Torello batió récord: subió el Aconcagua y luego corrió ultramaratón

El atleta de alta montaña Gustavo Torello, batió un récord a nivel nacional: hizo cumbre en el Aconcagua, de 6.962 metros de altitud, y 24 horas después del descenso participó de la 7ª edición del Aconcagua Ultra Trail en pleno corazón del parque homónimo, una de las carreras de ultramaratón con más dureza de Argentina.

El winifredense completó la distancia máxima de 90 kilómetros a 4.300 metros de altura finalizando quinto en su categoría y decimoquinto en la general. Resumió su hazaña en dos palabras: «Sueños cumplidos».

La travesía. 

«Hace dos años, la idea de un proyecto deportivo que fusionara mis dos pasiones, el alpinismo y el ultra trail, comenzó a tomar forma en mi mente. Muchos lo veían como una locura, pero yo sabía que el Aconcagua, la montaña más alta de América, era el escenario perfecto para este desafío único», confió Torello, de 45 años, en diálogo telefónico con Infowini desde Mendoza. 

«El 4 de febrero llegué a Mendoza y tras una serie de trámites administrativos nos trasladamos con mis compañeros de expedición, uno de Colombia y otro de Marruecos, más el guía hacia Vallecitos para empezar la fase de aclimatización en un refugio de 3.000 metros de altura donde estuvimos pernoctando unos cuatro días. Después, nos dirigimos al Parque Aconcagua y fuimos subiendo por etapas», contó Torello.

El ascenso comenzó el 11 de febrero desde Horcones donde se sumó una montañista de Córdoba y otro guía. «Fuimos subiendo hacia el campamento Confluencia a 3.369 metros, al otro día llegamos al campamento Base Plaza de Mulas a 4.376 metros donde permanecimos tres días y después hicimos noche en Cóndores a 5.500 metros. Ese lugar fue durísimo porque soplaban vientos de 70 Km/h y la temperatura era de 25 grados bajo cero», indicó.

En la cima y horas «críticas».

El objetivo estaba muy cerca. «El 17 de febrero llegamos al campamento Cólera cerca del mediodía y nos acostamos temprano porque a las 4 de la madrugada arrancamos para la cima. Siempre porteando. Cuando faltaban 100 metros me afectó el mal de altura, pero muy poquito. Llegamos al pico más alto del continente americano el 18 de febrero a las 13:49», señaló aún entusiasmado.

Ese día y esa hora quedarán grabados en la memoria de Torello para siempre. «La nieve crujió bajo mis pies al alcanzar la cumbre. Estuvimos casi una hora contemplando el paisaje con muy buen clima. La emoción me invadió, no paraba de llorar y de agradecer a todos los que hicieron fuerzas para que yo pudiera cumplir esta travesía», resaltó.

«El descenso fue una prueba de resistencia y temple. Dos de mis compañeros sufrieron el mal de altura y tuvieron que ser asistidos por los guías en el campamento Cólera. Se vivieron horas muy críticas, pero juntos, como un equipo, logramos regresar al campamento base el 20 de febrero a las 19 horas», continuó.

«Di lo mejor de mí», afirmó Torello con sus medallas.   

Carrera «soñada». 

El otro desafío estaba por venir. Tras un descanso en Uspallata de tan solo 24 horas, «me enfrenté a la carrera de ultra trail de 90 km en Penitentes a 4.300 metros de altura. Largamos a las 4 de la madrugada, durante el trayecto sentía las piernas pesadas por tanto esfuerzo en la montaña, pero el corazón lleno de motivación. Venía muy rápido y estaba cansado porque yo descansé solo un día después de haber estado 14 días en la altura, durmiendo muy poco en carpas dentro de una bolsa de dormir, encima de una colchoneta inflable y con temperaturas bajo cero».

«Di lo mejor de mí hasta el kilómetro 70, haciendo tal vez una de mis mejores carreras y motivado por otros corredores que me impulsaban a no bajar el ritmo. Hasta ese momento me ubicaba entre los cinco primeros. Sin embargo, el cansancio acumulado y un fuerte dolor en el pecho me obligaron a reducir la marcha. Crucé la meta en quinto lugar en mi categoría y 15 en la general», señaló. Recibió una medalla con la leyenda «Más lejos, más alto».   

«Fue una carrera soñada en todo sentido. En lo físico el problema que arrastraba en la rodilla desapareció. Y en lo deportivo por momentos volé, pude sacarle más de una hora de diferencia a dos corredores de elite, para mí eso fue una locura. Uno de ellos me término pasando porque yo estaba agotado y después cuando me cruzó me felicitó», rememoró.   

Récord. 

«La satisfacción de haber alcanzado la cumbre del Aconcagua y completado la ultramaratón me llenó de alegría, soy el único pampeano y argentino que ha superado este doble desafío. Este proyecto me demostró la importancia de rodearme de personas que creen en mí y me impulsan a seguir adelante», manifestó a modo de evaluación de lo vivido.  

Agradecimientos. 

El atleta, propietario de un corralón de materiales de construcción, agradeció «a mis hijos Tomás y Bere, a Ale, Georgi y Estefi por su apoyo incondicional, a mis sponsors por hacer posible estos sueños y, por supuesto, a todos mis seguidores en redes, a las personas que rezaron por mí, amigos que me enviaron mensajes de cariño y aliento. Siento que juntos, como una gran familia, fuimos a la cumbre y estuvieron a mi lado en la carrera». 

Foto: Gustavo Torello en la cima del Aconcagua. 

Gustavo Torello ya está listo para subir el Aconcagua

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