Winifredense ya cazó 700 jabalíes

El vecino winifredense Pedro Gabellotta, apodado “Pepo”, tiene 44 años y hace 23 años que se dedica a la Caza Deportiva Mayor de Jabalí con Perros. 

En más de dos décadas ha cazado unos 700 jabalíes, una especie catalogada como «plaga» por los productores rurales debido a los daños que provoca en cultivos, suelo y ganado.

El cazador desarrolla esta actividad como un «hobby» junto a su pareja Blanca Carolina Martínez y su hijo del corazón Jeremías Maldonado de 24 años. «Somos perreros», dijo.

700 jaurías. 

“Pepo” reveló a Infowini que en La Pampa hay 700 jaurías activas. «Si los cazadores no controlaríamos la población de jabalíes ya estarían adentro de los pueblos porque se reproducen en demasía», afirmó. 

La temporada 2025 de esta modalidad de caza comenzó el 1 de marzo y ante la gran cantidad de animales silvestres se extiende hasta el 30 de noviembre para ejemplares machos, y hasta el 15 de septiembre para hembras, según una disposición de la Subsecretaría de Asuntos Agrarios.

Gabellotta cuenta con documentación habilitada por Fauna Provincial. «Me piden libreta sanitaria de los perros con sus respectivas fotos, cada uno tiene un micro chip subcutáneo y todas las vacunas, permiso firmado por el dueño del campo para ingresar a cazar, tarjetas de los acompañantes y un libre de antecedentes judiciales y penales», enumeró. Tiene ocho canes para la caza, entre galgo ruso con dogo y dogo, «no les cortamos las orejas», dijo.

Mujer Cazadora. 

«Me involucré porque mi hijo Jeremías también caza desde los 18 años y soy madre protectora», expresó Blanca Martínez quien en julio de 2023 una asociación de cazadores le entregó el premio “Reconocimiento a la Mujer Cazadora”.

Ella se encarga de alimentar a los perros. «Comen carcaza de pollo, retazos de carne y en invierno les preparamos comida caliente como fideos con carne. También, consumen alimento balanceado. Están en caniles y todas las semanas los llevamos a varear (correr). Solo cazan jabalíes, no matan ciervos u otras especies», precisó la mujer.

Contaron cómo es una noche de cacería. «En invierno salimos a las 18 o 19, llegamos al campo, damos una vuelta con la camioneta alrededor de los lotes, los perros olfatean a las presas, empiezan a ladrar y salen rumbo al maíz u otro cultivo”. “Mi señora prepara los sándwiches o hace un asadito. Cuando los perros agarran una presa se des-pansa y se trae al pueblo. La carne es analizada por un veterinario y si está apta para consumo humano hacemos chorizos y milanesas. El resto se reparte con los otros dos chicos que salen con nosotros, la frezamos y la regalamos a la gente que me pide para comer», acotó “Pepo”.  

Por temporada cazan entre 55 y 60 chanchos, de los cuales 5 son padrillos y el resto chanchas madres. La cifra podría ser mayor a los 700 jabalíes cazados hasta ahora, pero hubo varios años en que la actividad estuvo vedada por inundaciones y prohibida en la última pandemia.

«Los cuidamos».

En el final, salieron al cruce de protectoras de animales que cuestionan el trato que les dan a los perros. «Nosotros cuidamos a los perros como si fueran nuestros hijos. Salen a cazar con una cogotera que les protege el cuello donde están las venas más importantes y usan chalecos. El colmillo del jabalí puede afectarles las zonas que no están protegidas, pero llevamos botiquín y tengo dos veterinarios que me atienden a cualquier hora. No hemos tenido pérdidas de perros por matanza, se han muerto por vejez o enfermedades», aseguraron. 

Foto: «Pepo» Gabellota caza jabalíes en familia. 

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