La edición 2025 de la Feria Internacional del Libro de Buenos Aires resultó un espacio «gratificante» para la bibliotecaria Elcira López, ya que contó con «más tiempo y días» para recorrer los stands de las editoriales.
Esto le permitió adquirir una cantidad significativa de ejemplares destinados a la Biblioteca Popular “Manuel Lej” de Winifreda, donde desempeña su labor.
«Este año, las bibliotecarias pasamos tres días en la feria, a diferencia del año pasado cuando fueron dos. Esto nos permitió tener más tiempo para recorrer los diferentes stands, lo cual resultó más gratificante porque no anduvimos a las corridas sino más tranquilas haciendo compras. La verdad es que la feria estuvo mejor organizada desde mi punto de vista», contó su experiencia la winifredense Elcira López en diálogo con Infowini.
En relación al presupuesto que tenía disponible, precisó que la Conabip (Comisión Nacional de Bibliotecas Populares), «envió un monto de 1.650.000 pesos para cubrir gastos relacionados con el viaje, la comida y, dentro de esa suma, debían destinarse 1.200.000 pesos exclusivamente a la compra de libros. Aparte, llevamos un fondo adicional que había sido recaudado desde la biblioteca, no fue un monto considerable debido a que aún no se recibieron los gastos corrientes y teníamos un poquito de temor a lo que pueda ocurrir en los próximos meses. A pesar de eso, hicimos una buena compra».
– ¿Cuántos libros pudiste comprar?
-En total fueron 220 libros, entre literatura infantil, juvenil, novelas para adolescentes, cuentos y novelas para adultos. Siempre comento que las bibliotecas están viviendo un resurgimiento en el segmento de superación personal, por eso volví a traer el libro “Este dolor no es mío”, que es muy solicitado.
Se trata de un bestseller internacional escrito por Mark Wolynn, habla de las constelaciones familiares, identifica y resuelve los traumas familiares heredados. Saltó a la fama tras la popularidad que le dio la serie turca «Mi otra yo».
«Te puedo asegurar que el año pasado muchas personas se asociaron para leer este libro. Ahora tengo una larga lista de espera, así que este año decidí comprarlo nuevamente. Es importante tener un libro de estas características más cuando ves que genera tanto interés entre los lectores. Es el único libro al que le pongo un plazo para leer, donde le pregunto al usuario cómo va con la lectura o en qué parte está, ya que siempre hay personas esperando para tenerlo entre sus manos», señaló.
Su debilidad.
Otros títulos en lista de espera son obras de Gabriel Rolón, como «La felicidad», su última publicación, y «El duelo».
«Además, tengo un grupo fiel de lectoras de novelas y cuentos, así como niños que me han pedido libros infantiles, que siempre son mi debilidad. Un día apareció un grupo de chicos de cuarto grado buscando libros de Mikel Tube, inspirados por nuevas series televisivas. Recorrí varias editoriales en la feria, los conseguí junto a ejemplares de «Unicornia» e «Isadora Moon», que son favoritos entre las niñas. Hay un interés creciente por la lectura en los segmentos jóvenes, lo cual me ayuda a dirigir la atención hacia libros que realmente conecten con esos lectores», indicó.
Las bibliotecarias compraron libros en editoriales que ofrecen un descuento del 50 % para las bibliotecas. «Como cada año, sabemos que debemos aprovechar esta oportunidad para adquirirlos a mitad de precio», dijo la trabajadora.

El libro más leído genera nuevos lectores.
«No paran de leer».
Consultada sobre si los nuevos libros ya están disponibles para los asociados, respondió que ya comenzó a cargarlos en el sistema informático. «Hay que catalogarlos, clasificarlos y, luego, rotularlos. También, recibí de la Conabip la declaración jurada, que tengo que completar como primer paso. Una vez terminado todo el proceso, los libros estarán listos para préstamos. No es una tarea sencilla, estoy ingresando al sistema cuatro libros por día porque la biblioteca está abierta al público y tengo que atenderla. En los momentos libres quizás 10 libros pueda digitalizar y son 220. Es un trabajo que me lleva mucho tiempo», cerró.
En la biblioteca local, el público lector abarca diferentes etapas. «Tenemos a los niños que llegan acompañados de sus padres al rincón infantil, donde comienzan a descubrir juegos didácticos y libros con texturas y colores. Luego, están los chicos de cuarto grado, quienes ya muestran interés en leer textos escritos en cursiva. Los adolescentes eligen sus propias lecturas. Finalmente, está el lector adulto, quien mueve la biblioteca. Este grupo acude continuamente, casi con la misma rutina de quienes siguen una serie televisiva, no pueden parar de leer, según me dicen», confió.
Foto: Elcira López muestra libros adquiridos en feria internacional.




















