Otro perro murió envenenado en Winifreda. Se llamaba Titán y sus tutores eran Cindi Galean y su pareja Sebastián. Ambos residen en una vivienda de calle Benjamín Careli.
«Nuestra mascota estaba por cumplir cuatro años y vivía adentro. Solo salía a hacer sus necesidades y entraba nuevamente», contó Sebastián.
«El jueves al mediodía cuando llegamos de trabajar lo vimos que se sentía raro y a la noche cuando regresamos del trabajo lo encontramos muy mal, despedía mucha saliva, estaba todo babeado. Enseguida llamamos al veterinario, lo revisó y le dio una inyección», continuó.
«Nos despertamos a las 4 de la madrugada porque sentimos que lloraba y vimos que había vomitado un líquido amarillento. Estaba agonizando, no podía mantenerse en pie, lo ayudaba a levantarse y se caía», recordó.
El viernes sus ojos se cerraron para siempre. «El veterinario nos confirmó que su deceso fue por envenenamiento», señaló apenado.

Vomitó un líquido amarillento.
Esta es la tercera víctima perruna en lo que va del año. El mes pasado la vecina Paula Vallejo denunció públicamente que su perra Ema murió envenenada. La encontró muerta en el patio de su casa de calle Calderón. Tenía 11 años y estaba castrada. Su vecina tenía una perra llamada Simona y también tuvo síntomas de intoxicación y murió.
Hasta ahora no se ha logrado identificar al responsable de colocar el veneno que acabó con la vida de los tres canes.
Foto: Titán, la tercera víctima.




















