El estudiante Alejo Ponkosky cursa el último año de la licenciatura en fonoaudiología en la Universidad Nacional de San Luis.
Según manifestó, eligió esta carrera por su vasto campo laboral y porque integra elementos de la medicina con la asistencia social.
Actualmente, complementa su formación académica con prácticas profesionalizantes en la clínica del predio universitario, en un hospital y en instituciones privadas donde brinda atención a pacientes. Ya tiene definido que cuando termine sus estudios regresará a La Pampa para desempeñarse como profesional.
Tres localidades.
Alejo vivió una infancia y una adolescencia marcada por cambios de hogar entre distintas localidades. «Nací en Santa Rosa, después mi familia se trasladó a Colonia Barón donde viví hasta los dos años. Luego, nos mudamos a Winifreda donde permanecí hasta los 15 años y finalmente regresamos a Santa Rosa donde estuve hasta los 18-19 años», contó en diálogo telefónico con Infowini. Estas mudanzas estuvieron motivadas principalmente «por el trabajo de mis padres», dijo.
Elección.
Luego de finalizar la secundaria en el Colegio Provincia de La Pampa, en 2019, se mudó a San Luis para comenzar la licenciatura en fonoaudiología. «En principio mi intención era estudiar medicina, pero sentí que no era lo mío, aunque siempre me interesó la salud. Luego, consideré seguir asistente social, pero me comentaron que la demanda laboral en la provincia no es muy alta. Finalmente, opté por fonoaudiología porque combina ambos aspectos: un poco de medicina y un poco de trabajo social, además de ayudar a la comunidad. También, se da la circunstancia de que esta profesión es muy requerida en La Pampa», expresó.
Detalló que la fonoaudiología, «tiene un campo laboral muy amplio ya que abarca cuatro áreas fundamentales: audición, voz, lenguaje y fono-estomatología, y después tiene numerosas subespecialidades».
Campos de acción.
«En audiología realizamos estudios auditivos dirigidos a niños, adolescentes y adultos, equipamiento de prótesis, rehabilitación para quienes las utilizan, análisis relacionados con el equilibrio, entre otros procedimientos. En el área del lenguaje, trabajamos con niños que presentan dificultades para pronunciar ciertos sonidos, como la «r», personas con trastornos del espectro autista, y también con adultos mayores que han sufrido un accidente cerebrovascular que derivó en afasia», explicó.
«En el área de la voz nos enfocamos principalmente en la rehabilitación de personas cuya profesión depende del uso intenso de la voz, como maestras que desarrollan disfonía debido al esfuerzo vocal, además de cantantes, locutores, comerciantes y trabajadores que desean optimizar el uso de su voz. Se los capacita para lograr una mejor técnica y cuidado. Y en el campo de la fono-estomatología, abordamos problemas desde las degluciones atípicas, caracterizadas por una posición incorrecta de la lengua al tragar, hasta el tratamiento de niños con labio leporino», amplió.
Prácticas.
«Estoy en quinto año, el último de la cursada, que incluye dos materias prácticas. Una es Fonoaudiología Clínica, en la cual se nos asignan dos pacientes que atendemos en la clínica fonoaudiológica de la universidad. La otra son las Prácticas Profesionales Supervisadas, que se realizan en instituciones privadas. Actualmente, estoy haciendo mis prácticas en el Hospital Ramón Carrillo», señaló.
En ese establecimiento, «los pacientes que observo están internados por diversas causas, aunque la principal dificultad que presentan es la incapacidad para deglutir. Por lo tanto, trato casos de disfagia, pacientes con cáncer que están muy sedados o tienen problemas para tragar. Mi labor consiste en evaluar la capacidad de deglución, realizar una limpieza de la cavidad oral y evaluar la respiración de los pacientes. También, les asigno una dieta semisólida para que puedan consumir los alimentos».

Alejo junto a un paciente menor.
«El mes pasado estuve en un centro educativo terapéutico para adultos con discapacidad, donde promovemos el desarrollo de habilidades que les permitan llevar a cabo actividades de la vida diaria. Trabajamos la conciencia fonológica para facilitarles el aprendizaje de la lectura, el conteo de números y el establecimiento de relaciones lógicas entre conceptos. Es más un enfoque terapéutico en el ámbito de la salud, se centra principalmente en las habilidades cognitivas», puntualizó.
Además, brindó servicios en un centro de neuro-rehabilitación para pacientes adultos, «donde se atienden diversas casuísticas. Por ejemplo, algunas personas presentan lesión medular, y en esos casos se trabaja en la coordinación fono-respiratoria mediante ejercicios que les permiten sincronizar el uso del aire y la voz. También, hay pacientes con dificultades para la denominación de conceptos. En estos casos, se les muestra una imagen y se les pide que la nombren. Si no logran hacerlo, se les ofrecen facilitaciones, por ejemplo: un dibujo de un árbol y le decís que es verde, tiene un tronco y produce frutos, hasta que finalmente logran unir el concepto con la palabra correspondiente».
Regresará.
Alejo concluirá su carrera en 2026. Al ser consultado sobre sus planes futuros, considerando que la provincia de San Luis busca retener a los graduados universitarios, su respuesta fue clara y directa. «Tengo planeado volverme a La Pampa. Sí, es verdad que muchos estudiantes de otras provincias siguieron su vida acá porque lograron conseguir trabajo enseguida. Pero en la Pampa hacen falta más fonoaudiólogos que en San Luis».
Foto: Alejo Ponkosky cursa fonoaudiológía y realiza prácticas profesionales.
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