas agropecuarias. Mi trabajo está dividido en dos: la mitad del tiempo en el territorio, en el campo, y la otra mitad en la oficina.

Su labor resulta esencial «cuando los clientes del sector agropecuario y comercial necesitan acceder a un crédito. En esos casos, realizamos análisis de carpetas, revisamos manifestaciones y otras gestiones relacionadas», precisó.  

Personal no docente.

Cornelis reveló quiénes le entregaron el diploma durante la ceremonia. «Decidí que fueran Alicia, Marité y Pilar, integraban el personal no docente de aquella época y trabajaban en la sección alumnos. En esos años, todo era presencial, las inscripciones a las materias se realizaban directamente en el sector alumnos, donde también íbamos con frecuencia para consultar sobre notas y trámites. Teníamos un vínculo cercano con el personal no docente y esas tres personas fueron muy importantes durante mi trayectoria académica», confió. 

Cuatro mujeres.

La promoción del año 2000 de la Facultad de Agronomía estuvo integrada por casi 30 graduados, de los cuales solo cuatro eran mujeres: Fernanda Paulino, Carla Cornelis, Miriam y Rita, estás dos últimas bonaerenses. «Miriam reside en Coronel Charlone y trabaja en el INTA, mientras que Rita vive en Pehuajó», puntualizó Carla. 

Apoyo sin titubeos.

Ambas profesionales destacaron la importancia de la universidad nacional. «Si no sería pública tal vez nunca habríamos tenido la oportunidad de obtener un título profesional», expresaron.  

Coincidieron en que haber pasado por las aulas de la facultad «fue una experiencia hermosa, especialmente en una institución como la Facultad de Agronomía que es chica y con mucha cercanía con los docentes y el personal no docente».

Finalmente, subrayaron la necesidad de defender la educación pública «sin dudarlo».

Foto: Fernanda Paulino y Carla Cornelis recibieron diplomas por sus 25 años en la profesión. 

Contadora winifredense homenajeada por sus 25 años de trayectoria

Facebook