Lidia Beatriz Hecker «Lili» (Q.E.P.D.) Falleció en Santa Rosa a los 66 años de edad. Sus restos fueron trasladados a Winifreda y son velados en el departamento velatorio de la Cooperativa de Electricidad, Sala 1, reciebiendo sepultura en la necrópolis local el día 14-04-2025 a las 16 horas. Servicios integral de sepelios Cooperativa de Electricidad, Obras y Servicios Públicos de Winifreda Limitada.
La vecina winifredense Lili Hecker tocaba el acordeón a piano. Su vínculo con este instrumento comenzó desde muy joven, cuando tenía solo 13 años. Empezó a estudiar música en Colonia Barón bajo la tutela del maestro Alejandro Yicarean.
«Mi abuelo Pancho me llevaba a clases dos veces por semana», recordó Lili en una entrevista con el diario La Arena. «Tenía mi propio acordeón marca Scandalli de 80 bajos», señaló.
Los primeros temas clásicos que aprendió fueron «Motivo Suizo», «Olas del Danubio» y «Desde el Alma». Su abuelo quedaba maravillado al verla tocar con tanta alegría, tanto que la apoyó económicamente para que pudiera mejorar su instrumento. Así, Lili consiguió un Scandalli de 120 bajos.
A los 17 años, Lili obtuvo su título de profesora de música, aunque nunca se dedicó a la enseñanza. Posteriormente, conoció a «Beto» Stark, un vecino que tocaba la batería, y juntos comenzaron a amenizar eventos familiares como cumpleaños y bodas. Actuaron en clubes rurales de La Delfina, Bajo Palomas y Lote XIII, lugares que ahora están inactivos en la zona rural de Winifreda.
También llevaron su música a Eduardo Castex, Colonia Barón y Mauricio Mayer, actuando casi todos los fines de semana entre 1980 y 1987.
«Cuando mi esposa tenía seis meses de embarazo, tocamos en el Club de González Moreno», comentó Beto mientras miraba fotos de su juventud.
En 1982, nació su hijo Silvano. Tras un breve descanso, la pareja retomó sus presentaciones. «Silvano solía acompañarnos a los shows y a menudo se quedaba detrás del escenario con algún familiar», contaron sus padres.
Lili tocaba rancheras, valses y cumbias, animando al público a bailar hasta tarde.
«Se necesita mucha práctica para tocar bien el acordeón. Sigo practicando para no perder la habilidad. Recientemente, en mi cumpleaños toqué nuevamente el acordeón. El sonido de sus teclas me fascina y apasiona», concluyó Lili mientras posaba para una foto.
Barón: un mural inmortaliza el acordeón de Alejandro Yicareán




















