El sábado pasado, la Biblioteca Popular “Manuel Lej” de Winifreda fue escenario de un conmovedor homenaje al escritor Armando Raúl «Basko» Inchaurraga, quien falleció en diciembre de 2023 y era oriundo de esta localidad.
El acto contó con la presencia de su esposa, Gladys «Pocha» Russell; sus hijas, Paula y Ana; su hermana, músicos y amigos que compartieron momentos significativos con el poeta a lo largo de su vida. Varios viajaron especialmente desde Santa Rosa hasta el pueblo para estar presentes en esta ceremonia especial.
La organización del tributo estuvo a cargo de Fernando «Catuto» Ojeda, escritor local y durante años un «compañero inseparable» de «Basko».

La jornada arrancó con la segunda y última parte de un seminario sobre la obra escritural de Inchaurraga, bajo la dirección de Fernando Ojeda. Al concluir esta actividad, de la que participaron varias personas, comenzó el acto conmemorativo.
El músico Javier Avalis compuso una canción con «retazos» de poesías y poemas de Inchaurraga, la cual interpretó frente al público con su guitarra. El segundo cantante fue Mario «El Negro» Cejas, también acompañado por su guitarra. Ambos dedicaron conmovedoras semblanzas en homenaje a «Basko».

Alzamendi: «Padre de la literatura».
«Siempre presente».
La ex bibliotecaria Alicia Alzamendi fue invitada a reflexionar sobre la figura homenajeada. Calificó a Inchaurraga como «el padre de la palabra y de la literatura».
«Tuve el orgullo y el honor de conocerlo durante la celebración del 85º aniversario de la biblioteca y después cuando se cambió el nombre de esta institución. Además, solíamos encontrarnos en reuniones de bibliotecas populares y en diversas capacitaciones. Siempre estuvo presente y vinculado estrechamente con esta biblioteca», expresó visiblemente emocionada Alicia, madre de Fernando Ojeda.
La vecina contó una infidencia. «Un día me encontré con él y le conté que tengo un hijo apasionado por la escritura, que acumulaba y guardaba montones de poesías y cuentos. Me dijo que le acercara algunos de esos escritos porque quería leerlos. Sin pedir permiso -hoy mi hijo se está enterando- tomé algunos de ellos, los puse en un sobre y se los entregué a Basko. Tras leerlos, me comentó que mi hijo tiene la esencia de un verdadero escritor. Con el tiempo, Fernando empezó a acercarse a Basko y se hicieron amigos inseparables».
«Fue un padre y esposo ejemplar», terminó diciendo con lágrimas en los ojos.

El viceintendente Franco Prado, a cargo temporalmente de la intendencia, y la empleada del área municipal de Cultura, Claudia Sorba, entregaron un obsequio a los familiares de Inchaurraga. Destacaron que fue «un gran hombre y una excelente persona».
La comisión directiva de la biblioteca se sumó con su propia entrega de presentes a la familia del poeta.

Cuadros.
Ojeda, en representación del programa literario que conduce junto a Norma Jiménez y Sebastián Domínguez en FM Sonar, en Santa Rosa, hizo entrega de tres cuadros a la esposa e hijas de Inchaurraga.
En estos cuadros está impreso el rostro del literato acompañado de un texto escrito por él. «La foto utilizada es obra del fotógrafo Alejandro Urioste, originalmente capturada en colores. Pero el blanco y negro facilita integrar palabras al diseño. El texto incluido corresponde a un fragmento de un poema escrito por Basko, que invita a no perder de vista el horizonte», manifestó Ojeda y dio lectura a ese fragmento: «Hay que mantener el horizonte en su lugar y no perderlo. Avanzar hacia él a puro abrazo. Seguí y seguir por el universo de los sueños».
«Ese era el Basko, una persona que jamás renunció a sus sueños, a pesar de los golpes», resaltó.
Primer homenaje.
Luego, tomó la palabra Paula, hija de Inchaurraga, quien señaló que este era «el primer homenaje» dedicado a la memoria de su padre tras su fallecimiento.
«Siempre es importante tener espacios para agradecer, compartir encuentros donde el afecto, la reflexión, el intercambio y la sensibilidad estén presentes. Vivimos momentos crueles, entonces este tipo de reuniones son más que necesarios», subrayó.
«Es la primera vez que mi familia y yo, de manera personal, podemos participar en un homenaje dedicado a papá. Nosotros sentimos sus fragancias, sus palabras y el repique de su voz. No es fácil; sin embargo, hay algo que verdaderamente importa: todo lo que él ha sembrado. Esa vara alta que nos dejó como legado nos impulsa a ser personas nobles, solidarias, amorosas, con una escucha activa y comprometidas», continuó. Finalmente le expresó su agradecimiento a Ojeda por haber promovido el homenaje «desde una biblioteca repleta de letras, de personas, cargada de afecto y emoción».
«Trabajar sobre su obra».
Al finalizar el acto, Infowini dialogó con Ojeda, quien destacó que el seminario ofreció «un recorrido integral por la obra narrativa y poética de Inchaurraga, que está atravesada no solo por elementos ficcionales sino también cuentos realistas que reflejan un profundo trabajo literario basado en hechos reales. En sus escritos, tanto narrativos como poéticos, se puede apreciar un fuerte vínculo con la cotidianeidad, el contexto histórico, la política, las ideologías, las acciones del ser humano y las emociones que oscilan entre el dolor y la alegría. Todo ello forma parte del universo literario de Inchaurraga, visible en su narrativa cuentística, relatos libres y poesías».
-¿Los extrañas, verdad?
-Cada día. Pero la manera de mitigar esa extrañeza es dedicarme a trabajar sobre su obra, su legado, recorrerlo y no olvidarme de sus enseñanzas llenas de tinte humanístico.

Defensor de la ESI.
Inchaurraga, farmacéutico de profesión, durante su trayectoria en la función pública provincial promovió políticas de educación sexual integral (ESI). Esta faceta fue destacada por Roberto Sessa, quien compartió tareas con él y actualmente se desempeña como músico, realizador audiovisual y docente.
«Ambos trabajamos en la Dirección de Educación para la Salud, que fue creada con el advenimiento de la democracia y funcionaba dentro de la Subsecretaría de Salud Pública. Nuestra labor se enfocaba en trabajar con poblaciones de niños, adolescentes y adultos en barrios. En la época que él estuvo enfrentamos la irrupción de varias epidemias relacionadas con la insuficiente educación sexual responsable y con los riesgos de transmisión de enfermedades por vía de la sexualidad no prevenida», repasó Sessa.
Inchaurraga, «asumió como responsabilidad política y directiva en su sector la tarea de promover la información de manera incansable. Impulsó talleres y llevó adelante una labor fundamental en la difusión. Si bien era farmacéutico, se destacaba por su sensibilidad artística y literaria, lo que le permitía conectar con las personas desde un enfoque distinto, más humano y afectivo. Su compromiso se dirigía más al encuentro cara a cara y al impacto emocional. Era parte de un equipo sólido compuesto por compañeros y compañeras excepcionales que colaboraron en talleres sobre educación sexual responsable. Este esfuerzo implicaba una confrontación ideológica considerable, especialmente en los primeros años donde abordar estos temas era extremadamente difícil y casi tabú. En ese entonces, hablar sobre el VIH era algo que se evitaba o incluso resultaba vergonzante, lo que hizo que pocos se atrevieran a mencionar el asunto abiertamente. Sin embargo, desde un sector público valiente y comprometido, se tomó la iniciativa de enfrentar esta realidad y comenzar a difundir información clave para sensibilizar y educar a la sociedad», rememoró.
«Hoy en día, aunque el camino es menos escarpado, el trabajo sigue siendo arduo; pero el esfuerzo realizado en esos tiempos iniciales marcó un antes y un después en la forma de abordar temáticas relacionadas con la salud sexual y el VIH», finalizó.
Foto: Fernando Ojeda junto a Paula y Ana, las hijas del escritor homenajeado.




















